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Tribuna

José Casado_sum

José Casado

Ingeniero de Telecomunicación / Miembro del Grupo de Transformación Digital del COIT.

¿Por qué se elige / elegimos ser Ingeniero de Telecomunicación?

La formación que se nos dio nos permite ser quizá la más polivalente de las ingenierías en el actual estado del arte de la tecnología y la economía digital

 

Somos los artífices principales de los protocolos de transmisión de la red de redes que ha posibilitado la tercera y cuarta revoluciones industriales

¿Qué aportan los estudios de Ingeniería de Telecomunicación? Más allá de contenidos concretos, esta formación crea un perfil profesional absolutamente imprescindible en el contexto actual: el del gestor tecnológico por antonomasia.

Cuando a los 17 años eliges la formación universitaria que emprender tras aprobar la selectividad (aquella que iba sobre 10 y no sobre 14 como ahora, y que se me antoja más exigente que la actual sin quitar mérito a nadie; aunque esto puede ser solo cuestión del paso del tiempo en primera persona), tienes una imagen mayoritariamente figurada de lo que son tanto dichos estudios como su desempeño.

En mi caso, tras descartar como alternativa secundaria la ingeniería aeronáutica, me intrigaba entender las comunicaciones inalámbricas. Ya hacía tiempo que tenía claro que me gustaba diseñar y construir cosas que funcionaran (la ingeniería). No confundir con simplemente cacharrear. Hay una diferencia clara entre un producto (funcionalidad única) y un sistema (funcionalidad interactuada de varios productos), al igual que entre un circuito (diseño interno de un producto) y un diagrama de bloques (diseño operativo de un sistema).

Elegí hacer primero la Ingeniería Técnica de Telecomunicación, hacer el curso puente a la ingeniería superior (todavía no había Bolonia), y acabarla al tiempo que en paralelo al curso puente aprobé las oposiciones de Telefónica y trabajaba de 7 a 15 horas. En total 3+1+3 años de formación. Confieso que hacerlo curso a curso mientras se trabaja no es fácil, pero no me arrepiento sino todo lo contrario. Fue del curso 1980/81 a 1987.

Lo que experimenté y descubrí durante los estudios, pero sobre todo en los siguientes años de trabajo, es que la formación que se nos dio, dicho con toda la modestia, nos permite ser quizá la más polivalente de las ingenierías en el actual estado del arte de la tecnología y la economía digital.

Se nos enseña y aprendemos a usar avanzadas matemáticas aplicadas, a entender las técnicas digitales, a diseñar los sistemas por cable o radiofrecuencia, a programar sin pretender ser informáticos de código, a buscar la usabilidad sin ser comerciales puros; en resumen, a unir la ciencia y la realidad (diseñar y construir sistemas que funcionen y se puedan comercializar). La física es la ciencia que describe el funcionamiento de la realidad. La Ingeniería de Telecomunicación es la aplicación de las ciencias físicas al logro de los sistemas de comunicación entre los bloques físicos y virtuales que sustentan nuestro mundo y economías actuales.

Como consecuencia, somos flexibles, polivalentes, holísticos, vemos sistemas en vez de cajas, somos orquestadores de soluciones, y estamos dotados normalmente de buena visión de conjunto y de medio/largo plazo, lo cual es una virtud en el mundo conectado actual para el desempeño profesional como gestores de productos, sistemas, unidades de negocio y empresas.

Pero, sobre todo, somos los artífices principales de los protocolos de transmisión de la red de redes que ha posibilitado la tercera y cuarta revoluciones industriales, el uso de las técnicas digitales (digitalización), el mundo conectado como lo entendemos hoy, la transformación digital de las personas, empresas y economías, etc.

Somos el pegamento que ha unido los conocimientos de muchas áreas tecnológicas para que internet, la www, la web 3.0, o como en el futuro ‘metavérsico’ se le quiera llamar, sea la red de comunicación que sustenta la nueva sociedad actual: sus hábitos, sus modelos de negocio, y toda esa economía digital cada vez mayor que no reflejan los PIBs oficiales. Somos en buena medida los padres de la fibra, del 5G, del wifi, de las comunicaciones satelitales e interespaciales, de los cables submarinos, de los modernos sistemas médicos de análisis computerizado, de la realidad extendida (aumentada y virtual), de la Internet de las Cosas (IoT), de la virtualización del todo, de las plataformas de contenidos audiovisuales, del streaming, del dinero digital, de la energía solar, etc.

Somos el profesional al que recurrir cuando se quiere aunar visión de negocio y tecnología, pues por algo somos más de sistemas (bloques de productos que trabajando juntos desempeñan una función comercializable) que de cajas (diseño de producto), que también. Y es que hoy no hay sector que no esté siendo r-evolucionado por la tecnología: piénsese en la logística, la banca, la automoción, etc. Y de ello sabemos, pues pocos por no decir ningún sector, es históricamente tan deflacionario en precios como el de las telecomunicaciones a nivel nacional e internacional, donde no solo no se reconocen los IPCs, sino que los servicios y productos con el paso de los años aportan mayor funcionalidad por menor precio de forma sistemática y repetitiva. Véase la evolución en precios de los routers, móviles, conectividades de cobre y fibra, etc.

No quiero que esto parezca una oda al Ingeniero de Telecomunicación, pero tras declararme contrario al clasismo, pues he aprendido mucho trabajando con otros perfiles y con gente que no tenía estudios universitarios, me parece justo que se nos valore por lo que ciertamente somos, ni más ni menos: el gestor tecnológico digital por antonomasia. Podemos ser el experto en un producto, o el gestor de un sistema completo, el responsable de innovación, el comercial que sabe de lo que vende, el directivo de una empresa, el consultor de la transformación digital de un proceso/negocio/empresa, o el asesor de una startup …

Y finalmente, la cura de humildad: no olvidemos que nuestro valor y reconocimiento pasa por que debemos seguir estudiando todos los días para mantenernos al día de la evolución tecnológica digital y acelerada a la que contribuimos y alimentamos positivamente desde hace muchos años.

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