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economía senior
Una oportunidad para nuestra Ingeniería

Benigno Lacort Peña

Ingeniero de Telecomunicación. Consejero delegado de Atenzia. CEO Senior Economy Forum. Profesor de la Universidad Europea de Madrid.

Economía senior

Una oportunidad para nuestra Ingeniería

Las crisis económicas y sanitaria del siglo XXI tensionan nuestro modelo de Bienestar Social. Un diseño del siglo XX insostenible, además de insuficiente, para una sociedad cada vez más longeva y menos conforme con este patrón. Nuestros mayores buscan un nuevo relato. Más saludables, independientes y seguros, desean otras oportunidades. Buena noticia porque su capacidad de demanda reactivará la economía y se apoyará en nuestras tecnologías. Es la economía Senior

En el siglo XX, un siglo de grandes avances, el modelo social ideal propugnaba retirar a los mayores ofreciéndoles un apoyo sostenido por las arcas públicas para la última etapa de sus vidas. Cuidados de la salud y finanzas como recompensa.

Pero este pacto social se está desvaneciendo. En el siglo XXI, al incrementarse la esperanza de vida con una mejor salud, la ciudadanía tiene nuevas y diferentes expectativas. Por una parte, ni los mayores quieren ese modelo ni el Estado puede sostenerlo. Y, por otra, los jóvenes, con un escenario laboral poco halagüeño, no solo no pueden sostener un modelo de pensiones de reparto, sino que sienten que se les pide un gran sacrificio cuando, hoy por hoy, son escasas las probabilidades de que ellos disfruten de este mismo modelo. Sobre todo, si afrontan una vida de casi 100 años.

Una fundada esperanza

Pero donde solo parece que hay malas noticias se esconde una gran oportunidad. Hay que revisar la situación desde la óptica de la innovación y la tecnología para descubrir que existe un auténtico yacimiento de creación de valor alrededor del fenómeno de la Revolución Demográfica y del Envejecimiento.

Al tratar a las personas de mayor edad como individuos activos, productivos y consumidores de bienes y servicios avanzados, no solo se satisfacen sus expectativas, sino que al tiempo se crea una economía que creará empleo, contribuirá al desarrollo empresarial, aportará nuevos recursos tangibles e intangibles para nuestro Sistema de Bienestar y generará importantes eficiencias en el modelo de prestaciones sociales.

Y esta creación de valor tiene una doble ventaja: da sentido a la vida de mayores y jóvenes al tiempo que genera recursos para el Estado del Bienestar. Un nuevo pacto social intergeneracional. Una auténtica transformación estructural. La economía senior es demasiado atractiva como para dejarla escapar.

Un proyecto tractor para nuestro país

Las crisis encierran oportunidades. Dentro del Plan de Recuperación presentado por el Gobierno en 2020 para paliar los efectos de la pandemia se proponen algunas modificaciones estructurales vinculadas con el reto demográfico a las que hay que dar la bienvenida. En particular, en lo que aquí concierne, a la política denominada ‘Nueva Economía de los Cuidados’ y al recién anunciado ‘Plan de choque para la Economía de los cuidados y refuerzo de las políticas de inclusión’.

La economía senior creará empleo, contribuirá al desarrollo empresarial y aportará nuevos recursos para nuestro Sistema de Bienestar

Este plan explícitamente expone la necesidad de desarrollar nuevas redes de teleasistencia, modernizar los sistemas de atención a personas dependientes y desarrollar nuevas infraestructuras residenciales que faciliten la autonomía de cuidados de larga duración, así como la orientación del modelo residencial hacia un modelo más desinstitucionalizado, centrado en la atención a las personas en su entorno personal habitual y mejor conectado con sus familias y con la red de Atención Primaria de Sanidad. Si aprovechamos esta oportunidad generaremos un nuevo sector productivo para nuestro país. Un auténtico proyecto tractor para nuestra economía.

Demografía, Innovación y Tecnología

Los pilares de la sociedad del bienestar están en peligro. Nuestros problemas estructurales ahogan nuestro sistema de pensiones. La economía está notando tanto la falta de acceso de los jóvenes al mundo laboral como la mutilación prematura del talento senior de estos últimos años. No podemos prescindir ni del vigor de los primeros ni de la experiencia y conocimiento de los segundos.

