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Sistemas de armas inteligentes: la tecnología al servicio de la Defensa

Bernardo Martínez Reif

Ingeniero de Sistemas ISDEFE. AT Ministerio de Defensa – DGAM – SDG PLATIN.

Sistemas de armas inteligentes: la tecnología al servicio de la Defensa

La cuarta revolución industrial ha irrumpido con fuerza en la sociedad, incluyendo, por supuesto, al entorno militar. Los nuevos sistemas de armas están siendo diseñados y desarrollados teniendo en cuenta todos los avances que las tecnologías 4.0 proporcionan dotando así a la Fuerza y al Apoyo a la Fuerza de unas capacidades inimaginables hace unos años.

La aplicación de tecnologías disruptivas a la resolución de problemas en entornos que ni siquiera se sospechaba que pudieran ser aplicadas ha rediseñado los procesos operativos y, por lo tanto, nuestras vidas. Los ejemplos son tan variados que podría dedicarse un artículo completo solo a mencionarlos: comunicación mediante aplicaciones de mensajería instantánea de las que nos hemos vuelto ‘adictos’, ciudades sembradas de sensores que ahora se denominan smart cities o, incluso, poder recibir en tu propio domicilio el pan con un dron. El mundo de la defensa no es ajeno a todos estos cambios del mundo civil.

En el entorno militar también se han buscado las aplicaciones que pueden beneficiarse del uso de las tecnologías 4.0. La aplicación de la inteligencia y del ingenio ha permitido que las Fuerzas Armadas dispongan de artilugios que mejoren sus capacidades no solo en los dominios tradicionales de tierra, mar y aire, o en los novedosos dominios de espacio y ciberespacio, sino también en el de más reciente aparición, el dominio cognitivo.

Sistema de armas
Un sistema de armas debe ser entendido como un conjunto complejo de equipos y personas, organizado de tal manera que se forme un todo coherente, destinado a realizar una misión militar (Schendel, Antonio [1983]). La tecnología y la ciencia no solamente están indivisiblemente unidas al desarrollo de los sistemas de armas que la Fuerza usa, sino que también mejoran los procesos de Soporte a la Fuerza.

Estas tecnologías, seguramente ya mencionadas a lo largo de este monográfico en más de un artículo (Big Data, Inteligencia Artificial, analítica avanzada, edge computing, mantenimiento predictivo, exoesqueletos, computación cuántica, sensorización e Internet de las Cosas (IoT, o IoMT, Internet of the Military Things), simulación virtual, realidad aumentada y mixta, robótica y vehículos no tripulados (UXV, Unmanned [Ground|Surface|Air] Vehicles), fabricación aditiva, Blockchain, 5G, cloud y gemelo digital), conforman un conjunto de herramientas que, usadas y combinadas, proporcionan a las Fuerzas Armadas diferentes beneficios tanto a nivel estratégico como a nivel operacional y táctico. La potencialidad de la Inteligencia Artificial, concretamente, contribuirá a crear sistemas de armas inteligentes tanto ofensivamente, utilizando el seguimiento de objetivos, el control de fuego avanzado y las tecnologías de visualización frontal para guiar una bala hacia su objetivo, aumentando la precisión y garantizando una mayor probabilidad de acertar en el blanco, como defensivamente, anticipándose a los efectos y minimizando los daños propios.

La aplicación de la inteligencia y del ingenio permite que las Fuerzas Armadas mejoren sus capacidades no solo en los dominios tradicionales sino también en el de más reciente aparición: el cognitivo

Enmascarar la firma infrarroja de una plataforma militar evitando así que sea detectada, emplear sistemas robóticos que gestionan situaciones demasiado arriesgadas y peligrosas como para enviar a personas reales, utilizar exoesqueletos de propulsión hidráulica que permiten transportar pesadas cargas durante largos periodos de tiempo sin el agotamiento habitual que supondría dicha tarea, poder disparar sin exponerse a riesgos con un arma que evita las esquinas, utilizar gafas de realidad aumentada para mejorar la consciencia situacional del combatiente, fabricar piezas mediante impresión 3D en alta mar para evitar que un buque tenga que volver a la base para obtener el repuesto necesario para seguir operativo llevando a cabo su misión o mantener la conectividad en entornos hostiles mediante dispositivos que crean redes con nodos distribuidos por el campo de batalla. Se trata de algunas de las aplicaciones de todo ese conjunto de tecnologías que han aparecido en el panorama tecnológico mundial y además lo han hecho simultáneamente creando una nueva revolución industrial.

Pero… ¡cuidado! Al igual que todas estas tecnologías e ingenios están a disposición de los ejércitos que defienden las naciones y los valores y soberanía de estos, también están al alcance de sus potenciales enemigos. Es por ello por lo que no solamente hay que ser conscientes de esta situación y tener en cuenta que el enemigo también puede estar equipado con tecnologías similares, sino también dotar a todas las tecnologías de una capa que las envuelva y sea transversal a todas ellas, la ciberseguridad.

