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Inmaculada Sánchez Ramos

Premio Pionera_IT 2021

«Hemos de mostrar a niñas y jóvenes que esta es una profesión social que mejora la vida de las personas»

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT) ha otorgado el Premio Pioneras_IT 2021 a Inmaculada Sánchez Ramos por su trayectoria técnica, social y divulgativa, y por ser un referente para la profesión. Al recibir el galardón destacó la importancia actual de la profesión como estrategas de la sociedad digital y la necesidad de que las mujeres formen parte de este contexto de cambio. En esta entrevista comparte esta visión con mayor detalle.

¿Qué ha significado recibir el premio Pioneras_IT 2021 del Colegio?

Obviamente, una gran satisfacción, pues es un galardón en el que los compañeros han tenido voz y en el que un jurado de la máxima entidad compuesto por organizaciones del todo el ‘ecosistema digital’ han valorado mi candidatura. Máxime cuando las de más candidatas eran profesionales con mucho peso específico.

¿Cuáles han sido los mayores retos a los que te has enfrentado a lo largo de tu carrera profesional?

Nuestra profesión no es fácil. A nadie se le escapa que nuestro ámbito de conocimiento ha estado desde siempre, y sigue estando, en continua evolución. Ello conlleva un aprendizaje continuo, un esfuerzo importante de adaptación que nos ha obligado a tener un estupendo entrenamiento en reinventarnos, en adquirir una gran resiliencia. Eso sí, es agotador. A mí me recuerda a la canción ‘El tiburón’ en cuyo pegadizo estribillo se decía aquello de ‘no pares, no pares, sigue, sigue’. Es una profesión ‘muy retadora’ por su propia naturaleza.

Ahora bien, contestando en concreto, de los retos a los que yo me he enfrentado creo que uno de los más interesantes fue la responsabilidad en proyecto año 2000 para el grupo Telefónica. Fue un proyecto que nos exigió mucho, ya que su potencial impacto era de mucho riesgo y así lo entendimos; por ello lo abordamos desde la perspectiva de gestión de riesgos, elaborando un plan de continuidad del negocio y los asociados planes de contingencias.

Hay que acabar con el arquetipo decimonónico de que la ingeniería es algo rígido, no creativo y no social

Otro reto ha sido el de estar adecuándome y aprendiendo constantemente. Ten en cuenta que, además de lo que he señalado antes, yo tengo una carrera profesional muy variada. He ocupado posiciones en la práctica totalidad de las funciones de las organizaciones. He sido directora de recursos humanos, responsable de la explotación de sistemas y comunicaciones de una gran organización, gerente de cuenta, me he movido en asuntos de normalización, de negociaciones internacionales, de políticas de alianzas, de valoración de inversiones y de fusiones de empresas, etc. Por otro lado, he estado tanto en el sector público como en el privado y, en este, en organizaciones de cultura muy diversa, una ‘Big four’ con su enfoque de consultoría y de auditoría, y dos grandes multinacionales tecnológicas españolas. Adicionalmente, también estoy en la docencia universitaria. Todo esto es muy gratificante, pero exige un reto de adaptación muy significativo. Por ello, he acompasado mis nuevas posiciones laborales a las que iba accediendo con nueva formación. Así llevé a cabo formaciones en los ámbitos de gobierno y gestión de las organizaciones: programa de dirección general de IESE, programa superior de relaciones laborales de IE, programas de gobierno corporativo del Instituto de Consejeros y Administradores y el programa Women Joining Boards. También he abordado una tesis doctoral en una Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales y he llevado a cabo un programa de transformación digital por el MIT. A mí me gusta decir que el aprendizaje no es una actividad sino una actitud.

Por último indicar un reto que viene muy a propósito del Premio Pioneras. Durante muchos años nosotras, las mujeres ingenieras, hemos sido muy pocas, y aún lo somos y, evidentemente, este hecho te impacta. Sientes una cierta soledad, yo recuerdo muchas reuniones en las que he sido la única mujer y de todo ha habido, algún que otro ninguneo como si fueras transparente, si bien es cierto que en mi caso no muchos. Así mismo, algún que otro “supuse que esta posición laboral no te interesaría, ya sabes hay que viajar mucho”, a lo que contestaba “haberlo preguntado, ¿no te parece?”. También he tenido y sigo teniendo muchos compañeros varones extraordinarios, pero sí es cierto que navegas contracorriente y eso es muy cansado.

Hay que poner en valor nuestra profesión e introducirla en posiciones de toma de decisiones para que su actuación impacte en el modelo de sociedad

Siempre comentas que hay que tener arrojo y valentía en el mundo laboral y personal ¿Qué otros valores consideras que se han de tener para trabajar en el mundo de las Telecomunicaciones?

