
María-Teresa Gallo-Rivera y Elena Mañas-Alcón
Profesoras titulares del Departamento de Economía y Dirección de Empresas e investigadoras del Instituto Universitario de Análisis Económico y Social (IAES) de la Universidad de Alcalá
Hacia una nueva era de inclusión financiera
El proyecto del euro digital impulsado por el Banco Central Europeo (BCE) surge como respuesta a la creciente digitalización de la economía y al declive del uso del efectivo. Se fundamenta en tres pilares estratégicos: garantizar que la moneda soberana mantenga su papel frente a las criptomonedas privadas, asegurar la autonomía estratégica europea frente a la dominancia de proveedores de pagos no europeos y modernizar el sistema de pagos minoristas. Como ya se anticipó en el número 221 de BIT en el artículo de Salinas y García (2021)1, la arquitectura del euro digital plantea retos significativos que requieren un análisis evolutivo como el que aquí se presenta.
Desde la perspectiva de la inclusión financiera, el euro digital se concibe como un bien público ‘inclusivo por diseño’. Cabe citar, entre sus objetivos, facilitar el acceso a servicios financieros seguros y gratuitos para funciones básicas a grupos tradicionalmente vulnerables, como personas no bancarizadas, mayores, residentes en zonas rurales o con discapacidades y pequeños comerciantes. Al ser accesible tanto online como offline, podría mitigar las brechas de acceso físicas (como el cierre de cajeros y oficinas) y tecnológicas.
Este enfoque de inclusión financiera se refleja en el último informe del BCE2 sobre la fase preparatoria del euro digital. Recoge los resultados de la investigación realizada en los 20 países de la eurozona sobre las necesidades, preferencias y retos que enfrentan colectivos vulnerables en relación con los medios de pago actuales o potenciales y sus características3.
Los consumidores vulnerables valoraron, en los medios de pago utilizados, la seguridad y la facilidad de uso, la fiabilidad y el control, la aceptación en toda la zona del euro y el seguimiento en tiempo real del gasto.
Como puntos débiles, destacaron el temor al robo, la pérdida y el fraude, el rechazo ocasional del medio de pago por parte de los comerciantes y el problema de usabilidad. Harían atractivo un nuevo medio de pago: la aceptación universal por los comerciantes, la cobertura en toda Europa, la posibilidad de operar sin conexión, que fuera introducido por un banco u organismo público de confianza y consolidado (con asistencia presencial) y ofrecido por un proveedor europeo. Las recomendaciones de amigos y familiares son importantes para considerar nuevos métodos de pago.
El proyecto del euro digital impulsado por el Banco Central Europeo surge como respuesta a la creciente digitalización de la economía y al declive del uso del efectivo
Los pequeños comerciantes mencionaron como principales impulsores de un método de pago las preferencias de sus clientes, las bajas comisiones y la sensación de seguridad derivada de ofrecer a sus clientes diversidad de medios de pago. Como barreras, los altos costes, las cargas administrativas y los problemas de funcionamiento técnico, como los fallos de conexión. Son moderadamente optimistas con la introducción del euro digital: aprecian la funcionalidad offline, la liquidación instantánea y la posibilidad de obtener mejores condiciones en la negociación de sus servicios de pago. También valoran el papel del BCE como emisor y, como garantía de alta seguridad.
Sin embargo, el éxito de esta moneda digital dependerá intrínsecamente de las competencias financieras digitales de la población. El marco conceptual establece que la digitalización financiera es un proceso multidimensional, influido por la infraestructura tecnológica, el desarrollo socioeconómico y, crucialmente, por los conocimientos, actitudes y comportamientos financieros. Una alfabetización financiera insuficiente limita la adopción del euro digital y puede exponer a los usuarios a riesgos de seguridad y a decisiones financieras inapropiadas, socavando los beneficios potenciales de la inclusión.
Las competencias financieras en el ecosistema laboral español
Para analizar el estado de las habilidades financieras en España, escenario de base para el éxito del euro digital en materia de inclusión, el estudio de Gallo y Mañas (2026)4 propone y estima un Indicador Sintético de Competencias Financieras (ISCF) para la fuerza laboral española. La investigación utiliza microdatos de la Encuesta de Competencias Financieras (ECF) de 2016 y 2021 del Banco de España. El ISCF se construye integrando tres dimensiones fundamentales recomendadas por la OCDE/International Network on Financial Education (INFE):
- Conocimientos: evaluación de conceptos financieros básicos como inflación, interés, diversificación de riesgos y rentabilidad.
- Actitudes: análisis de la orientación hacia el ahorro frente al consumo inmediato y de la planificación.
- Comportamientos: evaluación de acciones concretas como pago de facturas a tiempo, control de gastos y tenencia de productos de ahorro o inversión.
Entre los principales resultados se encuentra que:
- Las personas ocupadas muestran niveles de competencias financieras superiores a los de las desempleadas en las tres dimensiones, presentando las autónomas una posición más favorable en conocimientos y las asalariadas en comportamientos.
