
Jesús Torres Tenor
Director Grupo Transformación Digital. Centro Tecnológico CIRCE
Conectar los edificios con el futuro energético y digital
La clave está en el Nodo IoT
El nodo IoT (Internet of Things) fue el hilo conductor de una de las mesas redondas del V Congreso Nacional de Telecomunicaciones del COIT, un tema, como veremos, potencialmente muy ligado a la energía. Cabe destacarlo, porque el sistema eléctrico recibió varias menciones en las jornadas, comenzando por las propias ponencias inaugurales.
La dependencia energética de elementos fundamentales de las comunicaciones y la digitalización es crítica, como en la red móvil o los centros de datos, cuya dimensión directamente se codifica en megavatios. El apagón peninsular de este año permitió recapacitar al respecto y favoreció las alusiones del congreso, centradas en la importancia de un sistema eléctrico resiliente.
No es necesario entrar en estrategias de planificación ni en detalles técnicos de la operación de la red para ser conscientes de la importancia de gestionar los nuevos escenarios del sistema eléctrico. El flujo tradicional de gran generación a consumo, más encauzado, se transforma con la integración de fuentes renovables, instalaciones de usuario y nuevas demandas, como la carga de vehículo eléctrico o los referidos centros de datos.
Las necesidades en tiempo real de monitorización y visibilidad del estado del sistema, junto a su control, son cada vez más importantes y complejas. Ya no basta con destacar cómo el sistema eléctrico sostiene las redes de información, porque es igual de crucial y una oportunidad sectorial subrayar el camino inverso: el papel decisivo de la digitalización para afrontar los retos energéticos.
Nodo IoT como concentrador de información
Referencias recientes sitúan el consumo energético de los edificios entre el 17,9 % (solo viviendas, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE) y el 30 % (según el Plan Nacional de Energía y Clima 2021-2030, PNIEC). En este contexto, el Nodo IoT cobra aún más relevancia. Es el sistema concentrador de información diversa de un edificio, obtenida a través de sensores en campo (UNE 178108).
La mesa redonda celebrada en el Congreso del COIT sobre este tema convergió en varios mensajes clave: la necesidad de que la tecnología demuestre su valor añadido a través de casos de uso y modelos de negocio claros (el ‘para qué’), el papel de la normalización y los retos pendientes para su expansión. Estos enfoques nos servirán para las reflexiones del resto del artículo.
El Nodo IoT es el sistema concentrador de información diversa de un edificio, obtenida a través sensores en campo
Los requisitos funcionales del Nodo IoT están estandarizados desde 2017. Destacan el procesamiento local de los datos para extraer información útil en la toma de decisiones y su puesta a disposición de plataformas superiores, como las de gestión de ciudad inteligente (UNE 178104).
Para ello, la norma elabora varias necesidades técnicas agrupadas en requisitos funcionales y operativos. Habilitar interfaces con sistemas energéticos, disponer de comunicación entre nodos, incorporar mecanismos de ciberseguridad o garantizar la interoperabilidad de sus protocolos y modelos de datos son solo algunos ejemplos.
Analizados con la perspectiva del presente, surgen dos conclusiones: la tecnología implicada ha madurado notablemente en los últimos años y las demandas sectoriales y normativas empiezan a impulsar aplicaciones emergentes. Lo que en su origen era una sensata base técnica para un futuro aún en el horizonte, ahora empieza a traducirse en obligaciones concretas.
Los requisitos funcionales del Nodo IoT están estandarizados desde 2017
Ciberseguridad y espacios de datos
La ciberseguridad sectorial y los espacios de datos, por ejemplo, son dos frentes que han llegado para quedarse y van a ganar velocidad a corto plazo. En Europa, la normativa NIS2 ya marca las directrices y sanciones para la protección de infraestructuras críticas. Incluyen las de Administraciones públicas, energía o agua potable, ecosistemas de los que el Nodo IoT acabará formando parte.
A partir de características finales obligatorias, la NIS2 especifica objetivos de seguridad para las redes de estos servicios esenciales, como acceso protegido, cifrado de los datos y control y autenticación de usuario. Todos ellos se han previsto en las capacidades del Nodo IoT.
La trasposición española de la ley se espera de forma inminente y ya existe un borrador público del anteproyecto. En otras palabras: la ciberseguridad deja de ser buena práctica para convertirse en condición de entrada.
Fijado el mínimo imprescindible en materia de seguridad, el siguiente paso es preguntarse qué hacer con todos esos datos protegidos y cómo compartirlos. De nuevo, la definición original del Nodo IoT contó con ello y ahora se trata de un frente más maduro, liderado por los mencionados espacios de datos.
