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En el ojo del huracán

Inmaculada Sánchez Ramos

Doctora por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Rey Juan Carlos. Ingeniero de Telecomunicación.

El Ingeniero de Telecomunicación como estratega de la Sociedad Digital

En el ojo del huracán

Estamos viviendo una profunda trasformación social proveniente de una, no menos profunda, trasformación tecnológica. Ahora bien, esta transformación también ha repercutido en lo que nuestra profesión es, en el cómo se ha ido adecuando y adaptando a los nuevos paradigmas, a las nuevas necesidades y al acomodo en ella de las nuevas tecnologías.

Nosotros, los Ingenieros de Telecomunicación, como profesionales de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, como generalmente se las denomina, TIC, hemos tenido que adaptar y evolucionar nuestra profesión a un sinfín de cambios sin solución de continuidad.

En esta contribución, vamos a reflexionar acerca de esta evolución haciéndonos las preguntas que están en el aire tales como ¿cómo han cambiado las tecnologías TIC la sociedad?, ¿cómo este cambio nos afecta como profesionales en nuestros conocimientos, en nuestras actitudes, en nuestras aptitudes y en el rol que desempeñamos?

Vayamos paso a paso. Reflexionemos sobre cómo las tecnologías TIC han cambiado la a sociedad para poder reflexionar acerca de las otras cuestiones. El cambio que ha sufrido la sociedad se puede resumir en varias transformaciones simultáneas y concomitantes.

1. De lo ‘Fijo’ a lo ‘Móvil’. Ya hace bastantes años que comenzó el viaje desde las comunicaciones fijas hacia las comunicaciones móviles de manera que se introdujo la movilidad en nuestras actividades cotidianas, lo que conlleva no tener que estar atados a un determinado espacio físico para determinadas actividades. Es decir, nos condujo a la ruptura del condicionante espacial.

2. De lo ‘Síncrono’ a lo ‘Asíncrono’. Así mismo se ha dado un paso de gigante en lo que a la capacidad de almacenamiento y la de las redes a la hora de transmitir mayores cantidades de información se refiere. Ello ha traído muchas consecuencias, entre otras, la de transitar hacia un uso más intensivo de recursos ‘más pesados’ que posibilita pasar de la cultura de la palabra a la cultura de la imagen y, asociado a ello, se produce el traslado de la comunicación verbal a la escrita -de la ‘llamada telefónica’ al ‘WhatsApp’- lo que, como paso inmediato, conlleva la no concurrencia de los intervinientes en la comunicación. En definitiva, como hemos indicado, la concurrencia no es necesaria, hemos roto la barrera temporal.

3. De lo ‘Individual’ a lo ‘Grupal’. La posibilidad de compartir y ‘co-laborar’ en tiempo real, es decir simultáneamente y no consecutivamente, provoca que se habilite un espacio común virtual, que no imaginario, donde se puede generar conocimiento conjunto y sinergias de actuación.

Esta tendencia parece contradictoria con la anterior pero realmente no lo es, ya que la situación actual es de ruptura de la barrera temporal si nosotros queremos. Es decir, si nos interesa nos bajamos un webinar en diferido, lo visualizamos en vídeo cuando queremos y además lo podemos rebobinar, o sea, no tenemos por qué interactuar con el recurso en tiempo real, sin embargo, cuando deseamos no sólo actuar sino co-actuar en tiempo real tenemos esa capacidad. Es decir, podemos ‘jugar’ con el tiempo y dotarnos de una enorme flexibilidad.

4. De ‘Conectar Personas’ a ‘Conectar Cosas’. Las telecomunicaciones no se centran sólo en conectar personas, sino que se ha expandido a un ámbito mucho más amplio que es la comunicación a distancia –telecomunicaciones- de diversidad de terminales siendo éstos cualquier cosa. En definitiva, de Internet a Internet de las Cosas, lo que conlleva un diálogo -intercambio de información a distancia- que junto al Machine to Machine (M2M) nos dota de una importante posibilidad de automatización de procesos.

Siempre se ha hablado de sectores de actividad intensivos en mano de obra o en capital, ahora se debería incluir a los sectores intensivos en TIC

5. Enfoque holístico. El conjunto de Tecnologías TIC no se comportan como diferentes tecnologías relacionadas unas con otras, sino que su relación es tan estrecha que unas sin las otras no se completan. Es decir, no solo hay dependencias mutuas sino una ‘maraña’ de retroalimentaciones entre ellas.

