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Tribuna

Luis Mendez

Luis F. Méndez Fernández

Doctor Ingeniero de Telecomunicación. Ex presidente de la Asociación Andaluza de Ingenieros de Telecomunicación (AITA). Investigador histórico sobre teléfonos.

100 años de LM Ericsson en España a través de sus teléfonos

Lars Magnus Ericsson diseñó él mismo los teléfonos al menos hasta mediados de la década de 1890

 

La elegancia de sus diseños encajaban no solo en los ambientes de casas señoriales sino también en los despachos ministeriales

 

Aunque la Compañía Española de Teléfonos Ericsson S.A. (CET) se fundó en España en 1922, el nombre Ericsson, en la última década de 1800, era bien conocido en España por la espectacularidad y sensación de lujo que sus teléfonos ofrecían a los usuarios de aquel incipiente servicio.

Lars Magnus Ericsson, quien diseñó él mismo los teléfonos, al menos hasta mediados de la década de 1890, tenía una clara inclinación por las construcciones elegantes y minimalistas que también eran muy prácticas. Con sus piezas laterales arqueadas y su cubierta con corte de sierra, donde la parte superior decorativa se elevaba como la fachada de un edificio de frente falso, los teléfonos de Ericsson se diferenciaban claramente de los de sus competidores.

Su teléfono ‘púlpito’ y sus teléfonos ‘esqueléticos’ representaban lo mejor de la ingeniería de la época. Es importante señalar que corresponde a esta compañía el honor del invento del microteléfono de pieza única, evolución del conjunto de dos piezas, bocina y auricular, utilizado en los primeros modelos. El teléfono Skeleton fue el primer modelo en el que LM ERICSSON utilizo el nuevo microteléfono. Este señorío y prestancia se materializaba en hechos tales como que la Compañía Madrileña de Teléfonos ofrecía la posibilidad de utilizar aparatos especiales de lujo Ericsson con pagos anuales de 20, 30 o 40 pesetas adicionales a la cuota de abono.

 

Versión intercomunicador
Si algo caracterizó estos teléfonos fue, no solo su calidad como teléfono, sino también en su versión como intercomunicador, ya que la elegancia de su diseño encajaba no solo en los ambientes de casas señoriales sino también en los despachos ministeriales.

Como referencia cabe mencionar los expuestos en el Palacio Real de Aranjuez, Museo del Ferrocarril y Museo Cerralbo (Imagen 4).

Representante único
A este éxito contribuyó la red de representantes y distribuidores que LME había constituido en España, por lo que se consideró importante su consolidación con un representante único.

Fue elegido como tal la sociedad Viuda y Sobrinos de R. Prado, que acababa de ser creada y con la cual se firmó el acuerdo de representación en mayo de 1922. También con esta sociedad se crea la Compañía Española de Teléfonos S.A. (CET) en diciembre de 1922, y se eligió Getafe para la construcción de su fábrica en España.

Es indudable el éxito de los productos de LME en España, no solo en el campo de los teléfonos, sino también en la venta de equipos de conmutación manuales, de batería local y central a las diversas compañías telefónicas de la época.

 

Concesión nacional a CTNE
En aquellos años turbulentos políticamente surge la idea por parte del gobierno de finalizar con la dispersión de las concesiones para la explotación del servicio telefónico y que una única empresa tuviese la concesión nacional. Se abre una oportunidad que la recién creada CET contempla como objetivo y a la que, con independencia de sus actividades de venta, dedica sus esfuerzos.

La concesión de la explotación nacional a la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), dirigida por ITT, pone fin a las ilusiones de CET, que se ve limitada a un campo muy reducido: ferrocarriles y pequeñas empresas e industrias a las que suministrar sus equipos.

Si bien CTNE no compra ya teléfonos ni equipos LME, estos se encuentran en uso en la nueva compañía al ser parte del activo de las diversas compañías independientes que CTNE va incorporando a su patrimonio.

Reutilización de equipos
Los teléfonos más significativos ya se encuentran en uso en estas compañías. Cuando se automatizan, los equipos son reutilizados, unas veces directamente y otras veces después de una puesta a punto, revisión o reparación por Standard Eléctrica S.A., vinculada a CTNE a través de su mismo propietario ITT. En unos casos se recortaba la madera de la parte superior y en otras se ‘ponían a nuevo’ incluyendo en logo de CTNE (Imagen 6).

Sin embargo, la práctica de LME de troquelar su número de serie permite asegurar su procedencia original y el año de fabricación (Imagen 7).

 

La red de San Sebastián
La tarea de la recién creada CET dio sus frutos al ganar el concurso de automatización de la Red Telefónica Urbana Municipal de San Sebastián, la única concesión provincial que había quedado fuera del monopolio nacional, y la consiguiente puesta en servicio de la primera central automática de tipo rotatorio AGF. Su entrada en servicio tuvo lugar el 12 de junio de 1926.

No hay constancia de cuál fue el primer modelo de teléfono utilizado en dicha central, pero sí se ha tenido acceso a un modelo de pared en el que aparece la leyenda ‘Red Telefónica Urbana Municipal de San Sebastián’ y que corresponde al modelo DE 100, recogido en el catálogo de Viuda y Sobrinos de R. Prado de 1922.

La evolución en la fabricación de teléfonos también afecta a los utilizados en dicha red. Se pasa así a los modelos con boquilla ‘higiénica’ y posteriormente a los modelos de baquelita y de plástico, siendo el más significativo el Ericofon, también conocido como ‘cobra’.

La central AGF 500 fue sustituida por centrales ARF Y ARM (de barras cruzadas) y junto con ellas se instalaron nuevos teléfonos del modelo Dialog, que era uno de los modelos más modernos de la producción de LM Ericsson.

La incorporación de esta red a CTNE supuso el fin de la utilización de teléfonos de LME en la telefonía publica, si bien siguieron utilizándose sus teléfonos en España conectados a centralitas privadas.

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