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Tribuna

Centenario. Todas las miradas caben en el centenario

Celebramos 100 años de nuestro título escuchando las voces más relevantes del sector

Joaquín Colino Gamo. Director general B2B en Orange España.

Cien años conectando personas

No pretendo reducir cien años de historia de las telecomunicaciones en España a lo vivido durante este último año, sin embargo, sí creo que es importante reflexionar sobre la relevancia de lo ocurrido estos meses. Un breve espacio de tiempo que ha supuesto una auténtica revolución digital y que ha contribuido a poner más en valor, si cabe, a nuestro sector.

Puedo decir orgulloso que hemos trabajado a contrarreloj para poder ofrecer un servicio a toda la sociedad en las circunstancias más duras y de mayor adversidad, manteniendo unos niveles de calidad óptimos. Momentos de mínima interrelación física en los que, gracias a nuestra dedicación, las distancias se acortaron y millones de personas han podido mantener sus relaciones personales y profesionales. En definitiva, la tecnología ha permitido instaurar una suerte de ‘normalidad virtual’.

La crisis ha evidenciado cómo de importantes y robustas son las infraestructuras de red en España, proporcionando unos beneficios que parecían invisibles o se daban por hecho antes de la crisis sanitaria y que, ahora, resultan incluso más vitales.

Las redes de telecomunicaciones han demostrado su capacidad para soportar el crecimiento exponencial del flujo de información y para proporcionar respuesta a la vertiginosa necesidad de transformación de nuestro tejido empresarial. La conectividad garantiza la disponibilidad de sus servicios y supone una gran oportunidad para mejorar la productividad, agilizando y optimizando sus procesos además de facilitar logros que, de otra manera, serían imposibles.

Estamos viendo que el avance es significativo, sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Nos dirigimos a una era de mayor inmediatez y tiempo real, en la que la conectividad 5G y un uso más inteligente de los recursos fomentará una radical transformación de los modelos de negocio.

Sin lugar a dudas, las telecomunicaciones han sido, son y seguirán siendo la verdadera llave del cambio, capaces de transformar negocios y organizaciones, de dinamizar a toda una sociedad y de marcar la diferencia en las relaciones interpersonales.

 

Carlos López Ariztegui. Director de Programas de Marketing y Tecnología de ESIC Business School.

Actores de la transformación tecnológica

El título de Ingeniería de Telecomunicación cumple 100 años. Tantos como uno de los eventos que mayor influencia ha tenido en la sociedad del siglo XX: la primera emisión radiofónica comercial realizada por Westinghouse bajo las siglas KDKA, en la que se retransmitió en directo los resultados de las elecciones presidenciales Harding-Cox.

Desde entonces el desarrollo de nuestra profesión ha transcurrido en paralelo, y ha estado muy relacionada con muchos de los grandes inventos e innovaciones que la sociedad ha conocido en estos 100 años: la televisión, la microelectrónica, la telefonía móvil, las redes de banda ancha, Internet y más recientemente el gran auge de la Inteligencia Artificial. Los Telecos tenemos el privilegio de haber sido, y de continuar siendo, actores de las grandes revoluciones tecnológicas y de haber contribuido, positivamente, a la evolución de la sociedad.

Yo me acerqué a este mundo gracias a mi abuelo, que trabajaba en Telefunken y era un experto en esos grandes equipos de radio tan populares en los años 60. He tenido la suerte de vivir y haber participado, en primera persona, en muchos de los acontecimientos tecnológicos ocurridos desde que inicié mis estudios en la Universidad Politécnica de Madrid en 1982 y durante los años que he trabajado en AT&T Bell Labs, Nokia y Apple.

La formación recibida me ha permitido desarrollar una capacidad de adaptación y, también, de reinventarme para mantenerme en el centro de estas grandes transformaciones. Me siento muy orgulloso de ser un teleco.

Por último, veo con algo de preocupación la caída de las vocaciones STEM, en general, y las de Ingeniería de Telecomunicación, en particular. Por ello, intento transmitir ahora a las nuevas generaciones, desde mi posición como profesor en una escuela de negocios, las oportunidades de esta profesión y el papel que seguirá jugando ante los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad, -COVID, Cambio Climático, Sostenibilidad, etc.-. Sin duda alguna, seguiremos siendo actores principales ante estos grandes desafíos durante los próximos 100 años.

 

Cristina Bescós. Directora general de EIT Health Spain.

