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Informe de ‘Radiofrecuencias  y Salud 2016-2019’ del CCARS

Javier Lafuente

Presidente del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS).

Sin evidencias científicas de su efecto en las personas

Informe de ‘Radiofrecuencias y Salud 2016-2019’ del CCARS

El informe ‘Radiofrecuencias y Salud 2016-2019’ actualiza las evidencias científicas sobre los posibles efectos de las radiofrecuencias en la salud de las personas después de revisar las publicaciones científicas de mayor calidad difundidas durante el periodo comprendido entre julio de 2016 y diciembre de 2019. Este artículo resume sus principales conclusiones.

El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) acaba de publicar la sexta edición de su informe ‘Radiofrecuencias y Salud’ en un momento en el que este tema sigue siendo de gran actualidad, mayor si cabe con la implantación de la tecnología 5G. Las ideas alarmistas, la negación de evidencias contrastadas, no basadas en la ciencia, y la difusión de las noticias falsas disfrazadas de “hechos alternativos” generan una percepción del riesgo distorsionada en cuanto a los supuestos efectos de las radiofrecuencias en la salud. El CCARS siempre ha llevado a cabo un análisis riguroso de las evidencias científicas asumiendo las discrepancias, pero siempre utilizando el método científico y el pensamiento crítico.

Para la elaboración de este Informe se han revisado las publicaciones científicas de mayor calidad publicadas durante el periodo comprendido entre julio de 2016 y diciembre de 2019. La metodología aplicada en la revisión de las publicaciones es similar a la de informes anteriores. Los estudios han sido clasificados en función de su calidad metodológica, incluyéndose los que aportan mayor calidad de evidencia, en función de los criterios aceptados por la comunidad científica.

Las conclusiones y la evidencia científica se han obtenido de los resultados de los estudios clínicos y epidemiológicos que aportan mayor peso de la evidencia, en función del tipo de diseño del estudio, metodología, calidad, validez, consistencia y reproducibilidad. Se ha seguido una metodología similar a una revisión de alcance, o scope review.

Incluso los dispositivos wearables 5G localizados cerca del cuerpo humano implicarán niveles de exposición muy limitados

El Informe comienza con un amplio capítulo dedicado a la dosimetría y a la evaluación de la exposición de las nuevas tecnologías basadas en 5G y de los sistemas wifi. Otro capítulo novedoso es el que revisa el conocimiento científico sobre la comunicación y percepción del riesgo sobre los campos electromagnéticos. En relación con la tecnología 5G, cuyo uso va más allá de los tradicionales sistemas de comunicaciones móviles de banda ancha, se espera que 5G tenga implicación directa en numerosos sectores económicos (telecomunicaciones, industria, automóvil, robótica, salud…), generando nuevos modelos económicos que produzcan una transformación digital de las sociedades de los países más avanzados. El desarrollo de los servicios 5G supondrá el despliegue masivo de nuevos elementos de red en el territorio español, ya sea en nuevos emplazamientos o en los emplazamientos que se utilizan para otras tecnologías y servicios.

La Tecnología 5G
La tecnología 5G utilizará arquitecturas de radio y de red más eficientes en recursos energéticos y en el uso de señales de niveles más bajos que, junto a la disminución de tamaños de celda, son factores que apuntarían a tener niveles de exposición más bajos cerca de las estaciones base. Estas características se acentúan en el caso de los dispositivos IoT (Internet de las Cosas, en sus siglas en inglés) con tecnología 5G ya que, aunque se espera un incremento sustancial de los mismos, los dispositivos IoT se comunicarán en intervalos de tiempo muy pequeños y con cantidades de datos muy limitadas. Por ello, incluso los dispositivos wearables, localizados cerca del cuerpo humano, con sus transmisiones de baja potencia y corta duración, implicarán niveles de exposición muy limitados.

