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José Carlos Báez

José Carlos Báez

Vocal de la Junta de Gobierno del COIT y coordinador del Grupo de Trabajo de Ejercicio Profesional

Ingenieros de Telecomunicación

¿Y por qué no ser nosotros mismos una empresa?

Revisando el plan de estudios de la carrera de Ingeniero de Telecomunicación, podemos darnos cuenta de la amplitud de conocimientos que aprendimos en su momento. Si revisamos el plan de estudios actual, se puede decir que ha habido ampliaciones, como no puede ser de otra manera, porque ha tenido que adaptarse a nuevos conocimientos, tecnologías y avances científicos.

Además de una sólida base de matemáticas y estadística, física, electrotecnia, electrónica, teoría de la comunicación, redes, sistemas de telecomunicación, antenas, microondas y radiocomunicación, nos encontramos con asignaturas como programación, robótica, sociología, bioingeniería, organización de empresas, microelectrónica, y otras muchas que formaban parte de las diversas opciones que podíamos escoger.

Si revisamos el plan de estudios actual, se puede decir que ha habido ampliaciones, como no puede ser de otra manera. Obviamente el plan actual ha tenido que adaptarse a los nuevos conocimientos, nuevas tecnologías, nuevos avances científicos. Es una extensa formación en radiocomunicaciones, programación y redes de ordenadores, electrónica, sonido e imagen, gestión empresarial, etc.

Echando la vista atrás, con ‘las gafas’ de unos cuantos años de experiencia, se puede afirmar lo siguiente: el proceso académico consistió en una dura prueba en la que adquirimos habilidades multidisciplinares en diferentes campos de la tecnología y la información, capacidad de trabajo, análisis y síntesis. Podemos decir que aprendimos de todo, con un buen nivel.

Sector dinámico y transversal

Nuestro mundo es el ámbito tecnológico, como todos sabemos, un sector altamente dinámico, que evoluciona constantemente, que ofrece soluciones tecnológicas novedosas y diferentes en intervalos de tiempo que sería impensable hace unos años.

La evolución es tan rápida que ya no nos vale con la formación académica inicial. Actualmente, mantenerse al día en conocimientos técnicos supone un esfuerzo extra de formación continua de alto nivel. Aun así, nos dejaremos muchas ramas del conocimiento tecnológico sin abarcar, seguramente porque nuestra carrera profesional nos lleva por caminos distintos y concretos.

 

Mantenerse al día en conocimientos técnicos supone un esfuerzo extra de formación continua de alto nivel

 

Por otro lado, sabemos que las tecnologías de la información y la comunicación, nuestro fuerte, forma parte de todos los aspectos sociales, laborales, lúdicos, etc. de nuestra sociedad. Todo es comunicación, todo es información todo es tecnología.

Y esto impacta también con otras disciplinas profesionales. Pensemos en el caso concreto de la medicina. Es verdad, es una disciplina que evoluciona constantemente, que ofrece avances, diagnósticos cada vez más precisos, tratamientos revolucionarios. Pero el avance de la medicina en todos sus campos se apoya de forma definitiva en la tecnología, la cual permite investigar, desarrollar y aportar nuevas técnicas de diagnóstico, terapéuticas, quirúrgicas más exitosas.

Además, los equipos de investigación, desarrollo e innovación están formados por profesionales sanitarios e Ingenieros de Telecomunicación entre otros. Y eso ocurre en la medicina y en otras disciplinas profesionales buscando mejorar sus procesos y resultados.

El resultado al que queremos llegar con este análisis es que, si damos un paso atrás para ver con más perspectiva, enfocándonos en el mercado laboral, resulta que unos pocos profesionales, entre ellos los Ingenieros de Telecomunicación, tenemos el conocimiento técnico suficiente y exclusivo de una materia que es muy valiosa tanto para el entorno profesional en todos los sectores como para la sociedad en general.

Es muy difícil para otros profesionales, no afines, adquirir el conocimiento y la experiencia necesaria para dominar y gestionar ese conocimiento y experiencia. Haciendo un ejercicio de economía básica de oferta y demanda, tenemos en nuestras manos un servicio que ofertamos al mercado (conocimiento y experiencia tecnológica) difícil de copiar, con poca competencia, pero muy buena. Por otro lado, tenemos una alta demanda, una sociedad, profesionales y ciudadanos que consideran nuestro conocimiento vital para su actividad. Eso significa que el precio de transacción, al igual que el valor, tiene que ser alto.

Por eso, el Ingeniero de Telecomunicación es tan valorado o demandado por las empresas tecnológicas en múltiples facetas tecnológicas: defensa, operadoras, integradoras, consultoras tecnológicas, etc. Estas empresas ya conocen, son conscientes, de la alta demanda de productos y servicios de comunicaciones e información que la sociedad reclama. Es un mercado enorme y con grandes oportunidades.

Y para cubrir la necesidad, les hacen falta ingenieros capaces de desarrollar productos y servicios en continua evolución. Los ingenieros se incorporan a estas empresas trabajando por cuenta ajena. El tándem funciona perfectamente desde hace años, con grandes resultados.

