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Tribuna

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Javier Domínguez

Ingeniero de Telecomunicación.

Escribir en BIT: una experiencia estimulante

Defiendo el posicionamiento de BIT como una revista de la Ingeniería de Telecomunicación que cultive la I+D+I de “informar, divertir e innovar”

La renovada revista BIT se edita todavía en papel (además de en su versión digital), material que da esplendor y solidez a sus contenidos. Su reto consiste en entretener mientras informa y opina sobre el contexto tecnológico y profesional.

Persistir en escribir y publicar lo que se siente y piensa es una manera de complicarse la vida. Enfrentarse a una página en blanco que brilla en la pantalla obliga a encontrar un tema que pueda interesar a una audiencia especial, documentarse y adoptar un criterio personal. Contarlo invita a indagar y descubrir palabras idóneas, a redactar, desarmar y volver a escribir. El propósito es comenzar con un párrafo atrayente, continuar con claridad y ritmo para rematar con un rasgo que deje buen sabor. Si, entretanto, el lector se ha olvidado de su café, habremos acertado en el empeño.

Alguien dijo que a partir de cierta edad caminas por dos senderos: el del presente y el del pasado, y que resulta complicado mirar hacia el futuro. Reviso mis colaboraciones y se disipan las dudas: abundan las huellas de añoranza. Me consuela repasar los contenidos de la revista BIT, punto de encuentro de diferentes generaciones de telecos. Así, con la celebración de los 100 años de la creación del título oficial de Ingeniero de Telecomunicación, BIT transmitió las miradas y voces de profesionales con muy diversa experiencia. En las reflexiones de los menos jóvenes se percibía una lógica nostalgia y cierta timidez al hablar sobre el futuro; en los más jóvenes se apreciaban ilusión y descaro en cuanto a las expectativas del mañana.

Hacia ese futuro sugiero que BIT se posicione como una revista de la Ingeniería de Telecomunicación que cultive la I+D+I de “informar, divertir e innovar” (cortesía de Tom Wolfe). Al ser una publicación con marcado carácter profesional y tecnológico, lo de informar e innovar no parece complicado. Pero ¡qué difícil es divertir! Delante de la página en blanco la intención es entretener a los lectores ingenieros; luego me cuestiono si, para contribuir a reforzar el atractivo de los telecos, no debería considerar, además, a sus familiares, a los jóvenes y, en general, a los usuarios de las telecomunicaciones.

Las reflexiones sobre la formación universitaria, las oportunidades profesionales, los artículos que divulguen y evalúen (¡sin el entusiasmo del marketing!) el impacto de las tecnologías, las crónicas sobre la historia de las telecomunicaciones que no ignoren los desaciertos que contribuyeron a sus éxitos… pueden ser instrumentos de comunicación útiles para que crezca la audiencia de BIT. El reto es lograr, en un ambiente con numerosos términos técnicos no siempre al alcance de todos, un estilo narrativo ameno, comprensible y con alguna dosis de sorpresa. Y, jugando a sorprender, quizá la ampliación de la proyección social de BIT ayude a encontrar la identidad que, “dicen”, hemos extraviado los telecos.

En tiempo de descuento advierto del acicate que me provoca sintetizar el mensaje en una extensión determinada. Este requisito es un acierto: al ocupar pocas líneas, los artículos exigen del lector menos dedicación y paciencia, y aumenta la posibilidad de completar su lectura sin que se enfríe el café.

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