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El universo IoT y el sistema del vehículo conectado y autónomo

Rafael Fando Mestre e Isabel Navarro

Experto en sistemas inteligentes de transporte; Coordinadora del GT Vehículo Conectado y Autónomo el COIT.

El universo IoT y el sistema del vehículo conectado y autónomo

El sector de la movilidad, y en especial, el vehículo conectado y autónomo, se han posicionado como uno de los actores principales en el universo IoT, tanto por la cantidad y variabilidad de sensores necesarios para el correcto funcionamiento del vehículo conectado/autónomo, como por la globalidad y el potencial económico del mercado automovilístico.

En los últimos años no deja de aparecer en prensa, en congresos especializados y en discusiones cotidianas palabras como Transformación Digital, IA (Inteligencia Artificial), Big Data, robótica o IoT (Internet of Things), entre otros vocablos tecnológicos. Está claro que la tecnología está de moda.

Haciendo foco en IoT, más allá de la complejidad tecnológica, la conectividad necesaria, ciberseguridad o las plataformas, lo que comúnmente se entiende por IoT es la conexión de objetos (sensores) que envían información o la reciben y que pueden comunicar e interactuar entre ellos e incluso tomar decisiones sin la intervención humana.

En este nuevo universo de elementos conectados, la variabilidad es casi infinita, desde pequeños sensores que envían una variable/medición -como, por ejemplo, la temperatura- a complejos dispositivos que pueden llegar a monitorizar la salud de un paciente en remoto. Por otro lado, podemos distinguir diferentes ecosistemas donde IoT tiene una presencia creciente: sanidad, industria, agricultura y ganadería, domótica, weareables (relojes, ropa o gafas inteligentes) y Smart Cities.

El vehículo conectado y autónomo es y será uno de los actores principales en el universo IoT

El vehículo como motor de IoT

Un estudio de Telefónica llamado ‘Things Matter’, publicado en noviembre de 2019 (https://iot.telefonica.com/es/whats-new/multimedia/estudio-things-matter-2019/), repasa el mercado de soluciones IoT y su potencial de crecimiento. Aunque entre la fecha del estudio y el momento actual se ha cruzado por delante una crisis sanitaria de alcance planetario, la mayor parte de las consideraciones del estudio siguen vigentes:

  • Entre los elementos más relevantes conectados a la red destacan los vehículos conectados, considerados tanto o más importantes que los
    wearables (relojes, gafas y ropa inteligentes) o los electrodomésticos conectados. En el estudio se considera al vehículo conectado como uno de los principales impulsores de la implantación masiva de IoT.
  • Se destaca la importancia de las aplicaciones IoT en los nuevos servicios asociados al vehículo compartido y a la nueva movilidad (bicicletas urbanas, motos eléctricas, patinetes) así como al transporte multimodal. Todos los vehículos de uso compartido deben ser fácilmente localizables en tiempo real y varios de sus elementos, por razones de seguridad y control, deben también estar conectados. La trazabilidad de recorridos y clientes es fundamental para el modelo de negocio, así como para asegurar la calidad del servicio, y su seguridad, especialmente en el nuevo escenario pos-Covid.
  • Entre las ventajas percibidas por los usuarios del coche conectado, tanto de propiedad como compartido, destacan la capacidad para establecer una red de acceso a Internet en su interior y el incremento de la seguridad al volante, al facilitar al conductor información completa y en tiempo real del vehículo y el entorno, además de un diagnóstico continuado del estado de sus elementos mecánicos y eléctricos para prevenir situaciones de riesgo o posible averías o fallos.

Por otro lado, la Asociación Mundial de Proveedores de Terminales Móviles (GSMA) espera que el desarrollo de la tecnología IoT en automoción en la década 2021-2030 crezca de forma exponencial, estimándose para 2025 un volumen de venta anual de líneas móviles para automóviles conectados del orden de 100 millones de unidades. La misma fuente afirma que el total de vehículos conectados vía IoT se acercará a los 500 millones de unidades al final de 2025. Al final de la década, muchos de estos vehículos serán prácticamente autónomos y se podrán utilizar como tales en tramos homologados de carreteras y vías urbanas. Con todo ello, se puede afirmar que el vehículo conectado y autónomo es y será uno de los actores principales en el universo IoT.

En 2025 el volumen de ventas anuales de líneas móviles para automóviles conectados se espera que sea del orden de 100 millones de unidades

Los dos enfoques IoT en el mundo del vehículo

Cuando hablamos de elementos conectados en el mundo del vehículo se puede analizar desde dos perspectivas:

  • El vehículo en sí mismo: en este caso el ‘cerebro’ del vehículo recibe multitud de información de los sensores que lo componen. Desde información básica -como nivel de combustible, temperatura o estado de los neumáticos- hasta información muy avanzada -como la suministrada por LIDAR (Light Detection and Ranging o Laser Imaging Detection and Ranging), infrarrojos y otros sistemas que permiten que el vehículo pueda llegar a ser autónomo-.
  • El vehículo como parte de un universo: aquí el vehículo interacciona con otros elementos IoT ajenos a su propio habitáculo.