Al mismo tiempo tenemos ámbitos de aplicación muy diversos. Veamos a modo de ejemplo un ámbito de aplicación: la ciudad. Contamos con un cúmulo de diferentes disciplinas TIC que se relacionan entre sí, a saber: las tecnologías de sensores y actuadores; la IOT; la IA para la gestión integral de la ciudad; las soluciones de conectividad en todas sus ‘facetas’, las redes de sensores inalámbricas; las comunicaciones de campo cercano (NFR); las redes, tanto móviles como fijas, necesarias para poder llevar a cabo un importante caudal de información; las redes 5G y las tecnologías que aumentan la capacidad de procesamiento. Como se ve, todas ellas son tecnologías TIC. Como ya hemos señalado son tecnologías muy relacionadas unas con otras de tal manera que incluso unas incluyen a otras, como si de muñecas rusas se tratara.

En definitiva, consiste en capturar, transportar, procesar información a distancia e inferir y actuar sobre la base de la misma. Todo este conjunto de disciplinas se podría agrupar en torno al propósito final como conocimientos de ‘Ciudades Inteligentes’. Algo similar ocurre si el foco lo ponemos en la producción industrial, hablando así de Industria 4.0.

6. Del ‘Producto’ al ‘Servicio’. Estamos pasando en muchos ámbitos de actividad económica a seguir la estrategia de la ‘servitización’ en la que el valor del negocio está centrado en los servicios que se pueden proveer asociados al producto que fabricamos. Es decir, entramos en una lógica de ‘producción del servicio o de los servicios’ superando la mera -si bien importante- producción de producto. En esta lógica los procesos productivos cambian profundamente.

Siempre hemos hablado de sectores de actividad intensivos en mano de obra o intensivos en capital, ahora, en el panorama actual, deberíamos de hablar también de sectores intensivos en TIC. La ‘servitización’ es viable debido a este uso intensivo de las TIC.

7. De lo ‘Secuencial’ a lo ‘Iterativo’ en los procesos productivos y en los procesos de gestión. Estamos pasando de un mundo de procesos lineales a un mundo de procesos iterativos, es decir, abordamos los asuntos mediante aproximaciones sucesivas, yendo hacia la solución final en varias iteraciones. Este ‘mundo iterativo’ comienza introduciéndose en el ámbito de las tecnologías TIC para trasladarse al ámbito de la gestión y de avance en una gran mayoría de los sectores de la actividad humana.

El Ingeniero de Telecomunicación es uno de los grandes protagonistas de nuestro tiempo. Tenemos que revindicar nuestro rol y estar dispuestos a ser profundamente adaptativos

8. De la ‘Información y operación distribuida’ a la ‘Información y operación centralizada’. Estamos llevando a la nube, tanto en lo personal como en lo profesional, una ingente cantidad de elementos, de tal manera que este hecho impone un importante crecimiento de la necesidad de conectividad.

9. De la ‘Conectividad como medio’ a la ‘Conectividad como core’. La conectividad pasa de ser mera materia prima a ser el ámbito alrededor del que pivota un ecosistema de servicios a distancia.

Todo lo anterior y mucho más que hemos omitido por razones de espacio, pone de manifiesto la revolución tan importante que como Ingenieros de Telecomunicación hemos sido capaces de llevar a cabo. Conforme vamos leyendo lo anterior, todos ponemos nombres concretos de algunos de nuestros compañeros, o los nuestros mismos, como partícipes de alguna o más de alguna de esas transformaciones.

Este hecho siempre ha sido cierto, pero ahora más que nunca por la complejidad de la situación se precisa y se perfila la necesidad de un profesional que guíe este enmarañado contexto, y que no solo tome un papel operativo, sino que sea el estratega, el orquestador de esta realidad poliédrica desde el conocimiento.

Es muy frecuente oír, quizá demasiado, como si de un mantra se tratara, que la transformación digital va a más allá de la tecnología. Algo que creo que es cierto, pero para que algo vaya más allá habrá que dominar ese más acá. Es decir, que el conocimiento de la tecnología no sea suficiente, sino que se precisen además de otras capacidades no implica que no sea necesario. Bajo ese mantra, bajo ese lugar común, se esconde una gran puerta trasera por la que se introducen profesionales que no pueden aportar el valor suficiente.

Ahora bien, a nosotros, como colectivo, nos toca desarrollar esas competencias adicionales, como siempre hemos hecho. Entre ellas resaltamos aquellas que son imprescindibles -no optativastales como el trabajo en equipo, las técnicas de generación y gestión de la innovación, el conocimiento de la realidad empresarial y de sus instrumentos de gobierno y gestión, las metodologías de gestión del riesgo y, por supuesto, la actitud de constante aprendizaje.

El Ingeniero de Telecomunicación es uno de los grandes protagonistas de nuestro tiempo y para ello también tenemos que, de una parte, revindicar nuestro rol y, de otra parte, estar dispuestos a ser profundamente adaptativos ¡Adelante!

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