La adquisición de Arm por Softbank en 2016 acabó con el último actor europeo de arquitectura de procesadores. En plena era digital, y con las altas exigencias de procesamiento que impone la Inteligencia Artificial (AI), la dependencia de chips con terceros supone un factor de riesgo. En 2020 se puso de manifiesto que Europa no disponía de hardware competitivo, lo que causó la paralización de las cadenas de producción en toda Europa. Ya por ese entonces, Europa había iniciado una apuesta estratégica para promover la independencia y soberanía tecnológica, apoyándose en estándares abiertos a todos los niveles. Y en lo referente a la arquitectura de computadores, la opción inevitable es RISC-V.
El autor nos propone un viaje por los hitos del desarrollo tecnológico de la ciudad de Rivas Vaciamadrid: de la central telefónica de los años 60 a la plataforma que conecta cada infraestructura TIC, pasando por la expansión de red wifi a principios del milenio y el ahorro conseguido con la tecnología al servicio de la eficiencia energética.
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