Si algo ha caracterizado al sistema financiero en las últimas décadas ha sido su capacidad de innovación. En los últimos años, esta influencia se ha incrementado a raíz de innovaciones digitales como la tecnología blockchain (que incluso surgió para servir de alternativa al sistema financiero tradicional) o el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). Aunque las innovaciones más relevantes proceden históricamente del ámbito privado, la convivencia de factores del entorno ha despertado la necesidad de innovar desde un ámbito público, que en el marco del sistema financiero se circunscribe principalmente a los bancos centrales.
Las ciudades son hoy el laboratorio donde se ensayan las estrategias y respuestas a la triple transición verde-digital-social del siglo XXI. Sin embargo, el término ‘ciudad innovadora’ se emplea con ligereza y carece de un consenso operativo comparable al de Smart city o Resilient city. Según José Antonio Ondiviela, autor de este artículo, la ciudad innovadora es aquella que, a través de una gobernanza controlada pero audaz y ágil, despliega una cartera verificable de activos físicos, digitales, humanos y culturales que habilitan la creación artística y/o la adopción de soluciones tecnológicas con alto impacto social y medioambiental.
Un centro de excelencia, del inglés center of excellence (CoE), es un equipo, una instalación compartida o una entidad que proporciona liderazgo, mejores prácticas, investigación e innovación, apoyo o formación para un área de interés. Debido a su amplio uso, los centros de excelencia pueden tener características completamente diferentes, dado que las áreas de interés pueden ser muy diversas: un área tecnológica (como es el caso que nos ocupa en este artículo sobre el centro de excelencia del espacio de trabajo digital o digital workplace), un concepto empresarial como BPM, una habilidad como la negociación, etc.
María José Sánchez Yago, premio Pioneras_IT 2023 del COIT, es Ingeniera de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid y licenciada en Psicología por la UNED, entre otras formaciones. Es conferenciante, autora de varios libros y la impulsora de Creatia Human, empresa con foco puesto en desarrollar un liderazgo humanista en el mundo empresarial.
La innovación puede considerarse un elemento clave del progreso económico que afecta directa y positivamente a la sociedad. Y está altamente ligada con la industria espacial, puesto que, sin ir más lejos, los avances en la tecnología han posibilitado que el ser humano diera los primeros pasos en el espacio hace ya algunas décadas.
Fotos: Agencia Espacial Europea y NASA.
En el relato de ciencia ficción ‘El convector Toynbee’, publicado en 1984, Ray Bradbury narra la historia de Craig Bennett Stiles, un inventor que atenazado por la deriva de un mundo malherido y una sociedad de futuro incierto, decide crear una máquina del tiempo y viajar al futuro. Allí, queda fascinado por las maravillas de una sociedad tolerante y tecnológicamente muy avanzada que habita una naturaleza pletórica y exuberante. Admirado, decide documentar ese maravilloso futuro y volver al pasado, donde convence a sus coetáneos de que un futuro mejor para todos es viable.
El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT) reunió en Sevilla a más de un centenar de profesionales de las TIC, la arquitectura, la ingeniería y la construcción en el ‘III Congreso Nacional de Telecomunicaciones: Edificación conectada, digital y sostenible’.
La aplicación civil de las innovaciones de la industria de Defensa, desde internet y el GPS a las baterías de litio o los asistentes virtuales, tienen un impacto fundamental en el desarrollo de la sociedad. El sector en España es un innegable tractor económico, generador de empleo de calidad. Y afronta un momento estratégico para seguir en la vanguardia internacional.
La robótica, la Inteligencia Artificial o la gestión masiva de datos ya están cambiando el carácter de las guerras. El conflicto de Ucrania ejemplifica la importancia de la ciberseguridad y el uso de nuevos métodos, desde sensores en el campo de batalla a la hostilidad de los drones. El dominio de nuevas tecnologías es fundamental. Y no basta con estar al día: en el entorno de los conflictos armados es imprescindible ir varios pasos por delante.