
Carlos Berenguer López
Vicepresidente de ITAerea Aeronautical Business School. Director General de Aeropuertos en AERTEC Solutions. MBA PMP MsC Aeronautical Engineer
Easier / Faster / Friendlier / Greener
4 claves para el futuro de los aeropuertos
Desde joven me ha fascinado la aviación. Recuerdo pasarme ratos mirando al cielo, imaginando cómo sería volar y, sobre todo, pensaba en cómo evolucionarían los aeropuertos en el futuro. Me parecía un mundo lleno de misterio y posibilidades. Mi primer gran viaje en avión fue en 1994, con 16 años, rumbo a Estados Unidos. Fue un antes y un después en mi vida.
El día de mi primer viaje en avión no solo descubrí lo que era cruzar el Atlántico, también me sorprendió ver que en algunos aeropuertos de Estados Unidos ¡había hasta cines! Para mí, un chaval almeriense, aquello era como estar en una película de ciencia ficción.
Hoy, después de más de 20 años dedicados a la consultoría y a la ingeniería aeroportuaria, sigo con la misma pregunta que me hacía entonces: ¿cómo serán los aeropuertos del futuro? La diferencia es que ahora tengo una visión más clara gracias a la experiencia y a los proyectos en los que he trabajado. Y tengo la certeza de que los aeropuertos que vienen serán más fáciles de usar y más rápidos, amables y sostenibles.

Foto 2 y 3: Aeropuerto de Valencia en 1994, colas para maletas y check-in (billete en mano) y actual sistema de autoservicio de check-in (kiosks).
Foto 4: Imagen de complicaciones en la recogida de equipajes y potenciales pérdidas.
Fotos 5 y 6. Aeropuerto de Changi. Integración ONE ID (Fuente: https://commons.wikimedia.org).
Aeropuertos más fáciles (easier)
Viajar en avión siempre ha tenido algo de tensión. Todos hemos sentido esa incertidumbre de ‘¿dónde facturo?’, ‘¿me dará tiempo a llegar a la puerta de embarque?’.
En 2004, siendo un joven ingeniero, me tocó participar en el due diligence del Aeropuerto Internacional de Bruselas. Para mí fue un aprendizaje brutal. Allí vi, de primera mano, lo que quieren los distintos actores que influyen en un aeropuerto: inversores, aerolíneas, autoridades… Y todos coincidían en algo que hoy sigue siendo igual de válido: el pasajero tiene que estar en el centro de todo, tenemos que mejorar su experiencia en nuestra infraestructura.
El aeropuerto del futuro debe transmitir tranquilidad. El viajero tendrá información en su móvil en tiempo real: colas en seguridad, estado del equipaje, tiempo para llegar a la conexión… Se acabó ir a ciegas.
Y no solo dentro del aeropuerto. La conexión intermodal será la norma. El aeropuerto no será un lugar aislado al que llegas en coche con prisa, sino un nodo integrado con trenes de alta velocidad, autobuses eléctricos, metro y hasta coches autónomos bajo demanda.
El tema del equipaje también dará un giro. Todavía recuerdo aquella escala en Miami cuando mi maleta nunca apareció. Esa angustia desaparecerá. Las maletas se podrán rastrear en todo momento, e incluso enviarlas de casa al hotel sin tener que verlas durante el trayecto.
El aeropuerto fácil es aquel que devuelve al viajero lo que más busca: tranquilidad.
El pasajero tiene que estar en el centro de todo, tenemos que mejorar su experiencia en nuestra infraestructura
Aeropuertos más rápidos (faster)
Si hay algo que me viene a la cabeza al pensar en aeropuertos son las colas interminables en facturación, control de seguridad, control de pasaportes, embarque… Pero eso está cambiando. El autoservicio ya no es futuro, es presente. He visto terminales diseñadas sin mostradores de facturación clásicos, todo se hace en kioscos o directamente desde el móvil.
Esta mejora en la eficiencia también se produce en el campo de vuelos. En 2007 tuve la suerte de vivirlo en primera persona en el Aeropuerto de Dublín. Formé parte del equipo que implantó la tecnología LED en el campo de vuelos, además de sistemas ASMGCS (Advanced Surface Movement Guidance and Control System).
Fue impresionante comprobar cómo un cambio tecnológico podía mejorar la seguridad y la eficiencia de forma tan clara. Esa experiencia me marcó: entendí que la innovación no solo va de comodidad para el pasajero, también de operaciones más seguras y ágiles.
En seguridad, el salto será enorme. Pasar líquidos y portátiles sin sacarlos de la mochila ya no es ciencia ficción. Además, con el Risk Based Screening, cada pasajero tendrá un nivel de control ajustado a su perfil.
Y, por supuesto, está el One ID. Poder identificarte una sola vez y cruzar todo el aeropuerto sin enseñar documentos una y otra vez. En Aruba y Ámsterdam ya lo han probado, y la sensación de fluidez es increíble.
Un aeropuerto rápido no es solo el que reduce colas: es el que te devuelve tu tiempo.