 

 

El ingeniero como empresario

Pero hay otro escenario que queremos mostrar es el siguiente: el Ingeniero de Telecomunicación, dueño y señor de sus conocimientos, capacidades y habilidades, se propone ofrecer sus productos y servicios a empresas o particulares, pero esta vez en el papel de empresario, facturando por sus servicios, estableciendo relaciones empresa a empresa, y donde el ingeniero ofrece capacidades y recursos para atender necesidades de la empresa demandante y ofrecer soluciones que satisfagan dichas necesidades.

Nuestra diversidad de conocimiento es tan amplia, que hay muchos sectores en los que podemos atender la demanda adecuadamente.

El trabajo por cuenta propia de un Ingeniero de Telecomunicación no difiere mucho del de otras profesiones. El trato con el cliente, con la Administración, con los proveedores, con los bancos… Todo ello requiere de dotes sociales, comerciales, financieras, administrativas y negociadoras que complementan los conocimientos técnicos.

 

Tenemos en nuestras manos un servicio que ofertamos al mercado difícil de copiar, con poca competencia, pero muy buena

 

Pero también es así, trabajando por cuenta ajena para una empresa, donde existe una dependencia jerárquica, unas funciones más o menos afines, unas responsabilidades, objetivos que cumplir, etc.

Nuestro Grupo de Trabajo de Ejercicio Libre del COIT está formado por Ingenieros de Telecomunicación que trabajan por cuenta propia, y son una pequeña representación de ingenieros que deciden esta forma de desarrollar la carrera profesional de la que estamos hablando.

Es una apuesta personal en el convencimiento de que podemos ofrecer de primera mano lo que necesita el mercado, y que tras un estudiado plan de negocio detectando oportunidades y viabilidad, decidimos dar un paso del que no nos arrepentimos.

 

 

Un mar de oportunidades

Son muchos los campos en los que estamos involucrados, y todos ellos son oportunidades para nuestra profesión.

En primer lugar, sin duda, están los ingenieros que dedican su actividad a la redacción y coordinación de proyectos de Infraestructuras Comunes de Telecomunicación. Todo edificio residencial de nueva construcción exige la redacción de un proyecto específico, firmado por un técnico competente. Aunque esto significa la presencia de otras ingenierías, podemos afirmar que en este tema somos más competentes.

Además, la nueva Directiva europea de Eficiencia Energética hará que la infraestructura de telecomunicaciones de los edificios sea más completa y compleja, lo cual es bueno para nosotros. Y en otros edificios, que llamamos singulares (hoteles, centros comerciales, hospitales, etc.), aparece la necesidad de planear y diseñar una extensa infraestructura de telecomunicaciones que integre todos los servicios de telecomunicaciones. El sector de la edificación es una fuente constante de demanda que debemos atender nosotros… o lo harán otros.

Otro tipo de proyectos en los que tenemos oportunidades de negocio son, por ejemplo, los proyectos de instalaciones solares fotovoltaicas, o los proyectos de licencias de actividad de nuevos negocios. Oportunidades en las que competimos con otras ingenierías al mismo nivel.

Un campo también de actualidad es el de la ciberseguridad, donde las empresas sufren amenazas cada vez más complejas y están dispuestas a invertir para protegerse adecuadamente.

Igualmente, tenemos profesionales en el mundo del peritaje judicial. En los procesos judiciales, los juristas buscan el apoyo de la tecnología para dar veracidad a las pruebas que se aportan: confirmar que un e-mail es auténtico, una conversación de whatsapp, confirmar si una imagen ha sido manipulada, si un vídeo es real, si un audio ha sido manipulado o si la persona que habla es quien dice ser, si un sospechoso estuvo en el lugar de autos gracias a que su teléfono móvil estaba en la zona de forma determinante, etc.

 

Pero hay otro escenario: el Ingeniero de Telecomunicación que se propone ofrecer sus productos y servicios, pero esta vez en el papel de empresario

 

Todas estas confirmaciones las certifica un profesional que debe tener conocimientos profundos sobre comunicaciones. Y afirmamos que los Ingenieros de Telecomunicación somos los que mejor conocemos estas materias.

El listado de oportunidades es grande, y en todas ellas tenemos sitio. Los miembros de nuestro Grupo de Trabajo de Ejercicio Libre optamos por desarrollar nuestra carrera profesional atendiendo directamente al mercado, primero identificando aquellos nichos de mercado donde nos sentíamos más competitivos, planeando un modelo de negocio viable que nos permitiera conseguir, a corto y medio plazo, una cartera de clientes cada vez más sólida, ofreciendo siempre nuestro buen hacer y ganando una buena imagen y la confianza del mercado.

Es cierto que este paso significa asumir riesgos e incertidumbre. Pero, igual que ocurre en las finanzas, cuando los inversores detectan riesgo quieren ser recompensados con un tipo de interés más alto. En nuestro caso, podemos aplicar la misma regla. El riesgo lo convertimos en mayores satisfacciones. Además, en el mercado laboral no hay riesgo cero.

En todo caso sabemos que éxito significa esfuerzo, responsabilidad y buen hacer, en todas las profesiones, en todos los puestos de trabajo.

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