La revista profesional sobre tecnología y transformación digital

Celebramos 100 años de nuestro título escuchando las opiniones más relevantes

Centenario. Todas las miradas de la profesión

Luis Abad. CEO Altran España.

La tecnología, clave para transformar el mundo

Soy Ingeniero de Telecomunicación y me siento orgulloso de ello y este año más, si cabe, al poder celebrar el centenario de nuestra titulación. Estoy convencido de que la tecnología transforma el mundo, porque lo hemos visto en numerosos ejemplos estas últimas décadas, y hoy nadie duda de que es un sector cuya disruptiva aportación está facilitando la transformación de nuestra sociedad.

Estos últimos meses hemos comprobado cómo la tecnología está siendo un aliado clave para responder y afrontar la crisis sanitaria, social y económica producida por el COVID-19. Como respuesta a la terrible pandemia hemos aplicado soluciones innovadoras, dando pasos de gigante en muchas empresas que llevaban años planteándolas, pero sin decidirse a ejecutarlas.

La digitalización es el instrumento diferencial sobre el que España debe apoyarse para su recuperación, buscando dar un salto cualitativo que nos permita estar a la cabeza de Europa y del mundo. La innovación y la digitalización deben ser nuestros principales aliados, potenciando tecnologías como el 5G, que transformará nuestra sociedad con un impacto especialmente relevante para la industria digital.

Igualmente importante es acompañar este proceso de digitalización con palancas conectadas que aceleren, consoliden y le hagan sostenible, poniendo a las personas en el centro de las decisiones.

La velocidad y el calado a la que se transforma el mundo nos obliga a aprender de forma constante, potenciando el talento STEM, y especialmente el femenino, para responder de forma proactiva a los retos de clientes, partners y sociedad en general.

También estoy convencido de que tenemos que ser los equipos directivos de las empresas quienes impulsemos esta transformación. La colaboración público-privada, el tercer sector y la sociedad civil debemos cooperar para responder de forma sostenible a los grandes retos a los que nos enfrentamos.

 

Blanca Ceña Fernández. Directora General de Vantage Towers en España.

Contribuir al bienestar mental

Hace poco me llegó un vídeo de una charla de Facundo Manes, eminencia en neurología cognitiva, dando seis consejos para cuidar la salud de nuestros cerebros. Algo que debe ser prioritario para todos nosotros, porque el cerebro es lo que nos hace humanos, y el cerebro de los ciudadanos es lo más importante de una sociedad. Los seis consejos que daba son: tener vínculos humanos, estar conectados, no aislarnos; el ejercicio físico; tener una mente activa, aprender cosas nuevas; una dieta saludable; manejar el estrés (dado que no podemos cambiar la realidad, pero sí reevaluarla, porque la manera en que pensamos determina la manera en que sentimos), y finalmente dormir bien.

Llevaba días pensando cómo expresar lo que ha supuesto para mí ser Ingeniera de Telecomunicación. Este vídeo me ha hecho darme cuenta de que la clave es que me ha dado armas para esta lucha por preservar la salud de nuestros cerebros.

Por un lado, la propia esencia de nuestra profesión: hacemos posible la conexión entre las personas. Esto da a lo que hacemos un sentido casi trascendente, especialmente en momentos tan dramáticos como los distintos confinamientos a los que nos estamos enfrentando durante la pandemia. Las redes y los servicios sobre ellas permiten un nivel de cercanía con los que tenemos lejos que hacen tolerable la situación que estamos viviendo y permiten mantener sana esa dimensión cerebral de nuestra sociedad.

Por otro lado, a nivel personal la impronta que me dejó el estudio de esta ingeniería me ayuda a tener mi mente activa y a manejar el estrés en la línea que recomienda el doctor Manes. Lo que yo aprendí en la Escuela es fundamentalmente una actitud: lo imposible es lo que no se intenta. No hay problema que no pueda abordarse, aunque sea sobre temas de los que no tengas experiencia previa: es la mezcla perfecta de la pasión por aprender y de la confianza en uno mismo para afrontar la realidad de forma positiva y con la convicción de ‘poder’ con ella.

Celebramos ahora cien años de nuestra profesión, con la seguridad de que su contenido seguirá evolucionando para incorporar e impulsar nuevas posibilidades tecnológicas. Pero manteniendo siempre esa misión inspiradora de contribuir desde la ingeniería al bienestar mental de la sociedad.

 

Esther Garcés. CEO IslaLink.

Nuevas vocaciones para una profesión apasionante

¡Cómo puede influir un buen profesor en tu vida y en tu desarrollo de carrera! El entusiasmo y la claridad con la que mi profesor de física del instituto me reveló aquello casi mágico que son las ondas electromagnéticas y, lo mejor, para que sirven, me hizo preguntarle en qué carrera se estudiaba eso y me convenció de lo que quería hacer.

