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Tribuna

Hernandez Isabel

Isabel Hernández Ruiz

Ingeniera de Telecomunicación.

Una fuerte estrategia ESG, pilar fundamental para la sostenibilidad de las compañías

La estrategia ESG de la compañía debe estar alineada a los valores, cultura y visión de la compañía. Por lo tanto, será única y diferenciadora

Uno de los aprendizajes que nos ha dejado esta pandemia es que las empresas socialmente más responsables tienen mas oportunidades de sobrevivir ante acontecimientos imprevisibles. Urge trabajar en la definición de la estrategia ESG única de nuestra compañía que garantice su sostenibilidad, que permita su diferenciación y aporte valor.

Las primeras semanas de pandemia provocaron una caída drástica de los mercados globales. Un estudio de la Universidad de Harvard ponía de manifiesto que las empresas percibidas socialmente como más responsables mostraban rendimientos de acciones menos negativos que sus competidores, el estudio demostraba que la mayoría de los fondos socialmente responsables (ESG, por sus siglas en inglés, Environmental, Social & Governance) superaban los índices de referencia.

Hace ya unos cuantos años, los inversores empezaban a incluir datos relacionados con la sostenibilidad como una variable a considerar en las decisiones de inversión. Diferentes estudios evidenciaban la relación entre la sostenibilidad y el éxito financiero de la compañía en el largo plazo. Uno de esos estudios fue realizado por la universidad de Oxford en 2015, donde se analizaban más de 200 informes de sostenibilidad y cuyo análisis demostraba que prácticas y medidas de ESG sólidas reducían el coste del capital, impulsaban las mejoras en el desempeño operativo e influían en el valor de las acciones de la compañía.

Es un hecho que las empresas más resilientes frente a sucesos inesperados son las que incluyen en su estrategia políticas sociales, medioambientales y de buena gobernanza. Por ello, apremia la necesidad de incluir acciones de ESG dentro de las medidas de largo plazo de las compañías. No se trata de añadir en la hoja de ruta propuestas abstractas, genéricas y replicables alineadas a los objetivos de la Agenda 2030 como ‘ciudades sostenibles’, ‘innovación’, ‘energía no contaminante’ o ‘igualdad de género’, hay que detallar acciones concretas relacionadas con el consumo y ahorro de energía y agua, tasa de reciclaje, residuos y control de emisiones, porcentaje de trabajadores discapacitados, mujeres y otros colectivos, porcentaje de innovaciones que afectan a los objetivos de sostenibilidad, entre muchas otras. Es imprescindible identificar propuestas ESG únicas para nuestra compañía alineadas a los valores, cultura y visión, crear las estructuras de responsabilidad para su integración y realizar los cambios operativos que garanticen el éxito en su ejecución.

Michael Porter distingue entre eficiencia operativa y estrategia. Mientras la primera consiste en “realizar actividades mejor que los rivales”, la segunda consiste en “tratar de ser diferente”. Una hoja de ruta ESG debe incluir propuestas exclusivas que permitan la diferenciación estratégica de nuestra compañía con respecto a la competencia, impulsando el desempeño en el largo plazo y creando un impacto social real. Cada una de las medidas adoptadas estará vinculada a unos resultados de efectividad y, por tanto, por cada una de ellas existirán unos KPIs que nos permitan obtener datos de su impacto en la empresa, en el sector y en el mundo.

Urge trabajar en la definición de una fuerte estrategia ESG que cree valor para todos los stakeholders, pilar base para la sostenibilidad de nuestra compañía.

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