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La movilidad, sostenible

Víctor Andrés Martín Moreno

Bid Manager. Innovation & Business Development (Alstom).

Pero también multimodal y orientada al pasajero

La movilidad, sostenible

Estudios indican que alrededor de 6.700 millones de personas vivirán en las ciudades en 2050, lo que supondrá un 70% de la población mundial. La pandemia que estamos viviendo ha generado mucha incertidumbre en nuestra forma de vida actual; sin embargo, la necesidad de movilidad está muy arraigada en nuestra sociedad. Se ha convertido en una necesidad básica. Su estrategia de diseño sostenible, multimodal y orientada al pasajero sigue siendo más imprescindible que nunca.

El COVID-19 ha golpeado con fuerza todos los sectores. Ha comprometido nuestras costumbres, nuestras necesidades. Nos ha hecho replantear rutinas y hábitos sociales que teníamos marcados. La movilidad se ha reforzado como un eje estratégico en el diseño de las ciudades del presente y del futuro; ciudades conocidas como Smart Cities. Pero también han sufrido un gran impacto en forma de ola en cuánto a su demanda; subidas y bajadas que todavía continúan; una recuperación sostenida por múltiples factores basados en las restricciones de movilidad, la confianza en el transporte público, fomento del teletrabajo, etcétera.

La UIT señala que el 64% de todo el transporte global se realiza en entornos urbanos

El gráfico 1 muestra una comparativa en la demanda de movilidad en un operador de metro, entre los años 2019 y 2020. La tendencia de línea representa la diferencia porcentual de demanda entre ambos años. Existiendo un crecimiento paulatino de la movilidad en la fase pre-COVID, el comienzo del estado de alarma supuso a partir del mes de marzo caídas de hasta el 95%. Experimentando el pico del valle en el mes de abril, la movilidad fue recuperándose muy lentamente hasta que en el mes de septiembre se detectó el comienzo de la segunda ola, el incremento de los contagios y de nuevo las restricciones de movilidad.

Gráfico 1. La movilidad experimenta su propia curva

 

La movilidad es un debate activo en todas las ciudades del mundo. Adaptado a su tamaño y diseño urbanístico, toda urbe ha incluido un plan de movilidad en sus ejes estratégicos de desarrollo. La pandemia no ha hecho más que acentuar la necesidad urgente de invertir, innovar y colaborar en una movilidad que debe ser sostenible, multimodal y orientada al pasajero.

Modelos de movilidad sostenibles
Con el gran foco de combatir el cambio climático, pero también por diseñar ciudades más humanas y accesibles, la movilidad define uno de sus pilares en la sostenibilidad. Centraría en dos el enorme abanico de actuaciones que se producen en este ámbito. Por un lado, la generación de modelos de transporte basados en combustibles alternativos. He de destacar el importante papel que los sistemas de movilidad 100% eléctricos y aquellos basados en pila de hidrógeno están teniendo en los proyectos y estrategias a nivel nacional e internacional. Este mensaje se refuerza en el “Eje4 -Movilidad de Bajas Emisiones” de la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030 publicada recientemente por el MITMA (Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana), y con base en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, cuyo ODS 7 es emplear modelos de energía asequibles y no contaminantes.

Recuperar la confianza del pasajero en el transporte público es clave en materia de movilidad

Por otro lado, la movilidad en las ciudades debe ofrecer una alternativa clara al uso del vehículo privado. Su utilización de forma eficiente es un enorme apoyo en la mejora de la sostenibilidad. Trabajar en factores como la mejora de la multimodalidad y la experiencia de pasajero son clave para permitir esta transición.

Multimodalidad para vertebrar la movilidad
La Unión Internacional de Transporte Público (UITP) señala que el 64% de todo el transporte global se realiza en entornos urbanos y, además, estima que la cantidad total de kilómetros recorridos se triplicará para el año 2050. Estos datos precisan garantizar el uso de las diferentes opciones de movilidad en un marco de transparencia y viajes seamless para el usuario: opciones que se engloban tanto en micro movilidad como en transporte de masas, cuyo máximo exponente es el transporte público. Surge la multimodalidad, y un concepto propio que he llamado Stitching Mobility (gráfico 2). El término Stitching es usado en sistemas de videovigilancia para definir la combinación de frames que pueden dar varias cámaras o lentes en un mismo dispositivo, generando un único streaming para el usuario final. A nivel de movilidad, existe un foro de trabajo continuo que busca embeber las diferentes opciones en una sola herramienta para el pasajero.

Gráfico 2. Stitching Mobility.

 

Destacaré en este marco dos actuaciones de trabajo. Las plataformas multimodales se han convertido en una pieza fundamental para la movilidad conectada; estas plataformas se sitúan tanto en la capa de usuario como en la capa de operador o autoridad del transporte. A nivel de usuario, le necesidad de establecer pagos únicos en tu viaje multimodal, así como reservas sencillas y confirmadas door-to-door, empujan la aparición en el mercado de estas aplicaciones. Algunas de ellas son gestionadas desde el entorno público y otras desde el privado. A nivel de autoridad o consorcio de transportes, la creciente demanda de operaciones para orquestar la movilidad en las ciudades, solicita a los tecnólogos el diseño de soluciones que faciliten y ayuden en dichas gestiones. Todas ellas usan el dato como su fuente de enriquecimiento.

Por otro lado, la multimodalidad incrementa su eficacia cuando las infraestructuras se diseñan para facilitar este commuting. Un ejemplo de ello son las estaciones de bicicletas eléctricas en la propia estación, espacios reservados y staff disponible para estacionar tu car sharing, carriles dedicados en los viales para las conexiones de micro movilidad, y un largo etcétera.

Mejora de la experiencia
Recuperar la confianza del pasajero en el transporte público es clave en materia de movilidad. Todas las etapas del viaje multimodal muestran su foco en mejorar la experiencia del pasajero. Una experiencia que ha evolucionado mucho con el paso del tiempo como se puede ver en el gráfico 3: de la operación basada en planificación teórica, dónde el pasajero asumía tiempos de espera, pasando por un presente basado en el real-time que nos permite conocer con precisión el tiempo de llegada, y con un futuro marcado por la predictibilidad para adaptar la oferta a la necesidad del pasajero.

Gráfico 3. Evolución de la movilidad.

 

La movilidad en las ciudades debe dejar de concebirse con un único objetivo de ahorrar tiempo de viaje, debiendo fortalecer también el requerimiento de aprovechar ese tiempo. Parafraseando un trending topic de la UITP sobre #MovePeopleNotCars, la movilidad debe focalizarse en el objetivo de transportar a pasajeros, no a máquinas. Los diseños urbanísticos, los planes de movilidad, las estrategias a medio y largo plazo, la tecnología, la innovación, deben tener siempre como objetivo el garantizar que las ciudades ofrezcan una movilidad sostenible, multimodal y orientada al pasajero.

 

El pasajero en el centro

La movilidad nos exige centrar nuestro diseño en el pasajero. Su experiencia es la clave del éxito, puesto que en ella se basan todos los demás aspectos del ecosistema. Mejoraremos la experiencia de viaje del usuario si…

  • Los trenes incrementan su frecuencia y su disponibilidad, para lo cuál hay que invertir en tecnología de señalización y en la digitalización del mantenimiento.
  • Mejoramos las opciones de conectividad, a nivel de distribución de cobertura 4G/5G/WiFi en el transporte.
  • Ofrecemos un transporte realmente accesible e inclusivo.
  • La oferta se adapta a la demanda, y no al revés (service on demand), definiendo una movilidad como servicio (MaaS).
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