El mundo que conocemos se encuentra en un proceso de cambio profundo que los expertos califican como NAVI: No lineal, Acelerado, Volátil e Interconectado. Es un cambio radical y disruptivo que obliga a modificar la forma de pensar y de actuar de las personas, las organizaciones y la sociedad y nos lleva a nuevos escenarios en los que las respuestas tradicionales ya no son suficientes y se requieren nuevos modelos.
Esos escenarios son el resultado de la confluencia de muchas fuerzas impulsoras, entre las que destaca la tecnología. Pero, a la vez, la tecnología abre numerosas oportunidades capaces de generar nuevas respuestas y modelos.
En la era digital, para hablar de tecnología es imprescindible hacerlo en plural. Las tecnologías digitales, clásicas y emergentes, se multiplican con posibilidades y prestaciones que añaden inteligencia, movilidad y gestión de datos, a la vez que actúan de forma conjunta en los sectores económicos, las empresas, las instituciones y la misma sociedad digital.
Es la era de la convergencia. Además, esa convergencia de tecnologías, que se convierten en aplicaciones y soluciones, precisa el apoyo de infraestructuras ubicuas cada vez más digitales e inteligentes sobre las que desarrollarse y el complemento de equipos, dispositivos y herramientas digitales mediante los que operar.
La convergencia transforma los sectores económicos, reorganiza las cadenas de valor, cambia el peso y el papel de los agentes, multiplica la demanda de talento cualificado, modifica las reglas de la geoestrategia tecnológica e impulsa la importancia y la necesidad de la soberanía digital de países y regiones.
Pero los ganadores en los nuevos ecosistemas no son siempre los más avanzados tecnológicamente, sino aquellos que son capaces de integrar las nuevas herramientas inteligentes y digitales en sus procesos y productos y establecer los acuerdos y las alianzas más eficaces.
En este especial de la revista BIT se ofrece una panorámica del impacto que la convergencia de tecnologías está teniendo en la economía y la sociedad. Bajo el paraguas de conceptos como soberanía y geopolítica estratégica, el especial analiza tendencias, oportunidades y riesgos de diferentes hechos reconocidos como relevantes en el sector tecnológico.
Así, se habla de la modernización y armonización de las normas que regulan las redes de conectividad en una Europa que debe actuar con rapidez en el ecosistema digital; de la necesidad de una conectividad segura y confiable para que Europa sea competitiva y resiliente, o de la generalización de la inteligencia artificial.
Estos temas se complementan con el análisis de la evolución del talento y de los perfiles tecnológicos hacia profesionales híbridos; de la ciberseguridad y de la protección de la autonomía cognitiva de las personas en la era de las soluciones inteligentes, y de los retos de la soberanía tecnológica en el sector digital europeo.
Todos los artículos incluidos en este especial muestran, como denominador común, la importancia actual de la soberanía tecnológica y digital. Dicha importancia se ve reflejada también en otras publicaciones recientes. Una de ellas es el informe de Fundación Telefónica sobre ‘Soberanía digital en Europa 2026’, que confirma la preocupación de los ciudadanos y las empresas españolas ante el reto de la autonomía digital europea. Esta preocupación es independientemente de la edad, el género o el territorio.
