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Tribuna

Ramón Millán

Ramón Millán

Master Principal Sales Consultant en Oracle.

Las telecos frente al COVID-19

De las pocas cosas positivas que han venido con la pandemia cabe destacar el tremendo impulso a la digitalización

Si este sector no tenía suficientes obstáculos, sufre ahora nuevas desinformaciones y teorías conspiratorias

Sin las operadoras de telecomunicaciones los servicios de emergencia sanitarios y de fuerzas de seguridad, la economía, la educación y el ocio y entretenimiento no se hubieran sostenido durante la crisis sanitaria de la primavera pasada. Cuando han sido más necesarias que nunca, han demostrado que no fallan. Deben ser el pilar sobre el que construir una economía más productiva, sostenible, inclusiva y socialmente responsable.

La pandemia a la que nos estamos aun enfrentando ha puesto de manifiesto, con gran claridad y contundencia, la necesidad de infraestructuras de telecomunicaciones de primer nivel. Las operadoras de telecomunicaciones, empresas castigadas por reguladores y firmas de inversión, han sido un pilar básico para sostener en la peor crisis sanitaria de la historia reciente los servicios de emergencia sanitarios y de fuerzas de seguridad, la economía, la educación y el ocio y entretenimiento.

Las telecos llevan liderando desde hace muchos años el ranking de quejas y reclamaciones de los consumidores españoles debido a ofertas engañosas, incumplimientos contractuales, subidas ilícitas de tarifas, cargos indebidos, trabas y abusos para darse de baja o cambiar de proveedor, interrupciones de servicio, fallos de seguridad… Pero cuando han sido más necesarias que nunca, han demostrado que no fallan. Detrás de este servicio brillante hay héroes olvidados, muchos de ellos compañeros Ingenieros de Telecomunicación, trabajando no sólo en las operadoras, también en los suministradores de red y contratas. El personal sanitario y las fuerzas de seguridad han estado liderando la lucha contra el virus, pero los Ingenieros de Telecomunicación también han demostrado una gran profesionalidad, capacidad de sacrificio y solidaridad.

También es cierto que, aunque no haya habido muchos agradecimientos públicos, no se ha sufrido la lamentable situación de otros países. Por ejemplo, en el Reino Unido, algunos técnicos han recibido amenazas, insultos e incluso agresiones, durante trabajos de ampliación y reparación de antenas. La razón de fondo son los bulos difundidos, desmentidos por todo tipo de instituciones y expertos, acerca de la vinculación del 5G y el COVID-19. Si este sector no tenía suficientes obstáculos, sufre ahora nuevas desinformaciones y teorías conspiratorias.

España es un líder mundial en cuanto a la granularidad, redundancia, capacidad y calidad de las infraestructuras de telecomunicaciones. Las redes han soportado un crecimiento espectacular de la demanda de llamadas y transferencia de datos, tanto fijos como móviles, con un rendimiento extraordinario. No obstante, la proliferación de las tarifas con llamadas y datos ilimitados, así como las promociones puntuales ofrecidas por varias operadoras para ayudar a sus clientes en esta situación de emergencia, han limitado los beneficios económicos de esta explosión de la demanda durante la crisis sanitaria.

Esenciales
Como siempre, las grandes beneficiadas de la pandemia han sido las OTT (Over-The-Top), gracias en buena parte a que están sujetas a una regulación muy laxa y no necesitan afrontar grandes inversiones, ni pagar elevados impuestos de diversa índole para ofrecer sus servicios. Por citar sólo algunas, Amazon se ha beneficiado del ahora imprescindible comercio electrónico; Netflix del mayor consumo de series y películas online; Microsoft del aumento de los videojuegos online; WhatsApp de la necesidad de un mayor contacto online con amigos y familiares; Zoom de la mayor demanda de videoconferencias debido a la teleeducación y el teletrabajo… En resumen, son muchas las empresas tecnológicas que han aumentado sensiblemente su facturación, alcanzando una valoración en bolsa totalmente irrealista, llegándose a hablar de otra burbuja tecnológica. En este abanico de empresas de ‘moda’, hay muy pocas europeas y no digamos ya españolas. De hecho, algunas ni pagan prácticamente impuestos, ni cuentan casi con empleados, en España.

Las telecomunicaciones han demostrado que son tan esenciales como el agua, la electricidad, el gas… Esta vez ha sido una crisis sanitaria, pero podía haber sido un desastre natural, un ataque terrorista, un accidente nuclear.. Hace unos meses casi nadie preveía que un virus pudiera generar, en tan poco tiempo, tantas pérdidas de vidas humanas y un desastre económico tan profundo. Los efectos devastadores van mucho más allá, si consideramos las secuelas físicas en enfermos recuperados y el aumento de la pobreza, paro, divorcios, depresiones, suicidios… Pero sin el soporte de las redes y servicios de telecomunicaciones, los efectos dañinos serían aún mucho mayores.

Durante muchos meses, varios políticos, expertos sanitarios, medios de comunicación, etc. no se tomaban en serio el coronavirus, lo cual nos ha colocado entre los países que lideran la pérdida de vidas humanas y pérdidas económicas. Del mismo modo, los líderes europeos y los reguladores no se toman en serio la importancia en fomentar la creación de gigantes digitales europeos.

Las operadoras han pedido recientemente fondos públicos para el despliegue de 5G. En mi opinión, ese tipo de ayudas no procede, a no ser que el Estado cree una entidad pública que ostente la propiedad de esas infraestructuras y cobre por su alquiler a las operadoras. De hecho, podría ser un modelo interesante en zonas rurales con escaso atractivo para la inversión privada. Lo que sí es necesario y urgente es realizar cambios regulatorios que permitan crear un ecosistema sostenible y donde las operadoras puedan tener un retorno justo y predecible por sus propias inversiones. En este sentido, el anteproyecto de la nueva Ley General de Telecomunicaciones española parece muy prometedor, pues contempla la regulación de las OTT. Estas empresas deberían registrarse como operadoras y pagar las correspondientes tasas, aumentar la transparencia hacia los usuarios, tomar medidas para la integridad y seguridad de los servicios…

De las pocas cosas positivas que han venido con la pandemia cabe destacar el tremendo impulso a la digitalización. Se ha avanzado en unos pocos meses lo que en condiciones normales llevaría años. Las telecomunicaciones han sido el pilar básico con el que mantener la actividad económica y el ocio durante el confinamiento y deben ser también el pilar sobre el que construir una economía más productiva, sostenible, inclusiva y socialmente responsable.

Además, la digitalización permitiría resolver los problemas de paro estructural y bajos salarios, creando puestos de trabajo mejor pagados y de mayor calidad, en todas las industrias. Apoyando a las operadoras y a sus suministradores y apostando por la digitalización y las tecnologías como 5G, IoT, blockchain, Big data, Inteligencia artificial, machine learning… se tiene mucho que ganar y nada que perder.

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