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El futuro de las TIC en el sector sociosanitario

Vicente Collado Hueso, Nuria Gómez Thébaut, Ignacio Martínez Ruiz, Victoria Ramos González, Sara María Rodríguez Paz.

Director ISECO Sistemas; Directora de Innovación y Proyectos Sanitarios de Bidafarma. Miembro de la Junta Directiva del COITAOC; Doctor Ingeniero de Telecomunicación. Universidad de Zaragoza; Científica Titular de OPI. Instituto de Salud Carlos III. Unidad de Investigación en Telemedicina y Salud Digital; Coordinadora Grupo Trabajo e-Salud.

El futuro de las TIC en el sector sociosanitario

Ante la acuciante necesidad de disponer de sistemas sociales y sanitarios equitativos y sostenibles, la aplicación de las TIC se muestra como la única alternativa no solo en épocas de crisis sino como estrategia a medio y largo plazo. Desde el GT e-Salud el COIT queremos compartir algunas de nuestras experiencias y posibles oportunidades que se abren en el futuro para nuestra profesión.

 

Los últimos meses han puesto de relevancia el importante papel de la Ingeniería de Telecomunicación en la sociedad y su labor fundamental para garantizar el funcionamiento de los sistemas sociosanitarios. Muchas son las áreas en las que hemos podido poner nuestro granito de arena dando el apoyo necesario desde la vertiente tecnológica para aportar valor a los diferentes agentes involucrados. Desde aquí os animamos a participar para mejorar al máximo el posicionamiento de la Ingeniería de Telecomunicación ante el reto de la salud digital.

Centros de Investigación
La investigación y la innovación en nuevos servicios de salud y bienestar basados en las Tecnologías de Información y las Comunicaciones (TIC) permite la obtención de evidencia científica sobre nuevos modelos asistenciales, especialmente en casos de cronicidad, dependencia y acceso remoto. Los sistemas de telecomunicaciones y tratamiento de la información se han demostrado en estos tiempos de pandemia como esenciales, tanto para su caracterización y control, como para la prestación de servicios asistenciales con dificultad de atención presencial.

El reto es conseguir tecnologías accesibles para todos, también para los mayores

El tratamiento de la información (interoperabilidad para la gestión, normalización de datos, análisis de información de salud, manejo de la historia clínica, evaluación de información genómica y ambiental…) facilita el desarrollo de servicios sanitarios basados en las TIC y enfocados a la rehabilitación de pacientes, y en el estudio de posibles vías de análisis de la salud. La evaluación de las condiciones de seguridad y compatibilidad electromagnéticas de los sistemas de telemedicina domiciliaria y en relación con las tecnologías inalámbricas emergentes permite proporcionar atención sanitaria segura a pacientes móviles.

Futuro abierto
Durante la pandemia se ha hecho evidente el enorme campo de mejora que hay todavía, dadas la tecnologías y servicios de telecomunicaciones existentes. Algunas líneas se dirigen hacia la investigación con algoritmos semisupervisados para definir combinaciones de rasgos que permitan realizar una clasificación pronóstica de los pacientes. Otra línea está desarrollando estudios estadísticos que permiten el conocimiento del desarrollo de la pandemia en España evaluando la correlación lineal entre los datos de búsquedas en Google y los datos proporcionados por el Centro Nacional de Epidemiología. Y en el futuro, la tele-rehabilitación, tanto física como mental, es una de las ayudas para superar las consecuencias de la pandemia.

Sector sociosanitario
De todos es conocido que el sector sociosanitario ha sido el más castigado durante la pandemia del COVID-19. Y cuando hablamos de sociosanitario pensemos que hablamos de personas y sobre todo de personas muy vulnerables. La realidad nos ha mostrado dos grandes necesidades en cuanto a tecnología se refiere. La primera concierne a algo que pensábamos que no podía llegar: la soledad. Dicen los expertos en envejecimiento, que la soledad puede matar más que cualquier enfermedad. En segundo lugar, es importante entender cómo la tecnología puede ayudar a las personas a vivir mejor, siendo estrictos, a vivir.

Para el primero de los retos, ha quedado demostrado que la tecnología para acercarnos a nuestros mayores cuando estaban aislados, estaba preparada. El problema viene cuando le pedimos a una persona mayor, con dificultades de movilidad, posiblemente con algún grado de demencia, que utilice cualquier elemento tecnológico que para nosotros es habitual en nuestros días. Estamos pensando en realizar una videoconferencia, mandar un mensaje de voz o de vídeo, etc. De nuevo los sanitarios han debido redoblar esfuerzo para convertirse en los asistentes personales de las personas mayores. El reto, por tanto, es conseguir tecnologías accesibles para todos, también para los mayores. No hay que pensar en accesibilidad como que la tengan al alcance, sino en que puedan utilizarla por sí mismos, sin ayudas externas.