Los niveles de exposición
Los niveles de exposición deberán cumplir los límites establecidos en el Real Decreto 1066/2001 y sus posibles adaptaciones a las nuevas directrices de la International Commission on Non-Ioni-
zing Radiation Protection (ICNIRP) 2020. La competencia para el establecimiento de estos límites de exposición es estatal y corresponde al Ministerio de Sanidad (actual Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social). El control e inspección de los límites de exposición es competencia del actual Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital a través de la SETID (Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales).

La exposición en edificios educativos, como escuelas, universidades, jardines de infancia, etc., indica niveles de exposición muy bajos, con valores medios de exposición total en el rango de 0,07–0,54 V/m. De hecho, la exposición habitual a Campos Electromagnéticos de Radiofrecuencia (CEM-RF) a la que están expuestos los escolares a través de wifi en la escuela es menor que la exposición debida a otras fuentes presentes en las proximidades.

La exposición habitual a CEM-RF a la que están expuestos los escolares a través de wifi en la escuela es menor que la exposición debida a otras fuentes presentes en las proximidades

Se observaron niveles similares de exposición en otros edificios públicos, como aeropuertos, estaciones de ferrocarril, centros comerciales, etc., con valores medios de exposición total en el rango de 0,15–0,54 V/m. Todos los resultados mostraron que en todos los entornos considerados los niveles de exposición estaban muy por debajo de los niveles de referencia de la ICNIRP y los establecidos en el RD 1066/2001 para exposición pública general (61 V/m).

El valor medio de los niveles máximos de exposición, considerando la banda de frecuencias de CEM-RF completa, fueron: en las oficinas, 1,14 V/m, en los transportes públicos, 0,97 V/m, y en hogares y apartamentos, en el rango de 0,13 a 0,43 V/m (los más bajos de todos). Todos ellos muy por debajo de los valores máximos admitidos.

Una revisión sistemática sobre la exposición a CEM-RF en el entorno cotidiano en Europa y sobre las características clave de los diversos tipos de estudios estableció que en Europa se han utilizado diferentes enfoques y procedimientos que limitan la comparación entre los mismos. Las exposiciones en los hogares suelen estar en el rango de 0,1-0,4 V/m con contribuciones relevantes del enlace descendente (transmisión desde la estación base al dispositivo móvil), enlace ascendente (transmisión desde el dispositivo móvil a una estación base) de telefonía móvil y DECT, mientras que la contribución de las redes WLAN es relativamente baja. Para una mejor comparación entre países y para evaluar las tendencias temporales, se necesita un enfoque más armonizado entre los estudios.

Radiofrecuencias y salud
En cuanto a los efectos sobre la salud, la revisión de los estudios epidemiológicos de cohortes y caso-control sobre la relación entre el uso del teléfono móvil y tumores cerebrales siguen confirmando que no se observan aumentos del riesgo. El análisis de las tendencias de las tasas de incidencia de tumores del Sistema Nervioso Central (SNC) en periodos largos de tiempo puede ayudar a identificar factores de riesgo relacionados con la etiología (causas) y prevención de la enfermedad. En nuestro país no se observa una relación entre el número de usuarios de telefonía móvil y la incidencia de tumores cerebrales según los datos publicados por la REDECAN (Red Española de Registros de Cáncer).

En relación con las evidencias epidemiológicas sobre el riesgo de cáncer, los metaanálisis de los estudios sobre tumores de cabeza, malignos (gliomas) o benignos (meningiomas), neurinomas del acústico, glándula pituitaria o de las glándulas salivares en relación con uso prolongado igual o superior a 10 años del teléfono móvil no observan ningún aumento del riesgo. Aunque algunos estudios caso-control han informado de aumentos significativos del riesgo en personas con uso moderado del teléfono móvil, estas observaciones no son consistentes con las tendencias temporales de las tasas de incidencia de tumores cerebrales a pesar del aumento de la exposición.

