
Vicenç Ribas Ferrer
Profesor de Derecho mercantil, Universidad de Alcalá de Henares, UAH
Siete consideraciones sobre el modelo de euro digital en la era tecno-financiera
1. El objetivo central
La idea central del proyecto del euro digital consiste en ofrecer un medio de pago digital de carácter público que signifique un complemento de efectivo en la zona euro y que funcione independientemente de la tecnología y servicios de pago extranjeros de los que ahora depende Europa. Si este objetivo se cumple, el euro digital fortalecería y daría seguridad al sistema monetario europeo.
2. Estado de la cuestión
La complejidad de desarrollar un proyecto de esta naturaleza ha hecho que su implementación se desarrolle en una serie de fases, de las que el Eurosistema ha completado varias. Empezó con la fase de preparación en noviembre de 2023. Le siguieron una de experimentación (2020), una de investigación (octubre 2021–2023) y una fase de preparación (2023–octubre 2025).
En este momento nos encontramos en una fase de preparación técnica, de participación en el mercado y de conseguir el apoyo legislativo necesario para la primera emisión del euro digital. Teniendo en cuenta que durante 2026 se prevé aprobar la legislación necesaria para su lanzamiento, el programa piloto podría iniciarse en 2027, y de esta manera el Eurosistema podría realizar una primera emisión del euro digital en 2029.
3. La revolución tecnológica
El euro digital nace en un momento de una profunda revolución tecnológica que está transformando las economías y cuyo contexto no se puede desconocer a los efectos de su incorporación práctica.
4. La disminución de billetes físicos
Una primera consecuencia del cambio tecnológico y de la creciente digitalización de la economía reside en la disminución del uso de billetes físicos como medio de pago, a la par que se han incrementado los pagos electrónicos.
El euro digital nace en un momento de una profunda revolución tecnológica que está transformando las economías
Ello no significa que su existencia no tenga relevancia en el sistema, particularmente en situaciones de estrés y de necesidades de liquidez, que es cuando el banco central puede intervenir mediante una política monetaria adecuada que garantice la estabilidad monetaria. En este sentido, el euro digital como nuevo medio de pago puede preservar el acceso al dinero del banco central a la par que permite cumplir el mandato de estabilidad macroeconómica del banco central en un entorno digital.
5. La emergencia de stablecoins
La transformación digital ha incorporado nuevos activos financieros tales como las stablecoins que funcionan como medios de pago. Mientras que los criptoactivos como el bitcoin tratan de eludir la intermediación financiera tradicional y presentan una alta volatilidad, las stablecoins permiten un tipo de cambio estable en relación con las monedas tradicionales. En este contexto, las tecnologías de registro distribuido (DLT) pueden proporcionar una plataforma tecnológica privada, aparentemente segura y al margen de los sistemas bancarios centrales. Si se tiene en cuenta que las familias y las empresas van a utilizar las stablecoins en sus operaciones y en sus cuentas, los billetes físicos (instrumento de pago) y los depósitos (instrumento de ahorro) van a reducir su relevancia y los bancos comerciales necesitarán tener mayores reservas para atender las retiradas de depósitos.
La reciente promulgación de la ‘Genius Act, 2025’ en los Estados Unidos significa un impulso al reconocimiento y expansión de los criptoactivos tipo stablecoins. En la medida que la nueva legislación rechaza las monedas digitales de los bancos centrales (las denominadas CBDC), ésta apuesta en favor de las stablecoins emitidas por entidades privadas. Y si consideramos que prácticamente todas las stablecoins están respaldadas por dólares americanos, Estados Unidos refuerza el domino del dólar a nivel global.
Cierto que en Europa se está iniciando el proceso de creación de determinadas stablecoin en el ámbito bancario. En esta dirección se encuentra la iniciativa presentada en septiembre de 2025 por CaixaBank, ING, Banca Sella, KBC, Danske Bank, DekaBank, UniCredit, SEB y Raiffeisen Bank International y BNP Paribas.
Varias entidades han fundado Qivalis para obtener autorización y supervisión del Banco Central de los Países Bajos como institución de dinero electrónico
Estas entidades han fundado la compañía Qivalis con la pretensión de obtener la autorización y supervisión del Banco Central de los Países Bajos como institución de dinero electrónico (EMI). La entidad pretende emitir una stablecoin disponible siempre, que permita operaciones transfronterizas, con liquidación de activos digitales y respaldada por el euro en la segunda mitad de 2026 conforme al Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Unión Europea.