Esencialmente, consisten en entornos organizados y gobernados para compartir información de forma segura y controlada entre múltiples actores, normalmente en un sector concreto (energía, salud, movilidad, ciudades, etc.). Combinan reglas de gobernanza (quién accede a qué información) e infraestructura técnica para ponerla en común sin que sus propietarios pierdan el control y, al mismo tiempo, facilita nuevos servicios e innovación colaborativa.
Las plataformas de ciudad inteligente, uno de los primeros destinos naturales de la información gestionada por estos nodos, son un caso de uso inicial que encaja totalmente con este paradigma. Muy extendidas en la administración local, especialmente en ayuntamientos, se apoyan precisamente en la puesta en común de datos procedentes de múltiples servicios urbanos.
En general, hay un impulso de los espacios de datos en los entornos urbano y energético, donde compartir y reutilizar información genera un retorno claro para el conjunto de la sociedad. De hecho, una de las iniciativas europeas con mayor alcance en este ámbito es el Espacio de Datos Europeo de Energía, promovido por la CE como entorno donde todos los actores del sistema energético y su cadena de valor puedan interactuar.
Mediante el refuerzo de la digitalización de la energía, se potenciarán servicios avanzados, entre los que se incluyen la flexibilidad, la gestión avanzada de la demanda y las comunidades energéticas. El Nodo IoT sube otra vez de escalafón: es la puerta de entrada del edificio a los espacios de datos urbanos y de energía. Ya hay propuestas concretas para casos de control de demanda en edificios y gestión de comunidades energéticas.
Lo que en su origen era una sensata base técnica para un futuro aún en el horizonte, ahora empieza a traducirse en obligaciones concretas
De la experiencia piloto a la implantación real
Retomando aquellos mensajes clave del debate celebrado en el Congreso del COIT, da la impresión de que varios ‘para qué’ empiezan, por fin, a estar claros. Gracias a la normalización, el Nodo IoT afronta esta etapa en buena posición: su concepto está bien definido y los requisitos básicos, alineados.
Las tecnologías de comunicaciones, sensorización y conectividad también han ido madurando, y las experiencias piloto de captación de datos en edificios existen desde hace años. En la mesa redonda del Congreso se citaron varios de ellos y se subrayó que la base tecnológica está preparada.
Sin embargo, la experiencia práctica no queda libre de incógnitas y dar el salto de la demostración puntual a una implantación real y extendida sigue planteando retos muy concretos. Es destacable la involucración de los usuarios y de los agentes de la cadena de valor, con los distintos roles e incentivos de constructores y operadores aún necesitados de claridad.
También se suman aspectos operativos, como el acceso a las instalaciones, la integración con sistemas heredados o la gestión de responsabilidades en ciberseguridad y mantenimiento. Todo ello tiene un alto componente práctico, ya que no siempre es sencillo capturar datos, modificar instalaciones o decidir quién y cómo asumirá la inversión en tecnología.
El Nodo IoT se convierte en la puerta de entrada del edificio a los espacios de datos urbanos y de energía
No son desafíos pequeños, pero el sector de las telecomunicaciones acumula casos de éxito solventes, ejemplificados de manera muy cercana por la normalización de las ICT en edificios. Nuestra profesión sabe manejar esa mezcla de tecnología, digitalización, usuarios e infraestructura.
Esta experiencia acumulada con redes en entornos edificados es uno de los mejores avales para abordar ahora la unión de Nodos IoT, datos y aplicaciones sectoriales en ciudades inteligentes y energía.
Futuro prometedor
El momento de explosión de estas necesidades todavía es una incógnita. La regulación avanza a su propio ritmo, pero las señales son claras: espacios de datos; integración con redes eléctricas inteligentes y agregadores de demanda; interés creciente de las administraciones públicas, y ciberseguridad por ley. Todo ello sujeto a evidencias basadas en información. En dominios innovadores ligados a infraestructuras, las posiciones dominantes son para quien esté preparado cuando llega el detonante, no quien empieza a reaccionar entonces.
Si algo queda claro es que la cuestión ya no es tecnológica, sino de pasar a la acción: aprovechar la normalización y articular propuestas de valor. En la mesa redonda estuvieron representadas la industria, la ingeniería, las asociaciones y los centros tecnológicos. Todos ellos tienen experiencia, legitimidad y herramientas para dar el siguiente paso con el Nodo IoT. Es necesario pasar del papel y los pilotos a proyectos reales que conecten los datos de los edificios con aplicaciones al servicio de ciudades y sistemas energéticos más inteligentes.