Según los autores de una revisión sistemática reciente (2018) las evidencias sobre la asociación entre exposición a RF y riesgo de cáncer se han debilitado desde la clasificación por parte de la International Agency for Research on Cancer (IARC, 2011) de los CEM-RF como 2b. Las últimas revisiones sistemáticas de las agencias y comités especializados en evaluación del riesgo de los CEM-RF (SSM, 2019, Health Council of Nederland, 2016 o Istituto Superiore de Sanita, 2019) coinciden en que los resultados apuntan hacia una ausencia de asociación entre el uso del teléfono móvil y el aumento del riesgo de tumores. Según una revisión sistemática reciente (Röösli et al., 2019) la evidencia actual de los estudios in vitro, in vivo y epidemiológicos no indican una asociación con el uso del teléfono móvil y el desarrollo de tumores en los órganos y tejidos más expuestos.

De los resultados de la mayoría de los estudios revisados se deduce que no se observa un efecto carcinógeno derivado de la exposición a CEM-RF a los niveles habituales de la población.

Globalmente, la evidencia revisada confirma que es más plausible que el ligero aumento del riesgo de glioma, observado en algunos estudios, en usuarios intensivos y de largo plazo puede ser una combinación de azar, sesgos o factores de confusión y en el análisis combinado de datos, como la propia IARC ya estableció cuando publicó su declaración (2011) sobre la carcinogenicidad como 2b de los CEM-RF emitidos por los teléfonos móviles. Esta afirmación es coherente con el Scientific Committee on Emerging and Newly Identified Health Risks (SCENIHR) que concluyó, en su última revisión sistemática (2015), que la evidencia de la relación entre glioma y uso del teléfono móvil es más débil desde el año 2011.

La mayoría de los estudios revisados se deduce que no se observa un efecto carcinógeno derivado de la exposición a CEM-RF a los niveles habituales de la población

La mayoría de las agencias, comités y grupos de investigación coinciden en afirmar que, como todavía persiste una ligera incertidumbre sobre los efectos a largo plazo y debido a los largos periodos de latencia de los tumores cerebrales, se recomienda realizar estudios de cohortes prospectivos a largo plazo con muestras más amplias y una calidad elevada, especialmente en la evaluación de la exposición individual, con una dosimetría mejorada y precisa en adultos y en la infancia.

En cuanto a las supuestas Intolerancia Ambiental Idiopática atribuida a los CEM (IAI-CEM) y al síndrome de Hipersensibilidad Electromagnética (HE), los estudios experimentales de provocación con voluntarios que declaran padecer dichas patologías no consiguen demostrar que sean capaces de detectar cuando están expuestos a los CEM. Los estudios clínicos controlados confirman que no hay una relación causal entre la exposición a las diversas fuentes de RF y los síntomas de HE. No hay un efecto atribuible a la exposición experimental en ensayos clínicos con voluntarios que declaran sentir electrosensibilidad. El efecto ‘nocebo’ y/o otros desórdenes mentales o médicos pueden explicar los síntomas en muchos individuos con IAI-CEM.

Las nuevas evidencias publicadas siguen confirmando que no se observan efectos adversos para la salud derivados de la exposición a las RF de las antenas de telefonía móvil, transmisión de Radio y TV, sistemas inalámbricos (Wi-Fi) utilizados en el trabajo, la escuela o el hogar. Los niveles de exposición observados en los estudios publicados siguen siendo cientos o miles de veces inferiores a los considerados seguros por ICNIRP, Organización Mundial de la Salud, Unión Europea y el RD 1066/2001.

Comunicación y divulgación
Los comunicadores y periodistas, como principales generadores y transmisores de información, deben contar con fuentes fiables y rigurosas. El CCARS debe estar a su disposición y responder ante bulos e informaciones falsas como fuente primaria de información al servicio de los informadores. Así, a la hora de comunicar riesgos o medidas de precaución, debe lograr una cobertura equilibrada y rigurosa que refleje el estado actual del conocimiento.

Las recomendaciones de precaución o preventivas pueden incrementar la percepción del riesgo, por esta razón hay que evaluar el coste beneficio de la recomendación antes de hacerla.