#SoyIngeniera.
#SoyTeleco

Hace casi 20 años que terminé los estudios de Telecomunicaciones. En esa época todavía teníamos dudas de si firmar el Proyecto como Ingeniera o Ingeniero, según la RAE. El ser Ingeniera ha determinado estar casi siempre en minoría. Siendo la quinta Ingeniera de mi familia, nunca sentí esa percepción hasta que salí al mercado laboral.

Es importante asumir la minoría porque trae algunas dificultades y también una significación añadida. Los 15 años de carrera en Centroeuropa han marcado mi desarrollo personal y laboral. Las mujeres seguimos siendo entre el 10% y el 30% de los estudiantes de Ingeniería, a pesar de estar en todas las agendas políticas y de que el empoderamiento femenino destaca como quinto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Nos definimos según nos enfrentamos a los retos. Mi primer momento revelador fue en el grupo de Ciencias de la Vida de la Agencia Espacial Europea. Allí había físicos, biólogos, médicos, psicólogos y yo como primera Ingeniera del grupo. Allí me di cuenta de mi carácter pragmático, siempre intentando entender las necesidades con todo su contexto y luego buscar la solución óptima. No es la curiosidad la que nos diferencia, sino el objetivo final: los científicos buscan el conocimiento, y saben mucho, y los Ingenieros buscamos resolver problemas; nunca nos basta con saber.

Elegí los estudios de Telecomunicaciones porque me fascinaba la bioingeniería, aunque solo pude especializarme durante el doctorado. Para mí ser teleco significa entender de tecnología en un sentido muy amplio y estar siempre interesada en los últimos avances. Los telecos tenemos asumido el papel de la tecnología como facilitadora en nuestra sociedad. Quiero reivindicar ese rol del teleco en los servicios de valor añadido, no solo en infraestructura. Hay sectores, como el de salud, que es mi pasión, donde tenemos mucho que aportar para la transformación digital.

Ahora, en puestos directivos, parece que los Ingenieros somos también minoría. Mis colegas en órganos europeos son mayoritariamente abogados, médicos, científicos o politólogos. Por todo ello, me gustaría reclamar más formación en liderazgo en el currículo de nuestras universidades. Es el momento de los telecos para dar un paso adelante.

La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de profesionales que sepan buscar soluciones rápidas en entornos nuevos… si queremos sistemas resilientes, necesitamos personas no sólo expertas y eficientes, sino también flexibles y ágiles. Hoy y hace 100 años, éste es el perfil diferenciador de los telecos.

 

Enrique Gutiérrez Bueno. Decano-presidente del COIT de 1999 a 2008.

Cuando pasamos a liderar tecnológicamente

Tengo el honor de haber formado parte de los diferentes equipos directivos del Colegio y de la Asociación, como vocal y también como decano y presidente en ambas instituciones durante más de 20 años, lo que me da una enorme perspectiva para valorar lo que nuestra profesión ha significado a lo largo de su existencia como tal. De ese periodo haré un poco de historia, y me centraré en los años en que nuestra existencia como colectivo cambió, y lo hizo para bien y de forma radical.

Con mi total reconocimiento a quienes nos precedieron en estos 100 años de vida de nuestra titulación, nuestra profesión pasó a representar la avanzada de nuestra sociedad en la década de los 80 del siglo pasado, con la digitalización de la información y con ese imparable avance de innovaciones que entonces se inició, que a todos nos admira, y que nunca tendrá fin.

En el mundo analógico, algo de lo que ya no nos acordamos, los telecos no estábamos en vanguardia. La tecnología de entonces, la que tiraba de la sociedad, no era la que aprendíamos en la única Escuela que entonces existía en España.

Pero, a finales del siglo pasado el mundo cambió, pasó a estar hecho de ceros y unos, y se inició la era digital, soportada justo en los conocimientos que estábamos adquiriendo.

La llegada de la banda ancha a los hogares, y con ella de la Sociedad de la Información, trajo consigo nuestro protagonismo como responsables de proyectos con las ICT y la consolidación del ejercicio libre de nuestra profesión.

Sucedió entonces que la demanda de expertos por una sociedad de repente marcada por la Tecnología de la Información y las Comunicaciones, la insuficiente oferta de profesionales capacitados y el altísimo nivel de formación que se daba en las Escuelas que ya entonces había, supuso la explosión de nuestra Ingeniería, y que pasáramos a ocupar un lugar estratégico entre las necesidades de conocimiento de nuestro país, donde seguimos estando al cabo de los años.

