
José Ignacio Alonso Montes. Isabel Navarro Diez.
Catedrático de Universidad ETSIT-UPM. Coordinador del Grupo de Trabajo Smart Railways del COIT / Directora de Transformación Digital de SEITT. Coordinadora del Grupo de Trabajo Vehículo Conectado y Carretera Inteligente del COIT
Transporte y movilidad
Digitalización, intermodalidad, ciberseguridad y sostenibilidad climática
La movilidad y el transporte atraviesan una transformación sin precedentes. Estamos asistiendo a una revolución en la forma en que nos movemos, organizamos las ciudades y transportamos mercancías y viajeros. Nunca antes se habían combinado con tanta intensidad tres fuerzas transformadoras: La digitalización, la ‘ciber-seguridad ’(tanto física como digital) y la sostenibilidad climática.
A escala global, los sistemas de transporte constituyen uno de los principales consumidores de energía y emisores de gases de efecto invernadero. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el sector representa en torno al 23% de las emisiones energéticas de CO₂ a nivel mundial.
La Unión Europea ha establecido un marco normativo ambicioso para guiar esta transición. La Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente (2020) fija cómo reducir un 90% las emisiones del transporte de aquí a 2050, impulsando medidas de descarbonización, como la electrificación, uso de combustibles alternativos y mejora de la eficiencia energética. Pero estas medidas van acompañadas de actuaciones en las áreas de innovación tecnológica y aceleración de la digitalización, como el despliegue de 5G, la implantación de carreteras inteligentes, la integración de la Inteligencia Artificial y el Big Data, entre otras.
Por otra parte, los grandes núcleos urbanos concentran la presión del tráfico, la contaminación y la demanda de servicios logísticos inmediatos. Las empresas logísticas exploran fórmulas innovadoras de reparto en la última milla con bicicletas, robots, drones o taquillas inteligentes. Este escenario obliga a un replanteamiento profundo de los modelos de movilidad urbana, interurbana y logística.
El futuro que se dibuja es el de un ecosistema interconectado en el que carreteras, trenes, aeropuertos, vehículos y centros logísticos funcionen como nodos inteligentes de una gran red, capaz de anticipar atascos, optimizar rutas, reducir emisiones y responder a la creciente demanda de entregas rápidas y sostenibles. Pero también un futuro en el que la ciberseguridad y la confianza de los ciudadanos serán esenciales para consolidar estos avances.
A lo largo de este número extraordinario de BIT que reúne las opiniones de relevantes expertos, se ofrece una panorámica diversa pero complementaria de estos cambios. Cada contribución aborda un eslabón de la cadena de la nueva movilidad, desde la gestión del tráfico urbano en la ciudad inteligente hasta la carretera conectada, pasando por el papel renovado del ferrocarril y de los aeropuertos del futuro, los vehículos conectados y autónomos y la logística de la última milla, aportando claves sobre cómo las telecomunicaciones y la digitalización están transformando la movilidad. El mensaje común es claro: la innovación tecnológica y la sostenibilidad ya no son opciones, sino las dos caras de la movilidad y del transporte del futuro.
En el primer artículo se ofrece una panorámica de como la gestión del tráfico urbano evoluciona hacia un modelo integral y automatizado, donde sensores y cámaras alimentan plataformas capaces de anticipar atascos y mejorar la seguridad, coordinar semáforos y mejorar la calidad del aire. Madrid, es un claro ejemplo de este enfoque, con su Centro de Gestión de la Movilidad.
El ferrocarril se configura como un eje vertebrador de un transporte intermodal competitivo y sostenible. La introducción de combustibles sostenibles y la digitalización lo hacen más sostenible y competitivo, apoyado en la apuesta europea por el transporte intermodal. Herramientas como los gemelos digitales o los sistemas inteligentes de gestión permiten optimizar recursos y mejorar la experiencia del viajero y de las cadenas logísticas.
La innovación tecnológica aplicada a los aeropuertos del futuro, la intermodalidad, el diseño centrado en el pasajero y la apuesta por la sostenibilidad convertirán estas infraestructuras en nodos integrados, capaces de ofrecer experiencias fluidas, inclusivas y respetuosas con el medio ambiente.
Otras dos miradas se proyectan sobre las carreteras del futuro y los vehículos que circularán por las mismas. Se evolucionará a un ecosistema digital donde vehículos, usuarios y gestores compartan datos en tiempo real transformando la carretera en un actor central de la movilidad conectada. Estas nuevas infraestructuras viarias dotadas de tecnologías como V2X, el 5G/6G, los gemelos digitales, mapas de alta definición e IA permitirán detectar y anticipar incidencias, gestionar el tráfico, optimizar el mantenimiento y ofrecer nuevos servicios a los usuarios. En este contexto aparecerán nuevos modelos de negocio como peajes dinámicos, mantenimiento predictivo y flotas más seguras y eficientes.
Los vehículos que circulen por estas carreteras serán autónomos, que ya no son ciencia ficción, gracias a los desarrollos tecnológicos ligados a la conectividad V2X y a la IA, que prometen mayor seguridad, eficiencia y comodidad. El artículo repasa los niveles de autonomía y subraya la importancia de la ciberseguridad en comunicaciones, sensores y software.
Por último, el comercio electrónico concentra hasta el 41% del coste logístico y un alto impacto en tráfico urbano y emisiones, su auge del comercio electrónico ha puesto a la última milla en el centro de la movilidad y acelerado su digitalización impulsando soluciones sostenibles y tecnológicas: vehículos eléctricos, taquillas inteligentes, optimización de rutas, robots y drones. El artículo muestra cómo digitalización y sostenibilidad avanzan de la mano, en empresas como Correos.
El futuro del transporte y la movilidad será necesariamente intermodal, digital y sostenible. La integración de tecnologías avanzadas con políticas públicas ambiciosas marcará la diferencia entre sistemas de transporte fragmentados e ineficientes y un ecosistema capaz de responder a los retos sociales, económicos y ambientales del siglo XXI.