Es en esta segunda aproximación donde se potencia la capacidad de IoT. Por ejemplo, permitirá que dos vehículos conectados puedan interactuar y coordinarse, y así ajustar su velocidad en función del resto de vehículos; o que un coche avise a otro de un posible accidente o emergencia, obstáculos etc. Esta conectividad se suele denominar V2V (Vehicle to Vehicle). Otro caso de uso esta relacionado con las ciudades inteligentes (Smart Cities) y las infraestructuras/carreteras inteligentes o V2I (Vehicle to Infraestructure), que permitirá a los vehículos conectarse con el entorno, interactuar con los semáforos, la iluminación, los peajes, o cualquier otro elemento que pueda enviar o recibir información, y que permita una conducción mas segura, cómoda y eficiente.

Tampoco podemos dejar a un lado otro elemento no menos importante que es el proporcionado por el propio conductor o los ocupantes del vehículo. Los sensores de velocidad y acelerómetros permiten conocer la forma de conducir y las condiciones de la carretera, información de utilidad para las compañías aseguradoras, que pueden modular los precios del servicio a las condiciones particulares del usuario.

Otra fuente de información es la proporcionada por los sensores de ocupantes, que permiten no solo establecer cuántas personas van en el vehículo sino su estado de salud. Hay detectores que permiten dictaminar si el conductor está en condiciones de seguir al volante (sensores de somnolencia, de atención, de latidos del corazón, de ritmo de respiración, etc.). Los dispositivos embarcados podrían interactuar con el propio vehículo para inmovilizarlo o conectar a Internet para avisar a las autoridades o a los servicios de emergencia. En estos casos de urgencia es el propio vehículo el que podrá llamar a los sistemas de emergencia, si el conductor no está en situación de hacerlo. Por ejemplo, el sistema e-call (Emergency-call), obligatorio en Europa desde marzo de 2018, ya realiza parte de esa funcionalidad en caso de accidente del vehículo. Las legislaciones en materia de privacidad deberán ajustarse para evitar abusos relacionados con el exceso de información personal y la libertad de los ciudadanos.

Hasta ahora hemos hablado de vehículos conectados, y ¿qué pasa con los vehículos autónomos? El vehícuo autónomo utilizará toda la tecnología del vehículo conectado, pero necesitará aún más conectividad e información. Debe identificar su entorno de manera casi perfecta y predecir los obstáculos próximos y que no puede visualizar o detectar aún. Para ello se necesitan dos acercamientos:

  • Identificar todo su entorno en 360o, mediante los sensores que el propio vehículo dispondrá.
  • Interconectarse con elementos IoT, ajenos al propio vehículo, que le permitan anticipar situaciones.

Solo uniendo la capacidad de detección del propio vehículo con la información recibida del resto del ecosistema, el vehículo autónomo podrá anticiparse a imprevistos y garantizar la seguridad de sus ocupantes.

 

V16, el sustituto de los triángulos de emergencia, posible IoT del vehículo

V16 es un producto recientemente homologado por la Dirección General de Tráfico (DGT), y previsiblemente de carácter obligatorio en 2024, cuyo objetivo es señalizar vehículos accidentados o averiados, parados en arcén, mediante una luz led giratoria de color naranja, una vez que se fija de forma magnética en el techo. La colocación de este dispositivo en el techo del vehículo sirve para señalizar el vehículo parado y sustituye a los triángulos de advertencia, cuya colocación y retirada produce un cierto número de víctimas y heridos cada año.

Aunque este producto actualmente no se puede considerar un dispositivo IoT per se, se está trabajando en una nueva versión en el ámbito del proyecto C-Roads Spain, cofinanciado por la Comisión Europea, con el objeto de convertirlo en V16-IoT de manera que esté conectado a la plataforma DGT 3.0 (plataforma IoT para vehículo conectado de la DGT) y proporcione el posicionamiento del vehículo e información de la incidencia a la policía, a los servicios de asistencia y a las compañías aseguradoras. Además, permitirá que otros vehículos conectados a la plataforma DGT 3.0 reciban en tiempo real la información de la posición exacta del vehículo parado en arcén, incrementando la seguridad y previniendo accidentes derivados. Se prevé que la utilización del dispositivo V16-IoT sea obligatoria desde enero de 2026.

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