El Ingeniero de Telecomunicación era y es un profesional bien formado, fiable, que sabe liderar y trabajar en equipo, y que domina los conocimientos que nuestras empresas y nuestra sociedad demandan.

Esa fue y es la clave de nuestro éxito. Ahora el reto es la permanente adaptación de la formación a la imparable evolución de la tecnología. Que no es poco.

 

César Cid. CEO Arca / Network Iberia Managing Director Accenture.

Resiliencia, autoexigencia y capacidad de resolución de problemas

A finales del año 2000 o principios de 2001, cuando era Director Técnico de Castilla y León en Vodafone, me invitaron a unas jornadas en la Universidad de Salamanca, si no recuerdo mal, en la Facultad de Económicas, para dar mi visión de cómo las comunicaciones móviles influirían en nuestras vidas.

La verdad, la recuerdo como una de las veces que menos conecté con la audiencia, probablemente, por mi culpa, pero también en parte por el grado de incredulidad que percibía en los asistentes sobre lo que les estaba avanzando.

La principal diapositiva representaba un supuesto día normal de una persona en unos años sin especificar, y estaba representada, lo recuerdo muy bien, pero no he conseguido recuperarla, como un rosco similar al actual del concurso ‘Pasapalabra’, donde cada círculo en una hora estimada del día indicaba
una tarea.

Una persona se despertaría con el móvil, revisaría el tiempo que haría para escoger su ropa, leería el periódico yendo al trabajo, escucharía su música en el móvil, compraría, etc.

Visto ahora suena obvio, pero en aquel momento las líneas de telefonía móvil apenas superaban el 50% respecto a la población y ahora ronda el 120%, no había ni 3G, Spotify tardaría seis años en fundarse, etc.

Esto ha ocurrido, como muchos avances previos que sentaron las bases del momento tecnológico actual, gracias a muchas personas, pero sin duda, un colectivo clave hemos sido los Ingenieros de Telecomunicación.

Lo Ingenieros estamos satisfechos de contribuir a la mejora de la sociedad, de los avances tecnológicos enfocados a la mejora de la vida de las personas, aun cuando en ocasiones traen algún inconveniente como pérdida de privacidad, reducción de la comunicación presencial, etc.

La Ingeniería de Telecomunicación ha generado profesionales técnicamente cualificados, con tres características añadidas, que han permitido ser parte importante en estos cambios: resiliencia, autoexigencia y capacidad de resolución de problemas.

Personalmente lo que más valoro de mis estudios, además de la base técnica, es la visión de cambio y la capacidad para afrontar problemas y situaciones complejas.

En estos cien años hemos contribuido, sin duda, a hacer un mundo mejor, pero no es comparable con los retos y oportunidades que tenemos por delante. A por ello compañeros.

 

Ana María Molina. Directora de Estrategia y Desarrollo de Negocio de HISPASAT.

Un mismo rumbo para afrontar nuevos retos

Las Telecomunicaciones ocupan, hoy más que nunca, un puesto central en nuestra actividad cotidiana. Produce asombro pararse un momento a contemplar el sinfín de proyectos con enfoques multidisciplinares y desarrollos colaborativos que está llevando a cabo nuestro sector y cómo estas aplicaciones contribuyen a acelerar la cohesión de nuestra sociedad y la eficiencia de nuestras empresas. Nada de esto habría sido posible sin el trabajo desarrollado en nuestro país por los Ingenieros de Telecomunicación durante estos cien años.

Las comunicaciones espaciales son un buen ejemplo de ello. Llegar al espacio para salvar los obstáculos terrestres y lograr una mejor distribución de la señal enviada es una idea apasionante y de una complejidad mayúscula que, desde su puesta en práctica, ha definido nuestro día a día mucho más de lo que creemos.

Durante diferentes etapas, he desarrollado gran parte de mi carrera profesional ligada al mundo satelital y es un sector que se encuentra en su mayor nivel de ebullición. Los avances tecnológicos de sus plataformas otorgan una flexibilidad mayor para poder abrirnos a la prestación de nuevos servicios: desde el acceso a Internet en lugares remotos a la prestación de conectividad en entornos de movilidad pasando por soluciones IoT o la extensión de redes móviles.

El mañana, con las tecnologías cuánticas, las comunicaciones lunares y un largo etcétera son los nuevos paradigmas en el ámbito de las comunicaciones por satélite, ya está pensándose hoy y parece, de nuevo, un reto exigente e ilusionante para nuestra profesión.