Es importante informar de los patrones y niveles de exposición habituales a CEM-RF. El conocimiento de estos niveles referidos a los niveles de seguridad (ICNIRP) o a los niveles máximos permitidos legalmente, puede ayudar a reducir el riesgo independientemente de si la duda se refiere a posibles efectos perjudiciales sobre la salud como si no.

En los últimos meses, el Ministerio de Sanidad Consumo y Bienestar Social, el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Ministerio de Universidades, junto con, entre otras, la Organización Médica Colegial, están haciendo un gran esfuerzo por denunciar y dar respuesta a las pseudociencias y a las pseudoterapias. Con el fin de reducir el impacto negativo de informaciones falsas es necesario dotar a la sociedad de los medios y las herramientas más adecuadas para desmentir bulos, desmontar creencias erróneas y desbaratar los intereses económicos de quienes hacen negocio con el desconocimiento y el miedo a los CEM.

La ICNIRP publicó en marzo del 2020 unas nuevas directrices (guidelines) para la protección de las personas a la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF) en el rango de los 100 kHz a 300 GHz [ICNIRP, 2020]. Estas nuevas directrices sustituyen la parte de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia de las directrices de ICNIRP (1998), así como la parte de 100 kHz a 10 MHz de las directrices de baja frecuencia del ICNIRP (2010). Globalmente las directrices de ICNIRP 2020 no establecen niveles de exposición más restrictivos que las anteriores de 1998. Se han introducido restricciones adicionales para tener en cuenta situaciones en las que las restricciones de ICNIRP (1998) no daban cuenta adecuadamente de los nuevos desarrollos tecnológicos, como aspectos relacionados con la tecnología 5G.

En resumen, las conclusiones en este informe confirman las evidencias observadas en el anterior informe del CCARS en el sentido de que, hasta la fecha actual, la evidencia científica muestra que, a los niveles habituales de exposición personal a CEM-RF, no hay evidencia de riesgo para la salud de las personas.

 

Sobre el CCARS y el Informe

El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) es un comité creado en 2005 por la Fundación de la Universidad Complutense, presidido por el catedrático de magnetismo de la misma Universidad, Antonio Hernando, y actualmente auspiciado por el COIT. Está compuesto actualmente por médicos, físicos e Ingenieros de Telecomunicación, que representan las diferentes especialidades, contribuyendo a formar un adecuado consenso científico sobre la naturaleza de las radiofrecuencias y sus efectos biológicos. El CCARS es, tanto a nivel nacional como internacional, un órgano de referencia y un interlocutor en materia de evaluación, gestión y comunicación de los posibles riesgos de la RF. Además de múltiples actividades, como son la información y divulgación sobre radiofrecuencias y salud mediante publicaciones, seminarios, foros y jornadas, el CCARS elabora con una periodicidad trienal un ‘Informe de Radiofrecuencias y Salud’.

 

Saber+

Con la publicación de este nuevo informe, el CCARS consolida su trayectoria como referente en España en materia de evaluación del estado de la ciencia sobre los efectos de las emisiones radioeléctricas sobre la salud. Nuestro objetivo es facilitar a la sociedad una información basada en las mejores evidencias científicas desde una posición libre e independiente que tenga en cuenta la dimensión científica, tecnológica, jurídica, institucional y social de exposición a los campos electromagnéticos de radiofrecuencias.

El CCARS asume la responsabilidad de colaborar con todas las instituciones y organizaciones, públicas y privadas, interesadas en la evaluación y comunicación de riesgos para la salud y la exposición a radiofrecuencias. Ofrece su experiencia y conocimiento a los medios de comunicación y a los responsables políticos en los ámbitos estatal, autonómico y local para informar de forma clara y sencilla.

El presente documento supone la sexta edición del Informe del CCARS y comprende el período de julio de 2016 a diciembre de 20191.

Puedes bajarte el informe en: https://ccars.org.es/

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