Me trasladé de mi Valladolid natal a estudiar esta profesión que celebra su centenario en la Universidad Politécnica de Madrid hace 34 años y cada día me alegro de la opción elegida.

Los Ingenieros de Telecomunicación tenemos el privilegio de ser actores de la evolución de la sociedad hacia un mundo nuevo, creando y poniendo en marcha dispositivos, tecnologías, plataformas e infraestructuras.

La conectividad está siendo un elemento clave en los momentos complicados que nos está costando vivir y, gracias a ella, tanto los modelos de negocio como las relaciones familiares se están transformando. Pero no es solo la conectividad de todas las cosas, sino también la ‘inteligencia’ tecnológica agregada a la humana lo que hará que evolucionemos.

Como propósito para el futuro de nuestra profesión me gustaría destacar el foco que debemos poner para que los jóvenes, y en especial más chicas, encuentren la vocación para seguir esta carrera. Nuestra profesión no consiste en trabajar con máquinas, sino en innovar y ponerle pasión para crear tecnologías que ayuden a mejorar el entorno en el que vivimos.

¡Felicidades a todos los Telecos!

 

Emilio Gayo. Presidente de Telefónica España.

Si nuestro sector crece, crecemos todos como sociedad

El título oficial de Ingeniero de Telecomunicación cumple 100 años. Casi los mismos que tendrá muy pronto Telefónica, cuya historia transcurre en paralelo a esta profesión, tan ligada a nuestra compañía.

En este centenario se han vivido grandes cambios en el mundo de las telecomunicaciones, desde el auge del teléfono y el telégrafo hasta el nacimiento y expansión de Internet y la telefonía móvil. En estos meses se ha vuelto a plasmar su relevancia, jugando un papel decisivo para afrontar la crisis del COVID-19, consiguiendo que nuestro país haya podido seguir funcionando
en los meses de confinamiento.

Hoy día estamos viviendo una revolución digital, con un impacto mayor que ninguna otra que ha vivido la humanidad. Y en esta revolución, las telecomunicaciones son un sector clave y de futuro que produce un impacto importante en otras industrias y en la sociedad en general. Por cada euro que el sector de las telco invertirá se generará un impacto de tres euros en otros sectores que son claves para nuestra economía, como la seguridad, el turismo o la sanidad, que, en su conjunto, suponen más del 70% de la economía española.

Nuestro sector crece (en los últimos tres años ha crecido un 1,5% anual) y seguirá haciéndolo, y aunque es difícil imaginar qué nuevos servicios y disrupciones tecnológicas nos esperan, lo que es seguro es que brindará grandes oportunidades para los Ingenieros de Telecomunicación. Pero para aprovecharlas van a requerir una actualización constante y una mayor polivalencia.

Hoy en día la tecnología es transversal, está presente con un peso cada vez mayor en todos los sectores. Prueba de ello es que en la mayoría de las empresas los responsables de tecnología o CIOs tienen funciones estratégicas para la transformación digital de las compañías. En mi experiencia, esta transformación ya no es solo la prioridad del responsable técnico, sino que se ha convertido en la prioridad de los CEOs de las empresas.

En definitiva, las telecomunicaciones son esenciales en el nuevo mundo digital. Por ello, quiero aprovechar para recordar la importancia de fomentar la vocación desde edades tempranas, tanto de hombres como de mujeres, por una carrera profesional completa y enfocada al futuro. La digitalización va a transformar el empleo y va a generar nuevos y mejores puestos de trabajo. Los empleos relacionados con la digitalización serán de calidad y aumentarán en los próximos 10 años.

Por eso, en nuestro sector y en nuestra profesión estamos en una era apasionante, llena de oportunidades que debemos aprovechar. Estamos escribiendo el futuro, del que hablarán cuando se conmemoren los próximos 100 años de nuestra titulación.

 

Federico Ruiz. Responsable del Observatorio Nacional 5G.

Una joven profesión que cumple 100 años

El título de Ingeniería de Telecomunicación cumple 100 años. Esta efeméride, por la que podemos sentirnos orgullosos, nos obliga a echar la vista atrás para ver cómo ha evolucionado nuestra profesión, la tecnología y nuestro papel en una transformación que es también social y económica. El aniversario no es una simple ocasión para la nostalgia, es una valiosa lección para extraer lecciones de cara al futuro. Las más relevantes son posiblemente la necesidad de asumir un cambio permanente y con muy pocos límites.

