Europa se encuentra en un momento crítico de su historia económica y tecnológica. Durante décadas, el continente lideró revoluciones industriales, estableció estándares globales y construyó algunas de las economías más avanzadas del mundo. Sin embargo, en la era digital, la situación ha cambiado. Mientras Estados Unidos domina las plataformas tecnológicas globales y China acelera su liderazgo en inteligencia artificial, infraestructuras digitales y capacidad industrial, la Unión Europea corre el riesgo de quedarse rezagada en la carrera por la competitividad del siglo XXI.
Tanto ciudadanos como instituciones europeas asumen que los servicios basados en tecnologías avanzadas de los que depende su actividad diaria están garantizados. Sin embargo, los apagones eléctricos, las caídas en el acceso a Internet y a plataformas digitales, o los problemas de ciberseguridad, manifiestan que el nivel de resiliencia tecnológica de la sociedad es mejorable.
La capacidad de Europa para seguir siendo competitiva y resiliente dependerá de si puede moldear —y no simplemente consumir— las tecnologías digitales que impulsan sus economías, permaneciendo al mismo tiempo abierta, innovadora e integrada globalmente. Si seguridad económica y soberanía tecnológica son inseparables, sin una conectividad segura y confiable como columna vertebral del ‘stack’ digital, no puede haber una soberanía efectiva.
El ‘Estado de la Década Digital en 2024’ evalúa los avances, tanto a escala nacional como de la UE, hacia la consecución de los objetivos y metas fijados por el Programa Político de la Década Digital. Explora los principales motores y retos para lograr la transformación digital de la UE, incluido un nuevo paradigma geopolítico, fomentar la competitividad en un contexto económico complejo, entrar en una nueva era moldeada por la IA generativa y mantener a las personas y las sociedades involucradas en un contexto cada vez más híbrido.