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Pilar Díaz

Ingeniera de Telecomunicación y alcaldesa de Esplugues de Llobregat.

Más allá de la profesión

La alcaldesa teleco

La perspectiva de estudiar Ingeniería de Telecomunicación en 1985 en la Universidad Politécnica de Catalunya es muy diferente a la que puedan tener los estudiantes de hoy en día. Desde el nacimiento del acceso universal a internet o la aparición de los primeros teléfonos móviles digitales hasta ahora hemos vivido tres décadas de evolución vertiginosa.

Pensemos que en 1993 solo había 100 World Wide Web Sites o que a finales de 1995 solo el 2% de españoles disponía de dispositivo móvil. A partir de ahí, la adopción de la tecnología en todos los ámbitos de nuestras vidas ha sido exponencial.

Una mujer estudiando Telecomunicaciones en el año 1985 era casi una anécdota. Recuerdo que no éramos más de 10 chicas en clases de 120 alumnos, porcentaje que ha ido levemente mejorando, aunque aún hoy la matriculación de mujeres en Ingeniería de Telecomunicación de la UPC es tan solo del 23%. Hay mucho camino por recorrer y debemos estimular con más ahínco las vocaciones STEM de niñas y mujeres jóvenes, porque la ausencia de mujeres en la ciencia y la tecnología desaprovecha una parte del talento, limita la diversidad de perspectivas y supone una pérdida de oportunidades económicas.

La gran decisión
¿Qué me lleva a decidir estudiar teleco? Siempre me habían gustado los números y la física e inicialmente había decidido estudiar Ciencias Económicas porque la veía asequible. Yo iba a ser la primera universitaria de mi familia y por ahí no tenía referentes. Al llegar a COU mi tutor y profesor de física tuvo un papel determinante en mi elección. Él me abrió los ojos a la posibilidad de estudiar una ingeniería porque veía que eran carreras con mucho futuro y creyó en mis capacidades. Después de mucho dudar, finalmente me decanté por teleco por el futuro potencial y, sinceramente, porque era la que menos dibujo técnico tenía.

Una mujer estudiando Telecomunicaciones en el año 1985 era casi una anécdota

Y sin duda acerté, porque enseguida sentí la inquietud de descubrir y comprender cómo una determinada información o contenido era capaz de trasladarse a través de una señal y reproducirse en otro lugar. A medida que avanzaba en mis estudios universitarios, quedé absolutamente fascinada por la digitalización y las comunicaciones móviles. Ello y el hecho de toparme con quien sería el director de mi proyecto fin de carrera y tesis doctoral contribuyeron a la decisión de seguir formándome y realizar el doctorado en el grupo de comunicaciones móviles capitaneado por el catedrático Ramon Agustí.

Llegada a la política
Pocos años después de ganar el premio Ericsson a la mejor tesis doctoral, de obtener plaza de profesora titular en la UPC y de compatibilizar docencia e investigación en el ámbito de las comunicaciones móviles, Pasqual Maragall me propone acompañarlo en las listas al Parlament de Cataluña la primera vez que las encabeza en el año 1999. Y es ahí cuando empieza mi andadura política, que al principio pensé que iba a ser un pequeño lapsus en mi carrera académica.

Desde que tengo responsabilidades de gobierno, tanto en mi ciudad como en organismos supramunicipales como la Diputación de Barcelona, el impulso de las telecomunicaciones ha sido uno de mis grandes objetivos, desplegado a tres niveles: el nivel interno para optimizar las organizaciones; el nivel de relación de la ciudadanía con los servicios públicos para mejorar su experiencia; y la expansión de las infraestructuras de conectividad en el territorio.

Telecomunicaciones al servicio de la ciudadanía
En el fondo todo lo que llevamos haciendo los últimos 20 años no deja de ser el concepto Smart City, aunque el término no siempre se haya entendido plenamente y empleado de manera correcta. En mi opinión, que Esplugues sea una Smart City significa tener una ciudad comprometida con su entorno, desde el punto de vista medioambiental y también en relación a los elementos culturales, históricos y arquitectónicos de vanguardia, donde las infraestructuras están dotadas de soluciones tecnológicas avanzadas para facilitar la interacción de la ciudadanía con los elementos urbanos, para hacer su vida más fácil y para mejorar la experiencia ciudadana con su administración más cercana. Una Esplugues inteligente y sostenible es una ciudad que aprovecha la tecnología de manera adaptable, fiable, escalable, accesible, segura y flexible.

Me decanté por teleco por el futuro potencial y porque era la ingeniería que menos dibujo técnico tenía

Una las primeras acciones que impulsé como alcaldesa en 2007 fue aprobar el proyecto ‘Ayuntamiento Digital’, que ya sentaba las bases de la racionalización de los procedimientos internos, la modernización administrativa y la mejora de la interacción de la ciudadanía con su ayuntamiento mediante las TIC. Con este objetivo ya consolidado, en 2016 aprobamos el ‘Plan Estratégico Smart City de Esplugues’, donde reafirmamos la apuesta por la innovación y el uso de la tecnología como elemento imprescindible para lograr un nuevo modelo productivo que potencie la creación de oportunidades y la generación de ocupación y actividad económica de valor añadido. Ello nos lleva a participar en proyectos relacionados con la movilidad urbana, la gestión inteligente y sostenible de la energía o de marcado carácter social que buscan mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos.

En el año 2019 aprobamos el ‘Plan de Innovación de Esplugues’, un plan que comporta una combinación de capacidades ciudadanas, tecnologías digitales y estrategias abiertas y colaborativas para estimular y catalizar la innovación en todos los ámbitos. Y si la pandemia del coronavirus nos golpeó muy duro desde el punto de vista humano, no es menos cierto que transformó nuestras rutinas diarias. Hemos abandonado el dinero por las tarjetas o bizums, compramos más por internet y teletrabajar ya no es algo singular. Desde el punto de vista de la adopción de tecnología, ha supuesto una revolución. Y en Esplugues hemos aprovechado para consolidar el proyecto Esplulab, un espacio de innovación urbana abierto a la ciudadanía para aprender, investigar y experimentar con las tecnologías de fabricación digital.

En definitiva, durante mi trayectoria como servidora pública he tenido el privilegio de impulsar el despliegue y la adopción de la tecnología y las telecomunicaciones en los diversos ámbitos públicos convencida que con ello hemos contribuido a tener administraciones más cercanas y eficientes y a mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades.

 

Alcaldesa de Esplugues de Llobregat desde junio de 2006, Diputada del Parlament de Catalunya 1999-2006, y diputada provincial desde 2011. Actualmente es presidenta delegada del Área de Servicios Generales y Transición Digital de la Diputación de Barcelona, y vicepresidenta del Consorcio LOCALRET. Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSC, responsable de la Secretaría de Universidades e Investigación.

Ingeniera de Telecomunicación (1990) y doctora Ingeniera de Telecomunicación (1994) por la Universitat Politècnica de Catalunya, es profesora titular de universidad (desde 1995). Premio Ericsson a la mejor tesis doctoral en comunicaciones móviles hecha en España en 1994, concedido por COIT y AEIT, y premio extraordinario al proyecto final de carrera por la UPC.

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