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Guillermo Pascual López

Guillermo Pascual López

Director autonómico de Telefónica en Aragón

De la digitalización táctica a la gobernanza estratégica del territorio

La Ciudad cognitiva

Las regiones están aprovechando las oportunidades que ofrecen las telecomunicaciones y la digitalización para ser más eficientes y ofrecer mejores servicios a sus ciudadanos. En una de las mesas redondas del Congreso del COIT 2025, moderada por el autor de este artículo, se pudieron conocer los proyectos de Madrid, València y Zaragoza.

Durante la última década, el sector de las telecomunicaciones y la administración pública han convivido en una fase de exploración digital constante, impulsando pilotos y testeando conceptos. El reciente Congreso del COIT celebrado en Zaragoza confirma que esta dinámica no se detiene, sino que evoluciona. La era experimental continúa, pero ahora bajo un marco estratégico que busca validar los próximos pasos con mayor rigor y precisión. Ya no probamos por probar: validamos para escalar.

La mesa redonda que tuve el privilegio de moderar, con responsables de la estrategia digital de Madrid, Zaragoza y València, evidenció que la digitalización y la inteligencia artificial han dejado de ser aspiraciones futuristas para convertirse en palancas reales de transformación urbana.

El debate actual gira en torno a cómo las regiones gobiernan este aprendizaje continuo para traducirlo en bienestar ciudadano y eficiencia operativa. Como ingenieros y directivos, nuestra responsabilidad es garantizar que este proceso iterativo se realice con robustez, seguridad y una visión humanista.

Madrid: el dato como infraestructura crítica de decisión

La primera gran conclusión es clara: el dato ha trascendido su rol tradicional de registro administrativo para consolidarse como el activo neurálgico de la infraestructura urbana. La gestión de la ciudad contemporánea se apoya en un modelo integral donde la eficiencia de los activos físicos depende, en última instancia, de nuestra capacidad para gobernar la información y transformarla en decisiones estratégicas de alto valor.

El caso de Madrid es paradigmático en esta evolución hacia lo que podríamos llamar la ‘administración predictiva’. La implementación del gemelo digital no debe entenderse como una mera representación gráfica, sino como un cuadro de mando integral que permite simular y anticipar. Cuando una ciudad es capaz de tomar decisiones concretas en movilidad o emergencias basándose en simulaciones virtuales, está redefiniendo la naturaleza misma del servicio público.

Este nivel de sofisticación exige automatización de procesos y métricas claras de ahorro y reducción de tiempos. Para el sector de las telecomunicaciones, esto supone un reto de ingeniería: redes de ultra baja latencia y capacidad de cómputo en el borde (edge computing) que soporten inteligencia en tiempo real.

Pero el poder del dato conlleva una responsabilidad asimétrica. A medida que desplegamos sensores y algoritmos de IA en videovigilancia y gestión urbana, surge el desafío de la aceptación social. La excelencia tecnológica hoy pasa por la ética: equilibrar seguridad, privacidad y transparencia algorítmica mediante mecanismos de gobernanza que generen confianza.

 

El debate actual gira en torno a cómo las regiones gobiernan este aprendizaje continuo para traducirlo en bienestar ciudadano y eficiencia operativa

 

Zaragoza: sostenibilidad como vector de competitividad

Si el dato es el cerebro de la nueva ciudad, la sostenibilidad es su sistema circulatorio. En un contexto de emergencia climática, la tecnología se revela como el habilitador clave para alcanzar las metas de descarbonización. Zaragoza ofrece una hoja de ruta hacia la neutralidad climática en 2030 que destaca por su pragmatismo y ambición inversora.

Con un plan de inversiones que supera los 160 millones de euros, la capital aragonesa demuestra que la tecnología verde no es un gasto, sino una inversión en productividad. La aplicación de operaciones urbanas basadas en datos, como la limpieza inteligente o la optimización de rutas, ilustran cómo la eficiencia algorítmica se traduce en una mayor calidad de servicio y productividad.

Además, Zaragoza apuesta por reimaginar la morfología urbana con el concepto de ‘ciudad de 15 minutos’, que depende de la conectividad para habilitar nuevas formas de movilidad, como vehículos eléctricos o drones. Este ecosistema complejo requiere colaboración público-privada para atraer talento y proyectos internacionales, consolidando a la ciudad como un living lab europeo.

 

De izquierda a derecha: Guillermo Pascual, director autonómico de Telefónica en Aragón; Fernando de Pablo, director general de la Oficina Digital del Ayuntamiento de Madrid; José Antonio Ondiviela, Strategy Senior Advisor (Ayuntamiento de Zaragoza), y Mar Ferrer. jefa de Infraestructuras Técnicas, Sistemas y Comunicaciones de la Fundación perteneciente al Ayuntamiento de Valencia (València Innovation Capital).

 

València: Innovación abierta y el ciudadano en el centro

La tecnología no opera en el vacío; opera en un contexto social. El riesgo de crear ciudades tecnológicamente perfectas, pero socialmente desconectadas, es real. València aporta una visión clave: la ciudad como plataforma de innovación abierta o sandbox urbano.

Proyectos que interconectan casi 200 edificios municipales son la base técnica, pero el verdadero salto reside en iniciativas como el Cityverso, que fomenta la participación ciudadana y abre oportunidades al sector privado. Así, la Smart City se convierte en una comunidad conectada.

La excelencia en la gestión implica acompasar el despliegue de infraestructuras con programas de formación y capacitación digital. Solo creando un ecosistema sostenible de innovación garantizamos que la tecnología sea motor de prosperidad inclusiva.

Desafíos sistémicos: escala, ciberseguridad y financiación

Mirando hacia el horizonte 2027-2030, los retos son tan ambiciosos como inevitables. El primero es la escalabilidad: el paso crítico de un proyecto piloto a un servicio estable a gran escala. La respuesta reside en la estandarización y la interoperabilidad; las soluciones a medida son insostenibles, necesitamos plataformas robustas.

El segundo desafío es la financiación y la regulación. La colaboración público-privada debe intensificarse para superar barreras comunes y garantizar que la innovación no se frene por falta de recursos o por marcos normativos obsoletos. Y finalmente, la ciberseguridad se erige como el pilar crítico. En un entorno donde gestionamos servicios esenciales, la protección frente a amenazas no es opcional: es la condición indispensable para mantener la confianza del ciudadano y la continuidad operativa.

 

El dato ha trascendido su rol tradicional de registro administrativo para consolidarse como el activo neurálgico de la infraestructura urbana

 

La responsabilidad de  construir el futuro

El balance es inequívoco: España dispone del talento, la infraestructura y la voluntad política para liderar la gobernanza digital europea. Ciudades como Madrid, Zaragoza y València no replican modelos ajenos; definen un estándar propio basado en eficiencia, sostenibilidad y humanismo tecnológico.

Desde Aragón, y con la perspectiva global de Telefónica, asumimos la corresponsabilidad de este desafío histórico. Nuestro rol trasciende la conectividad: somos el aliado tecnológico estratégico que aporta robustez, seguridad e inteligencia a estas visiones políticas.

La digitalización y la IA son los instrumentos más potentes de nuestra era, pero su verdadero valor reside en su capacidad para mejorar la vida de las personas. Es el momento de transformar esa capacidad técnica en bienestar real, ejecutando esta transformación con la excelencia, la solvencia y el rigor que la sociedad y el tejido empresarial nos demandan.

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