El mundo de las Telecomunicaciones, el mundo digital, es un mundo absolutamente cambiante y ello exige adaptación; por tanto, hay que tener una mente innovadora, una mente de pensamiento de ‘fuera de la caja’. Y para mantener esta actitud se precisa, de una parte, capacidad de salirse del carril y, de otra, parte el arrojo y la determinación para nadar contracorriente en las organizaciones. Creo que las personas pioneras tenemos esas capacidades casi de modo innato, pues si no no hubiéramos sido pioneras, no nos hubiéramos lanzado a una aventura ‘retadora’. Personalmente creo que este mundo también exige mucha dedicación.

Qué le dirías a una joven Ingeniera de Telecomunicación que comienza ahora su carrera profesional?

Que persevere, que tenga una actitud de aprendizaje continuo, que sea consciente que esta es una de las profesiones transformadoras de la sociedad y que ocupe su espacio.

Si los Ingenieros de Telecomunicación son los ‘estrategas’ de la sociedad digital, como has apuntado en alguna ocasión, ¿cómo se puede visibilizar más este importante papel de cara a la sociedad?

Las tecnologías emergentes y disruptivas en el panorama TIC están dibujando un ecosistema de profesiones interrelacionadas muy interesante. Están surgiendo ámbitos de conocimiento como la Internet de las Cosas (IoT), las smart cities, la ciberseguridad, el cloud computing, la conectividad, la Inteligencia Artificial, el Big Data, etc., que precisan de profesionales asociados a las operaciones de estas tecnologías. Sin embargo, ahora más que nunca se hace necesario el rol de orquestador, de estratega, de visión de conjunto de los grandes proyectos en los que concurren y se entreveran estas tecnologías. Y ese profesional, si no en exclusiva, es el Ingeniero de Telecomunicación que posee los conocimientos suficientes para poder abordarlo con visión holística.

Sin embargo, efectivamente este papel no está visibilizado en la sociedad. Se está hablando mucho de la necesidad de impulsar las profesiones STEM para que no nos quedemos al margen del desarrollo económico y social y, sorprendentemente, a los profesionales de estas disciplinas no se les otorga un lugar preferencial en los procesos de toma de decisiones. ¿No parece contradictorio?

Si hiciéramos un estudio de las profesiones que ocupan las posiciones de alta dirección en las organizaciones, es decir, lo que se ha dado en llamar la ‘C- suite’, el porcentaje de profesionales STEM es muy bajo frente a otras áreas de conocimiento. Este es un hecho que impacta mucho a la hora de impulsar el talento STEM, parece que a la sociedad le estamos diciendo que tenemos que impulsar este tipo de talento, pero que va a tener una meta de corto recorrido. No parece la manera más adecuada de impulsar estas profesiones.

¿Qué habría que hacer? La respuesta es evidente: poner en valor estas profesiones y en concreto la nuestra e introducirlas en posiciones de toma de decisiones para que su actuación impacte en el modelo de sociedad.

Para impulsar las vocaciones STEM hemos de ser capaces de mostrar que esta es una profesión social en tanto que mejora la vida de las personas

¿De qué manera se puede impulsar más las vocaciones STEM entre las niñas y las jóvenes?

En general, no solo respecto a las niñas y jóvenes, para impulsar las vocaciones STEM es importante ponernos en valor, con hechos reales, no solo con meras declaraciones, mediante el posicionamiento en los ámbitos de decisión a estos profesionales. Ello generaría un modelo a imitar.

Yendo en concreto a las niñas y las jóvenes, hemos de ser capaces de mostrarles que esta es una profesión social
en tanto que mejora la vida de las personas. Hay que acabar con el arquetipo decimonónico (que, por cierto, es falso) de que la ingeniería es algo rígido, no creativo y no social. Si se cambia esta visión de la ingeniería atraerá mucho más a las mujeres. Por tanto, a mi entender lo que hemos de hacer es presentar esta cara real a las niñas y a las jóvenes.

Obviamente, otra manera de incentivar a las niñas y a las jóvenes es mediante los modelos que les han precedido. Aunque relativo a este último asunto hay que tener claro que hay que presentarles modelos de tecnólogas, que no es lo mismo que mujeres que trabajan en el ámbito tecnológico.

 

Inmaculada Sánchez Ramos es actualmente la directora de Destrezas y Competencias Digitales Avanzadas de la Comunidad de Madrid y profesora en la Universidad Rey Juan Carlos. A lo largo de su dilatada y brillante carrera profesional ha ocupado diversos cargos de responsabilidad tanto en la gestión pública como en la empresa privada. Ha tenido además un destacado papel el ámbito de la docencia y la divulgación sobre las TIC. Cuenta además con numerosas publicaciones. Es, sin duda, todo un referente para la profesión.

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