La confianza en las stablecoins debe contextualizarse atendiendo a los riesgos potenciales que presenta: la incertidumbre que crea su convertibilidad; la no supervisión de sus proveedores, y la ausencia de respaldo por parte del banco central. Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de stablecoins están vinculadas al dólar americano. De ahí que un uso generalizado de este tipo de criptomoneda comportaría una dolarización (indirecta) de la economía. En este sentido, el euro digital resulta ser una herramienta efectiva para limitar el dominio de las monedas digitales extranjeras.
6. Emergencia de los ecosistemas digitales y dominio de los operadores americanos
El creciente desarrollo de ecosistemas digitales (Amazon, Alibaba/Alipay, etc.) con plataformas que integran sistemas de pago, junto a la prestación de otros servicios, permite que se creen entornos cerrados que fidelizan a los consumidores y les dificultan la búsqueda de alternativas, a la vez que restringen la interoperabilidad. Todo ello puede crear riesgos de ineficiencias del mercado, dificultando la competencia entre operadores, además de generar una pérdida de soberanía monetaria.
En entornos similares se encuentran el dominio de las tarjetas de crédito y de pago fundamentalmente americanas (MasterCard y Visa) para la gestión de los pagos, a la espera de que otros gigantes (como pueden ser Apple, Meta o X) entren definitivamente en el mercado de los sistemas de pagos. En efecto, las tarjetas y los monederos con proveedores de servicios no europeos platean riesgos relevantes, puesto que no existe una competencia real con proveedores paneuropeos y la fragmentación del mercado crea barreras para familias y empresas que realizan operaciones transfronterizas dentro de la zona euro.
Ante el eventual dominio de sistemas de pago basados en plataformas con ecosistemas digitales cerrados, el euro digital presenta una alternativa abierta e interoperable
Con ello se limita la competencia, se elevan los costes y se reducen las opciones al consumidor. Además, los pagos mediante aplicaciones móviles (PayPal, Apple Pay, Google Pay, Samsung Pay), dominados por empresas tecnológicas no europeas, van creciendo en las operaciones minoristas y generan vulnerabilidades en los sistemas de pago europeos en relación tanto con las condiciones de uso como con una eventual retirada de los servicios que prestan.
Ante el eventual dominio de sistemas de pago basados en plataformas con ecosistemas digitales cerrados (los denominados ‘jardines amurallados’), caracterizados por la fragmentación de los mercados y la reducida interoperabilidad, el euro digital presenta una alternativa abierta e interoperable.
7. Dinero público y seguro vs dinero privado
La emisión del euro digital por el Banco Central Europeo ha generado también incertidumbre en el ámbito bancario en la medida que se plantea como riesgo la retirada relevante de depósitos bancarios en favor de los CBDC y del euro digital, en particular.
Ciertamente, la emisión del euro digital no requiere la intervención de los bancos comerciales, cuyo papel consiste en ser sus distribuidores, así como llevar a término la gestión de las cuentas o monederos digitales en euros. En este sentido, se establece que no se devengarán intereses por los euros digitales y se establecerá un límite en el importe disponible, con el fin de proteger la salida de depósitos bancarios ante situaciones de crisis.
Con todo, la garantía de disponer de un dinero público y seguro ofrece ventajas sobre el dinero privado. En primer lugar, el euro digital constituye dinero seguro, deja de ser una promesa de pago y ya no estaría expuesto a la eventual insolvencia de la entidad de crédito o a la retirada masiva de depósitos en un momento determinado.
En segundo lugar, el euro digital significa una simplificación de los pagos digitales, puesto que no se requiere la intervención de un banco para liquidar la operación (los pagos se realizarían enviando los euros digitales desde la cartera del usuario a la del vendedor). Tampoco se precisa de un procesador de los pagos, que normalmente es una entidad proveedora de servicios de tarjeta de crédito.
El trabajo que ha dado lugar a este artículo se enmarca en el Proyecto de Investigación “La transformación digital de los servicios bancarios y financieros: nuevos marcos normativos y modelos de negocio (E-FINBANK)”, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-127594OB-I00).
