
Iván Rejón
Director de Government and Policy Advocacy, and Strategy. Ericsson Europe
Conectividad segura y confiable para una Europa competitiva y resiliente
La capacidad de Europa para seguir siendo competitiva y resiliente dependerá de si puede moldear —y no simplemente consumir— las tecnologías digitales que impulsan sus economías, permaneciendo al mismo tiempo abierta, innovadora e integrada globalmente. Si seguridad económica y soberanía tecnológica son inseparables, sin una conectividad segura y confiable como columna vertebral del ‘stack’ digital, no puede haber una soberanía efectiva.
La soberanía tecnológica ha pasado de ser una aspiración abstracta a un imperativo estratégico. La digitalización ha demostrado ser un potente instrumento de resiliencia: las sociedades con una infraestructura digital sólida son capaces de mantener en funcionamiento sus economías y servicios esenciales; aquellas que no la tienen se enfrentan a disrupciones severas. La capacidad de Europa para resistir y adaptarse descansa en la solidez, fiabilidad, seguridad y confiabilidad de sus fundamentos digitales.
De la competitividad y la resiliencia a la soberanía tecnológica
Competitividad y resiliencia se refuerzan mutuamente. Las economías competitivas innovan (crean) y escalan (adoptan) nuevas tecnologías; las economías resilientes pueden absorber choques y recuperarse rápidamente. La soberanía tecnológica vincula ambas al garantizar que las capacidades que sustentan la competitividad y la resiliencia estén ancladas en infraestructuras y ecosistemas confiables.
Sin embargo, soberanía no es autarquía. Antes bien, una soberanía eficiente consiste en preservar la capacidad de tomar decisiones independientes y basadas en valores sobre cómo se diseñan, despliegan y gobiernan las tecnologías críticas, manteniendo a la vez la participación en ecosistemas abiertos. Esto exige capacidad de decisión sobre las capas fundamentales del ‘stack’ digital, especialmente la conectividad, donde Europa ya cuenta con capacidades relevantes.
La capacidad de Europa para resistir y adaptarse descansa en la solidez, fiabilidad, seguridad y confiabilidad de sus fundamentos digitales
Conectividad confiable y segura como habilitador estratégico
Las redes de telecomunicaciones se reconocen como infraestructuras esenciales y no simplemente como servicios comerciales. Las crisis recientes lo han dejado meridianamente claro: cuando las redes fallan, las cadenas de suministro se bloquean, los servicios públicos se colapsan y la cohesión social se erosiona.
La ola actual de innovación (5G Standalone y 5G Advanced, computación en el borde (edge), IA y APIs de red programables) está transformando la conectividad en una plataforma estratégica para la economía inteligente.
Por otro lado, a medida que las industrias se digitalizan, aumenta su exposición a ciberataques y riesgos sistémicos. Al mayor valor en juego (‘value at stake’), ligado a nuevos productos, servicios y modelos de negocio que habilitan las redes de telecomunicaciones, se le opone una mucho menor tolerancia al riego (‘risk tolerance’).
El creciente escrutinio regulatorio y la incertidumbre geopolítica amplifican aún más la necesidad de marcos de confianza robustos. La conectividad segura y confiable no es un criterio técnico: es un habilitador estratégico y el plano de control de la propia soberanía.
La soberanía tecnológica comienza, por tanto, por garantizar que esta capa del ‘stack’ digital sea confiable, resiliente y se mantenga de acuerdo con los intereses y valores europeos.
Las redes de telecomunicaciones se reconocen como infraestructuras esenciales y no simplemente como servicios comerciales
El liderazgo de Europa en la capa de conectividad
En la capa de conectividad, Europa parte de una posición de fortaleza. Los actores europeos son líderes mundiales en redes móviles avanzadas, incluida la investigación inicial sobre 6G, y proporcionan redes de alto rendimiento que conectan a miles de millones de personas cada día, soportando casos de uso avanzados en entornos industriales, sistemas de transporte, redes de energía y entornos de misión crítica como seguridad pública, donde la resiliencia y la seguridad son prioritarias.
Dentro de Europa, los principales ‘creadores tecnológicos’ —desde campeones industriales hasta scale-ups de IA— han lanzado una clara llamada de atención: Europa pierde competitividad y la próxima fase de la innovación vendrá determinada por cómo se apliquen las capacidades digitales a través de sus industrias y economías.
Estos líderes han subrayado que la verdadera riqueza y resiliencia se construyen creando y controlando propiedad intelectual, y no solo consumiéndola. También han reclamado marcos políticos que prioricen la innovación por delante de una regulación excesivamente compleja, refuercen capacidades indispensables y movilicen capital a gran escala.