- Se observa una notable heterogeneidad geográfica. En 2021, los valores medianos más altos del ISCF se registraron entre los autónomos de la Comunidad Valenciana, el País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra, y los más bajos en el Principado de Asturias, Cantabria y La Rioja.
- La evolución temporal entre 2016 y 2021 es positiva, con una mejora general en las competencias financieras de la fuerza laboral analizada, aunque desigual entre regiones. Entre las personas autónomas, las zonas que más han mejorado son la Comunidad de Madrid y Galicia. Entre las asalariadas, todas las regiones, excepto el Principado de Asturias, muestran mejoras o se mantienen.
- En cuanto a las criptomonedas, aunque el 87% de la población ha oído hablar de ellas, su tenencia sigue siendo marginal, aproximadamente el 5%, concentrándose principalmente en individuos con mayores niveles de ISCF.
Mejorar las habilidades digitales para la gestión de las finanzas
El estudio concluye que el progreso de las competencias financieras de la fuerza laboral española ha sido modesto entre 2016 y 2021, heterogéneo entre las CCAA y que la población desempleada es la que presenta el mayor margen de mejora. También se concluye que la mera disponibilidad técnica del euro digital no garantiza una mayor inclusión financiera si no va acompañada de medidas orientadas a mejorar las competencias financieras y a fortalecer las habilidades digitales para gestionar las finanzas. Lograr una plena inclusión financiera requiere centrar los esfuerzos en los siguientes ejes estratégicos:
- Continuar con el fomento de la alfabetización financiera, pero también de las finanzas digitales: aunque el uso de la banca electrónica ha crecido exponencialmente, del 40,9% en 2010 al 80,8% en 20245, persisten brechas en las habilidades digitales para la gestión de las finanzas en algunos colectivos. Es imperativo diseñar programas de formación específicos para la población activa, diferenciando las necesidades de distintos colectivos. Además, la mirada debe ampliarse a otros colectivos potencialmente vulnerables. Estas políticas deben enfocarse en reducir la brecha de uso o aprovechamiento, capacitando a la ciudadanía tanto para el acceso a las herramientas financieras digitales como a la comprensión de los riesgos y beneficios de dichas herramientas, incluida la nueva moneda digital.
- Difundir ampliamente la intención del BCE de garantizar la protección del acceso al efectivo físico en el escenario de la implantación del euro digital: asegurar que el euro digital sea un complemento, no un sustituto forzoso, de los billetes y monedas, mejoraría la confianza en el proyecto.
- Atender los aspectos de la regulación y de la privacidad: equilibrar la seguridad del sistema con la privacidad del usuario en el contexto del euro digital es fundamental para fomentar la confianza pública.
El estudio realizado ofrece una primera aproximación a las competencias financieras mediante la estimación del ISCF. Pero es preciso profundizar en las competencias financieras digitales ante el reto del euro digital y de los servicios financieros innovadores. Cabe destacar los avances de OCDE/INFE en esta línea, con la propuesta de un instrumento para medir las competencias financieras digitales6.
El trabajo que ha dado lugar a este artículo se enmarca en el Proyecto de Investigación “La transformación digital de los servicios bancarios y financieros: nuevos marcos normativos y modelos de negocio (E-FINBANK)”, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-127594OB-I00).
Desde la perspectiva de la inclusión financiera, el euro digital se concibe como un bien público ‘inclusivo por diseño’
Referencias:
1 Véase: Criptomonedas. El dinero se digitaliza. Revista BIT, 221. 2021. Disponible en: https://www.coit.es/sites/default/files/bit_221_.pdf
2 Véase: Progress on the preparation phase of a digital euro. Closing progress report. ECB, 2025. Disponible en: https://www.ecb.europa.eu/euro/digital_euro/progress/shared/pdf/ecb.deprp202510.en.pdf
3 Sus resultados detallados pueden consultarse en: ECB Digital euro user research report (ECB-Ipsos, 2025). Disponible en: https://www.ecb.europa.eu/euro/digital_euro/timeline/profuse/shared/pdf/ecb.deprep251030_digital_euro_user_research_report_ipsos.en.pdf
4 Gallo-Rivera, M.T & Mañas-Alcón, E. (2026). Financial Inclusion in the Context of the Digital Euro. A Perspective on the Financial Skills of the Spanish Workforce. (Book chapter. Forthcoming).
5 Véase: Carbó et al. (2025). Study on the Spanish banking sector: operational structure, technological change and green transition. Funcas Research, february; y, Funcas (2024). Advances in the financial digitalisation of rural Spain. ODF – Funcas 9 / 2024.
6 OECD/INFE (2024). Survey instrument to measure digital financial literacy. https://www.oecd.org/en/publications/oecd-infe-survey-instrument-to-measure-digital-financial-literacy_548de821-en.html