A medida que avanza la tecnología las posibilidades no disminuyen, sino que aumentan. Hace no mucho, los avances que hoy son realidad parecían imposibles porque chocaban incluso con algunos supuestos límites teóricos que aprendíamos. Si nos fijamos en la conectividad móvil, con 5G y 6G podemos tener por delante una hoja de ruta de desafíos técnicos que nos puede llevar 20 años llevar a la práctica.

Lo previsible coexiste con lo imprevisto, no sabemos si la ley de Moore continuará siendo válida, si tendremos un tercer invierno de la Inteligencia Artificial o si lograremos convertir en realidad la visión de la tecnología cuántica y de las interfaces entre personas y máquinas.

El conjunto de tecnologías de las telecomunicaciones puede jugar un papel esencial de creación de empleo y crecimiento económico, lo que explica que esté muy bien representado en la Agenda Digital 2020/25, que pretende impulsar la transformación digital del país.

Nuestro trabajo tiene también importantes consecuencias económicas, humanas y sociales que no debemos ignorar. Tenemos la posibilidad y la obligación de involucrarnos junto con otros ciudadanos para que la evolución y el uso de la tecnología discurra de acuerdo con el modelo de sociedad que queremos.

No hay muchas carreras que permitan e incluso impongan a los profesionales el romper y recomponer su marco mental constantemente. Si los primeros cien años de la profesión han sido técnicamente apasionantes tampoco parece que los siguientes cien vayan a ser precisamente aburridos. Nos encontramos ante los comienzos de lo que podría ser una nueva época dorada para la profesión. Solo queda trabajar para aprovecharla.

 

Mónica Sala. CTIO de Orange.

Orgullo de pertenencia

La Ingeniería de Telecomunicación cumple 100 años y nunca los desarrollos tecnológicos asociados a nuestro sector habían experimentado una evolución tan vertiginosa y disruptiva como la ocurrida en los últimos 20 años.

Este periodo ha significado un cambio exponencial en la historia de las telecomunicaciones en España y he tenido la fortuna de ser testigo, en primera persona, de la transformación silenciosa que la evolución de las telecomunicaciones ha provocado en el mundo que conocemos. Confirmándome que acerté a la hora de embarcarme en esta apasionante aventura. Las maneras en que trabajamos, nos relacionamos, disfrutamos del ocio… han cambiado drásticamente.

Hace poco más de dos décadas, nos desesperábamos mientras se cargaba nuestra web favorita, ya fuera Terra, eresMas, Wanadoo o Ya.com. Por cierto, estas tres últimas serían, con el tiempo, piezas del conjunto de compañías que dieron lugar a lo que hoy es Orange.

Corría el año 1998 cuando se fundó Google en California, y en nuestro país había poco más de millón y medio de usuarios de Internet. En el año 2000 se consolidaba el proceso de liberalización que supuso un punto de inflexión para el monopolístico mercado de las telecomunicaciones en España. Ese fue el pistoletazo de salida para que los nuevos operadores comenzaran a ofrecer servicios de ‘banda ancha’ fija con la tecnología ADSL, hoy casi en desuso por el auge de la fibra.

En lo que se refiere a banda ancha móvil, el punto y aparte fue la llegada de la tecnología 3G, que permitía una navegación más fluida en Internet con la que sacar partido de los primeros iPhone 3 que llegaron al mercado en 2008. Hoy, el 4G tiene cobertura en prácticamente toda España y ya estamos desplegando 5G para impulsar la próxima revolución industrial.

Quién hubiera dicho hace 20 años que hoy España sería el primer país en Europa en cobertura de fibra óptica y el número tres a nivel mundial. En cuanto a los servicios de telefonía móvil, el nivel de cobertura 4G se acerca al 100% de la población. Estas tecnologías las utilizamos para disfrutar de aplicaciones y servicios que, no hace tanto tiempo, eran inconcebibles, como Facebook, WhatsApp, Spotify, Orange TV (sí, ¡telecos ofreciendo el fútbol en televisión!), Twitter, Instagram…

Pero no quiero acabar esta tribuna sin compartir con vosotros el orgullo que siento cuando veo que los Ingenieros de Telecomunicación, junto con otros grandes profesionales, hemos sido capaces de dar respuesta con nuestra actividad natural a la situación más crítica, dolorosa y extrema que recordamos de las últimas décadas. La pandemia ocasionada por el COVID-19 ha puesto más que nunca en primer plano de la escena a las redes de telecomunicaciones, perfectamente planificadas, desplegadas y mantenidas, y que han sido capaces de dar respuesta, como nunca, a las necesidades de la sociedad a la que nos debemos. Nuestra actividad profesional y personal han continuado gracias a las redes y a los profesionales que se ocupan de ellas. Mi reconocimiento a todos ellos, muy especialmente a los de Orange, y mi enorme satisfacción por pertenecer a este ilustre e imprescindible equipo de profesionales.

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