En definitiva, la sociedad precisa lo mejor de nosotros, pero contamos con la mayor de las garantías de éxito: ese espíritu firme de superación y renovación continua que define nuestra profesión desde sus orígenes, y afortunadamente es el que se percibe en las generaciones más jóvenes que se incorporan desde nuestras escuelas y universidades. Cien años después, el rumbo sigue siendo el mismo con un reto apasionante para una profesión fascinante.

 

Marta Serrano Clamagirand. Subdirectora general de Inspección de las Telecomunicaciones e Infraestructuras, Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

El valor del ejercicio de nuestra profesión

Es un hecho que las Telecomunicaciones han evolucionado de forma vertiginosa a lo largo de los últimos cien años. La tecnología actual está a años luz de inventos como el telégrafo y el teléfono, que están en el origen de la profesión de la Ingeniería de Telecomunicación de la que este año celebramos el centenario.

Existe un verdadero abismo entre los teléfonos de principios del siglo pasado y los smartphones que hoy en día llevamos todos encima. Esta evolución que ha venido propiciada por el avance tecnológico ha supuesto una verdadera revolución digital, impactando directamente en nuestras vidas.

Con un smartphone y una buena conexión podemos acceder a un amplísimo abanico de servicios que hasta hace pocos años eran totalmente inimaginables y que siguen creciendo de forma continua. Esta oferta abre un sinfín de oportunidades que suponen un beneficio directo en la calidad de vida de las personas.

La importancia del mundo digital se ha puesto especialmente de manifiesto durante los confinamientos provocados por la actual crisis sanitaria. Sin embargo, la crisis ha evidenciado también la brecha digital existente y que provoca importantes desigualdades en los colectivos que, por distintos motivos, no tienen un acceso adecuado a los servicios digitales.

El desarrollo de tecnologías como las redes móviles de quinta generación, las comunicaciones por fibra óptica, el Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial, la robótica, la computación en la nube y la realidad virtual, entre otras muchas, son la palanca de una transformación digital sin brechas que impulsará el desarrollo y el progreso económico.

Estos desafíos ponen especialmente en valor el ejercicio de la profesión de la Ingeniería de Telecomunicación con responsabilidad ética tanto en el sector público como en el privado. El papel a desempeñar por los Ingenieros e Ingenieras de Telecomunicación en el proceso de transformación digital en colaboración con profesionales de otros sectores es un elemento esencial para la consecución de los importantes retos que tenemos por delante.

 

Loreto del Valle. Directora general de Economía Digital e Innovación, Junta de Andalucía.

Protagonistas de grandes cambios

En el aniversario de nuestra profesión, todos los Ingenieros de Telecomunicación celebramos con orgullo la evolución de nuestra industria y el papel transformador que ha jugado en la modernización de nuestro país en los últimos cien años.

Y esto sucede en medio de una pandemia global en la que las Telecomunicaciones y la digitalización han sido tabla de salvación para muchos y que nos sitúa a los Ingenieros de Telecomunicación entre los principales protagonistas de la lucha conjunta contra el colapso del sistema en tiempo de crisis.

Ahora más que nunca los Ingenieros de Telecomunicación debemos superar la nostalgia y mirar hacia el futuro para tomar consciencia de cuál debe ser nuestra contribución a la sociedad. Es el momento de reinventarnos para estar a la altura de los grandes desafíos que han de venir.

En primera instancia, las capacidades técnicas del Ingeniero deben seguir ampliándose para participar activamente de un nuevo siglo de evolución tecnológica, del que hoy tan solo atisbamos la punta del iceberg: Big Data, 5G, Internet de las Cosas, … y el gran paradigma que lo abarcará todo, la Inteligencia Artificial.

Pero más importante aún, debemos prepararnos para abordar desde una perspectiva amplia y humanista, el impacto que los próximos cambios tecnológicos tendrán sobre los individuos y la sociedad en general, y que serán tales que pueden llegar a hacernos evolucionar como especie.

La contribución de las TIC para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el impacto de la tecnología sobre el modelo de convivencia, un marco ético para la Inteligencia Artificial, la gobernanza en el ciberespacio, la reconversión del modelo de trabajo, la lucha contra la desinformación en la red… grandes desafíos que requieren una gran altura de miras.

La tecnología es un arma de doble filo. Albert Einstein declaró que “el espíritu humano debe prevalecer sobre la tecnología”. Celebremos el centenario de nuestra profesión preparándonos para liderar los grandes cambios del siglo XXI de forma responsable, haciendo inclinar la balanza hacia una tecnología que contribuya a construir un mundo mejor, más justo, seguro, inclusivo y sostenible.

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