Desde un segundo prisma, pensando en introducir nuevas tecnologías en los centros sociosanitarios, debemos tener cuidado para que esos equipos, esos nuevos vecinos, no se conviertan en un ‘caballo de Troya’. Cada equipo IP que instalamos en una residencia es un potencial punto de acceso para un hacker, ansioso por conseguir los tan deseados datos sensibles de que dispone un centro de estas características.

La crisis ha puesto de manifiesto la importancia del sector farmacéutico y de las TIC en las que se apoya

Pero, además, hay tres factores que determinan que esta introducción de tecnología sea exitosa o no. El despliegue rápido es fundamental. En tiempos de crisis, casi no se puede pensar, hay que actuar. En segundo lugar, la escalabilidad es un factor clave. Las necesidades son cambiantes casi diariamente, lo que implica que la tecnología se adapte, como un guantelete, a estos nuevos requerimientos continuamente. Y, por último, cabe pensar en la multifuncionalidad de las aplicaciones y servicios que se desplieguen. En las crisis, no hay presupuestos reservados, no hay nada previsto. Toda aportación de nueva tecnología debe cubrir el mayor número de necesidades posibles.

Sector farmacéutico
El sector farmacéutico español hace un uso intensivo de las TIC, habiendo sido pionero en el mundo con la implantación de la receta electrónica hace más de 20 años, y teniendo informatizada y automatizada la cadena de suministro de un bien tan esencial como es el medicamento.

Gracias al modelo de farmacia del que gozamos en España se garantiza el acceso de toda la población a la medicación, aunque se encuentre en aldeas remotas, mediante una red de 22.000 farmacias repartidas por toda la geografía española. En las primeras semanas del confinamiento, quizás por temor o desconocimiento, hubo un pico de más del 30% en la demanda de productos farmacéuticos durante más de seis semanas. Esto supuso un enorme reto logístico. Gracias al uso intensivo de las TIC en la tramitación de los pedidos de las farmacias a la distribución, y de ésta a los laboratorios farmacéuticos, junto a un firme compromiso humano de todo el sector, se pudo garantizar el suministro de medicamentos.

Debido a la experiencia con la receta electrónica, las teleconsultas pudieron realizarse con prescripción de algún medicamento en el caso necesario, y permitió que los pacientes crónicos no tuvieran que desplazarse a su centro médico para renovar la medicación. También se ha visto cómo la distribución farmacéutica ha facilitado la entrega a los pacientes de los medicamentos de dispensación hospitalaria, para que estos pacientes no tuvieran que desplazarse a los hospitales, que estaban en momentos críticos.

Sin duda esta situación de crisis ha puesto de manifiesto la importancia del sector farmacéutico y de las TIC en las que se apoya.

 

Proyectos de I+D+i

En 2020 la Comisión Europea ha lanzado seis acciones de investigación e innovación, financiadas con 48 millones de euros, destinadas a promover las colaboraciones digitales basadas en Internet de las Cosas (IoT). El ámbito de Salud Digital se desarrolla en la acción Intel-IoT, dotada con ocho millones de euros, para impulsar soluciones IoT de Salud Digital centradas en las personas y construidas sobre servicios de Inteligencia Artificial e infraestructuras 5G.

Este ambicioso proyecto, que durará tres años y está formado por un consorcio de 13 empresas e instituciones de nueve países, pretende reducir el riesgo de nuevos contagios por COVID-19 y rebajar la presión asistencial de los hospitales, a la vez que disminuir los costes asistenciales y mejorar la calidad global del sistema sanitario.

Esta iniciativa plantea un modelo de atención semi-presencial mediante sensores IoT e Inteligencia Artificial que analice cantidades masivas de datos y monitorice la evolución de los parámetros de salud. El seguimiento personalizado y autónomo de cada paciente mediante soluciones IoT (realidad aumentada, Internet táctil, etc.) con tecnologías de ciberseguridad (para preservar la privacidad y confidencialidad), no sólo mejorará el conocimiento del paciente para trabajar con mayor eficiencia, sino que permitirá minimizar consultas presenciales y prevenir hospitalizaciones innecesarias, objetivos tan demandados en la actual pandemia.

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