Pero esta situación se puede revertir. La tesis fundamental del Senior Economy Forum, que exponemos y desarrollamos anualmente en nuestros Encuentros de Economía Senior (www.senioreconomy.org), es que dentro del propio reto se encuentra la respuesta. La revolución demográfica requiere soluciones disruptivas. Soluciones que generarán nuevos productos y servicios, nuevas empresas y nuevos empleos. Soluciones que, al fin y al cabo, van a ayudar a definir los modelos de Bienestar del futuro uniendo la innovación tecnológica y la innovación social. Soluciones que incrementarán el producto interior bruto generando recursos para la propia sostenibilidad del modelo.

El perfil de nuestros mayores se está transformando aceleradamente, componiendo un segmento de mercado creciente y sorprendente. Ahora más que nunca, los seniors adquieren protagonismo. Con nuevas aspiraciones. Más digitalizados. Ávidos de disfrutar innovaciones que mejoren su calidad de vida por mucho tiempo.

Este es el significado real de la economía senior: las beneficiosas externalidades económicas que se derivarán de observar a los mayores con otra perspectiva, en la que pueden ser dueños de su destino manteniendo simultáneamente sus facetas productiva y consumidora mientras puedan y lo deseen.

Las TIC son esenciales

Es importante entender que la economía senior no significa ‘vender cosas a los mayores’, sino redefinir las etapas de la vida que se gestaron en el siglo XX y que ya no encajan ni con la evolución biológica ni con los deseos de las personas.

Si aprovechamos esta oportunidad generaremos un nuevo sector productivo para nuestro país

Es momento de aproximaciones integrales centradas en la persona a lo largo de toda su vida. Los mayores quieren mantener su hogar y su entorno habitual como referencia. También pretenden una vida activa e independiente, encontrando en cualquier lugar los mismos servicios y confort que ya disfrutan cotidianamente. Quieren vivir en territorios inteligentes y estar conectados con sus círculos sociales.

Luego los servicios deben ‘acompañar’ a los usuarios allá donde se encuentren. Más allá del ámbito doméstico. Esto presenta un reto y grandes oportunidades para el urbanismo, la arquitectura, la movilidad, la logística, la salud, la economía circular y, por supuesto, para la Ingeniería de Telecomunicación que debe proveer infraestructuras seguras y soluciones para que esta nueva realidad se materialice.

Una visión optimista

Se ha popularizado la previsión de que, en España, en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población. Sin embargo, no resulta fácil encontrar indicadores relacionados con la calidad de vida en esta etapa, indicadores relacionados con la seguridad económica con la que se afronta esta etapa o indicadores globales de bienestar en el sentido de la definición de la Organización Mundial de la Salud, con sus componentes físicos, mentales y sociales.

La economía senior no significa ‘vender cosas a los mayores’, sino redefinir las etapas de la vida que se gestaron en el siglo XX y que ya no encajan ni con la evolución biológica ni con los deseos de las personas

Introduzcamos algunos resultados de estudios recientes: solo el 35% de las personas mayores de 75 años admiten ‘sentirse viejos’. Los mayores asocian salud con productividad, con mantener un propósito en la vida, con mantener una mente ágil y un círculo social consistente. El modelo de retiro diseñado en el siglo XX fracasa ante un nuevo prototipo de ‘persona mayor’ que persigue una vida activa e independiente. Los mayores de manera aplastante eligen permanecer en su domicilio con las ayudas técnicas necesarias todo el tiempo que sea posible antes que recurrir a otras opciones residenciales. La generación del baby boom está entrando en la etapa de retiro y está mayoritariamente digitalizada.

Ésta es la fotografía real. Y a la vista de estos datos deberíamos dejar de preguntarnos cuánto vamos a vivir para preguntarnos cómo vamos a vivir. El modelo del siglo XX ha quedado obsoleto. ¿A qué esperamos para diseñar el nuestro? La Revolución demográfica plantea enormes retos al Estado del Bienestar. Hemos de innovar con optimismo. Un nuevo relato para vivir mejor, más saludables, más independientes, más seguros y con más oportunidades.

 

Creación de valor y territorios inteligentes

Hay que revisar la revolución demográfica desde la óptica de la innovación y la tecnología para descubrir que existe un auténtico yacimiento de creación de valor. Un nuevo sector productivo para nuestro país, un auténtico proyecto tractor. Es la economía senior. Necesitamos territorios inteligentes donde los servicios ‘acompañan’ a los usuarios allá donde se encuentren.

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