Europa también está demostrando liderazgo en la construcción de coaliciones globales. La Trusted Tech Alliance (TTA), lanzada por 16 grandes empresas de África, Asia, Europa y Norteamérica, reúne a proveedores de conectividad, infraestructura en la nube, semiconductores, software e IA, y es un ejemplo destacado. Al acordar un conjunto de principios claros y verificables —que abarcan gobernanza transparente, desarrollo seguro, cadenas de suministro robustas, ecosistemas abiertos y resilientes, y respeto por el Estado de derecho y la protección de datos—, la Alianza muestra cómo puede construirse la confianza a lo largo de todo el ‘stack’ tecnológico.
La soberanía es un empeño compartido. Ninguna empresa ni país puede construir en solitario un ‘stack’ digital seguro y confiable, porque la confianza y la seguridad solo pueden lograrse mediante la colaboración entre toda la industria y los gobiernos.
Estos desarrollos se alinean estrechamente con los valores y fortalezas regulatorias de Europa y proporciona una plataforma para dar forma a normas globales sobre tecnología confiable. Europa ya desempeña un papel activo y de liderazgo, ofreciendo una serie de principios prácticos para impulsar la soberanía en un mundo abierto.
Conclusión: Europa soberana, competitiva, abierta y resiliente
Europa tiene una oportunidad única de definir un modelo de soberanía tecnológica que refuerce la competitividad y la resiliencia sobre la base de una infraestructura digital avanzada, manteniéndose a la vez abierta, colaborativa y guiada por sus valores.
Lo podrá hacer capitalizando su liderazgo en conectividad, alineándose en torno a principios para un ‘stack’ tecnológico seguro y confiable, y reequilibrando sus políticas hacia la innovación, el despliegue y la adopción de un tejido inteligente. Europa puede pasar de reaccionar a los cambios tecnológicos globales a darles forma activamente.
Las decisiones que se tomen en los próximos años determinarán si Europa se limita ser principalmente un ‘cliente final’ de tecnología, o un creador con las capacidades soberanas indispensables para asegurar su modelo socioeconómico y su autonomía estratégica durante las próximas décadas.
5 recomendaciones para la soberanía tecnológica europea
Para traducir sus fortalezas en un liderazgo duradero en soberanía tecnológica, Europa debería centrarse en cinco acciones prioritarias.
1. Considerar la conectividad como infraestructura nacional crítica y acelerar el despliegue y adopción de 5G Standalone.
Europa debería reconocer explícitamente la conectividad avanzada —5G Standalone y su evolución— como infraestructura nacional crítica en sus políticas, instrumentos de financiación y marcos regulatorios. Una hoja de ruta común y ambiciosa enviaría al sector una señal unívoca para hacer de la conectividad la columna vertebral de su economía inteligente.
2. Construir un marco europeo para ‘stacks’ tecnológicos confiables e interoperables.
Inspirándose en iniciativas como la Trusted Tech Alliance, Europa debería codificar principios de confianza verificable a lo largo de todo el ‘stacks’ tecnológico —desde los semiconductores y la conectividad hasta la nube, el software y la IA— e integrarlos en las políticas de contratación pública, esquemas de certificación y prácticas comerciales. De este modo, Europa puede reforzar su soberanía y seguir siendo atractiva para socios globales confiables.
3. Pivotar de la complejidad regulatoria a una competitividad basada en la innovación.
Dirigentes europeos y creadores de tecnología por igual han destacado que el entorno regulatorio actual puede ser asfixiante y redundante. Europa debería revisar y simplificar de forma sistemática su regulación digital, priorizando la innovación, la experimentación y la rápida escalabilidad de las nuevas tecnologías, en especial en conectividad, nube e IA. Reformas en materia de competencia y de mercados de capitales deberían facilitar la consolidación, crecimiento y expansión de los campeones tecnológicos europeos.
4. Anclar la soberanía en redes seguras y confiables, preparadas para la IA.
La soberanía se ejercerá cada vez más a través de la capacidad de desplegar, adoptar y gobernar sistemas de IA de forma segura y a escala. Europa debería invertir en conectividad preparada para la IA (‘Networks for AI’), auténtico sistema nervioso de modelos de negocio empresariales y servicios públicos. Esto implica promover arquitecturas de ciberseguridad de confianza cero y clarificar las normas de localización y acceso a los datos, equilibrando innovación, seguridad y derechos fundamentales.
5. Convertir el liderazgo en creación de tecnología en su difusión generalizada.
Europa debe transformar sus fortalezas en conectividad en beneficios tangibles en términos de competitividad, productividad, sostenibilidad y resiliencia de sus economías. Los programas de la UE y de los Estados miembros deberían centrarse no solo en financiar infraestructuras, sino también en desarrollar capacidades, potenciar ecosistemas, difundir casos de uso probados, y cerrar la brecha digital para garantizar que los beneficios de una soberanía habilitada por la conectividad se compartan de forma amplia.
