El análisis actual de la presencia de ingenieras en el IBEX 35 muestra una paradoja evidente: mientras tienen una presencia clara en los puestos de máxima responsabilidad ejecutiva (CEO y presidentes), su representación en el conjunto de los consejos de administración es notablemente inferior a la de perfiles financieros o jurídicos (un 22% frente a un 65% de estos últimos).
Podría parecer lógico: una empresa debe ser rentable y cumplir la ley. Sin embargo, en plena era de la Inteligencia Artificial (IA), la descarbonización y la obligada digitalización como base de evolución y supervivencia, la persistente ausencia de ingenieras en los máximos órganos de decisión de nuestras empresas no es solo una anomalía estadística, es un riesgo estratégico.