Foto 8 y 9: Espacios verdes icónicos en el aeropuerto de Singapur: Jardín de Mariposas y Rain Vortex (Fuente: https://commons.wikimedia.org).
Aeropuertos más amables (friendlier)
Los aeropuertos de mis primeros viajes eran fríos, impersonales. Sitios de paso, nada más. Con los años entendí que un aeropuerto también es la primera impresión de un país, y que puede emocionar tanto como un monumento o un paisaje.
En 2017 trabajé en un proyecto de transformación del Aeropuerto de Denver (Estados Unidos). Aprendí cómo la arquitectura puede cambiar la percepción del pasajero. Una de las claves era lograr un auténtico ‘efecto guau’: espacios abiertos, esculturas basadas en nuevas soluciones tecnológicas, zonas de descanso sorprendentes, rincones que transmitieran calma y emoción.
Ese mismo año, durante un viaje larguísimo de Dubái a Bogotá con escala en Montreal, me llevé otra lección. Tras 13 horas de vuelo, agotado, me encontré con un aeropuerto que parecía un museo: esculturas, zonas de relax, espacios pensados para el bienestar. Me paré a contemplarlo todo, y de repente me di cuenta de que estaba sonriendo. Se me olvidó el cansancio y afronté las seis horas siguientes de vuelo con otra energía. Fue la prueba de que un aeropuerto también puede hacerte sentir bien. En Singapur, por ejemplo, encontré un jardín de mariposas dentro de la terminal. Son detalles que convierten una espera en una experiencia inolvidable.
El aeropuerto amable es aquel en el que esperar se convierte en disfrutar. Y, por supuesto, no podemos olvidar la inclusión. Nuestros mayores y las personas con movilidad reducida merecen sentirse acompañados en un entorno digital. La tecnología debe estar al servicio de todos, no solo de los más jóvenes o expertos.
Aeropuertos más sostenibles (Greener)
Este es quizá el reto más grande. El transporte aéreo seguirá creciendo, pero tenemos que hacerlo sin dañar más al planeta. Los aeropuertos del futuro serán laboratorios de sostenibilidad. Hablo de paneles solares, vehículos eléctricos, edificios de bajo consumo y sistemas de reciclaje de agua y materia orgánica (economía circular). Ya no es un añadido, es una obligación.
Aquí también he querido contribuir. Soy miembro de ARME, la Asociación de Robots Móviles de España, porque creo que la robótica móvil será clave en el futuro de los aeropuertos. En el lado aire, con robots que ayuden en inspección y mantenimiento. Y en la terminal, con robots de asistencia, limpieza o logística. La automatización no solo mejora la eficiencia, también reduce consumos y emisiones.
El aeropuerto verde será aquel que demuestre que crecer y cuidar el planeta sí pueden ir de la mano.

Foto 11: Ehang EH216‑S, dron con capacidad para llevar dos personas bajo normativa EASA
(Fuente: Ehang company).
Un futuro que ya empieza
Cuando pienso en aquel chaval de 16 años que se maravilló al ver un cine en un aeropuerto estadounidense, sonrío. Si entonces me hubieran dicho que hoy hablaríamos de biometría, realidad aumentada o taxis aéreos eléctricos, habría pensado que era una película de ciencia ficción.
Sin embargo, ese futuro ya está aquí. Muchas de estas tecnologías existen y se están probando. El verdadero reto no es la tecnología, sino la estrategia: implementarlas de manera coherente, sostenible y siempre con el pasajero en el centro.
En este camino también he querido aportar desde el ámbito asociativo. Soy vocal de SIAM (Spanish Innovative Air Mobility), desde donde trabajo para impulsar la movilidad aérea innovadora en España y su integración en los aeropuertos.
Estoy convencido de que en pocos años veremos cómo conviven los vuelos intercontinentales de los aeropuertos con drones, taxis aéreos eléctricos y nuevas formas de transporte urbano.
Sin duda, los aeropuertos del futuro serán más fáciles de usar y más rápidos, amables y sostenibles. Pero, sobre todo, seguirán siendo lugares capaces de emocionarnos, sorprendernos y conectarnos con el mundo.