Las tecnologías están disponibles tanto para nuestro beneficio como para el de nuestro enemigo

Combat Cloud
La Combat Cloud, el sistema de redes que hiperconecta el espacio de la batalla multidominio (tierra, mar, aire, espacio, ciber e información) en un único entorno, será el escenario del Enfrentamiento Cooperativo en Red (ECR) donde los elementos detectores, mediante Inteligencia Artificial sensitiva (visión artificial) y sensorización (IoT), observarán la presencia de una amenaza de la que informará a los efectores mejor posicionados para su abatimiento antes de que cumpla su objetivo: alcanzar una tercera plataforma aliada. Para ello es necesario disponer de unas comunicaciones seguras y ágiles y sistemas de armas eficientes que observen e interoperen con el entorno y aumenten la consciencia situacional.

Los nuevos programas tienen que diseñar sistemas de armas complejos (buques, carros de combate, aeronaves) acordes con estos requisitos tan exigentes y, por ello, disponen de un alto componente de I+D+i. Uno de los aspectos comunes que se están considerando en todos ellos es la aplicación de mantenimiento predictivo mediante algoritmos inteligentes que analiza grandes cantidades de datos y permite anticiparse a las potenciales averías ahorrando tiempo y dinero.

VCR 8×8 ‘Dragón’
El VCR 8×8 ‘Dragón’, piedra angular de la fuerza terrestre del futuro, dispondrá de sistemas de misión y arquitectura electrónica que lo convertirá en uno de los vehículos más digitales e inteligentes de su clase, proporcionando calidad e inmediatez de la información digital del campo de batalla, así como de un sistema de navegación que permitirá sincronizarse con otros vehículos y conocer la posición del vehículo en todo tipo de escenarios, incluyendo la no disponibilidad de señal GNSS.

Plataformas navales inteligentes
El submarino S-80 o la fragata F-110 supondrán un salto tecnológico hacia las plataformas navales inteligentes del futuro. La F-110, por ejemplo, será una plataforma polivalente que dispondrá de innovadores sensores de ataque y protección, que contará con la más avanzada tecnología de ciberseguridad. Será un referente de la aplicación del gemelo digital consistente en una réplica en realidad virtual 3D de la fragata física que permitirá visualizar el estado y condición del buque a miles de millas de distancia y ser realimentado por los datos recopilados en este para proporcionar nuevas perspectivas de diseño, fabricación y operación aplicando además tecnologías como cloud computing, machine learning o Internet de las Cosas.

La tecnología y la ciencia no solamente están indivisiblemente unidas al desarrollo de los sistemas de armas que la Fuerza usa, sino que también mejoran los procesos de Soporte a la Fuerza

Future Combat Air System
El concepto FCAS (Future Combat Air System) propone que el NGWS (New Generation Weapon System) forme parte de un sistema de sistemas, lo cual obliga no solo a que interopere con el resto de sistemas, sino también a que los tenga que gestionar, necesitando de una mayor consciencia situacional y analizando, para ello, la información de su entorno. Enormes volúmenes de datos procesados a muy alta velocidad, conformando la inteligencia que le permita al operador una toma de decisiones más ágil y eficiente.

Dominio cognitivo
Como se mencionó anteriormente, el dominio cognitivo está teniendo cada vez más influencia en el desarrollo de las misiones y en la captación de inteligencia militar. Elementos como los medios de comunicación y las redes sociales juegan un papel fundamental en la guerra híbrida, en la que por mucho que la Fuerza ‘convencional’ esté preparada con sistemas de armas complejos, la opinión pública, los líderes locales, las tendencias de opinión o las fake news pueden desestabilizar una operación milimétricamente preparada. Detectar mediante técnicas de Inteligencia Artificial conocimiento oculto entre trillones de mensajes intercambiados en redes sociales e inferir inteligencia OSINT (Open Sources Intelligence) es un valiosísimo activo que ayuda no solo a conocer mejor la situación del enemigo política, social o económicamente, sino también a anticiparse a sus acciones explotando sus vulnerabilidades.

En conclusión, el entorno de la Defensa y, en concreto, a nivel nacional el Ministerio de Defensa apoyado por la Base Tecnológica e Industrial, formada por la industria, los centros tecnológicos y las universidades, no es ajeno a la revolución que las tecnologías emergentes y disruptivas están provocando en el resto de la sociedad. Los sistemas de armas y capacidades con las que se dota a la Fuerza y al Apoyo a la Fuerza están viéndose mejoradas gracias a este conjunto de técnicas innovadoras y a su aplicación a problemas concretos. La ingeniería, la inteligencia y la innovación deben ser combinadas para conseguir que nuestras Fuerzas Armadas estén a la vanguardia de la transformación, puedan acometer sus misiones con garantías de éxito y cumplan su objetivo primordial que es la defensa de España y sus intereses.

 

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