Preparados para las transformaciones del siglo XXI

Cuando desde la Junta de Gobierno del COIT/AEIT y la comisión de trabajo organizada empezamos a dibujar a principios de año un programa tentativo de eventos y actividades para conmemorar el primer centenario del título de Ingeniero de Telecomunicación, no podíamos ni imaginarnos que allá por mediados del mes de marzo este país comenzaría a vivir una de sus experiencias más duras de los últimos tiempos. Sin embargo, y a pesar de todo, celebramos con ilusión durante este 2020 una efeméride que significa mucho para el futuro de la profesión.

La expansión de la pandemia provocada por la COVID-19 tanto en España como en el resto del mundo, el confinamiento en nuestros hogares y la casi total paralización de la economía nos dejó a todos colapsados en un primer momento. Después, poco a poco, comenzamos a ver la luz al final del túnel, y aunque todavía no hay claridad total ya vemos con cierto optimismo el futuro.

En un primer momento, quedaron paralizadas todas las decisiones sobre la celebración del centenario. No sabíamos con certeza cuánto iba a durar esta situación tan excepcional, ni cómo íbamos a salir de ella. Pero especialmente no intuíamos hasta qué punto las telecomunicaciones iban a jugar un papel crucial para sortear la crisis.

Por todo ello, celebrar el centenario de nuestro título en un año que será recordado por esta pandemia global ha devenido en una realidad que nos confirma como referente ante lo que está por venir. Sin quererlo, nos hemos convertido en protagonistas de la historia, junto a otros sectores que sustentan actividades esenciales para que un país no colapse en situaciones críticas.

La robustez de los sistemas y las redes de telecomunicaciones han permitido con bastante normalidad y son incidencias reseñables el teletrabajo, la educación online, el comercio electrónico, el avance de la gestión sanitaria para conocer y controlar la enfermedad… De pronto, la ciudadanía ha descubierto que España es un país preparado en lo tocante a sus tecnologías de la información y las comunicaciones, y aunque todavía nos queda mucho para alcanzar escenarios plenos de digitalización lo cierto es que éstos se han acelerado, o al menos la demanda de ellos por parte de numerosos sectores y actividades sociales y económicas.

La mochila llena

Hoy somos la suma de lo que hemos sido durante los últimos 100 años. Con la celebración del centenario de nuestro título, recordamos a los profesionales que han ido abriendo camino, pioneros de cada promoción que fueron diseñando, proyectando, ejecutando, inspeccionando, certificando, gestionando proyectos y empresas, y formando a las sucesivas generaciones de Ingenieros de Telecomunicación.

Aunque 100 años después el nombre del título profesional sigue siendo el mismo, posiblemente éste sea lo único que no ha cambiado en nuestra profesión. Hoy, las telecomunicaciones, que representan uno de los pilares básicos de cualquier sociedad moderna, son una actividad transversal que se haya en todo tipo de acción humana. El avance de la vida moderna y su impacto social, la resolución de problemas, la invención de sistemas o la investigación, son elementos clave que los actuales Ingenieros de Telecomunicación abordan en su actividad profesional.

Por todo ello, además de servir como un reconocimiento a todos aquellos colegas que han sido pioneros y pioneras de la profesión durante estos últimos 100 años, desde el COIT/AEIT, y con el apoyo de toda su estructura territorial, queremos visibilizar al máximo esta efeméride con una serie de iniciativas y eventos que tendrán un enfoque en común: “Ingenieros de Telecomunicación: 100 años conectando emociones”.

Momento dulce

El informe de la Unión Europea DESI 2020 (Índice de Economía y Sociedad Digital) recientemente publicado, sitúa a España en el puesto número 11 de 28 países (con datos de 2019, todavía está incluido Reino Unido) y por encima de la media de la UE. De entre todas las categorías analizadas, destaca el quinto puesto de España en ‘Conectividad’ y, especialmente, el segundo lugar en ‘Servicios Públicos digitales”, solo por detrás de Estonia.

Esta es una radiografía que explica bien el nivel de digitalización español y, por ende, la profesionalidad de los Ingenieros de Telecomunicación que trabajan en nuestro país, así como de todo nuestro tejido sectorial, formado por administraciones públicas, escuelas universitarias, empresas tecnológicas, operadores, asociaciones profesionales, etc. Como también explica la importancia estratégica de las telecomunicaciones el hecho de que ahora contemos en la estructura del Gobierno de España con un Ministerio bautizado como “de Asuntos Económicos y Transformación Digital” que, además, acoge en su organigrama dos Secretarias de Estado con responsabilidades sobre nuestra activi dad: una de Digitalización e Inteligencia Artificial, y otra de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales.

Tenemos un sector robusto en todos los frentes que puede afrontar sin problemas los principales retos que se avecinan tanto a corto como a largo lazo; desde completar el proceso de liberación de la banda de 700MHz, el llamado segundo dividendo, durante los próximos meses hasta ‘reflexionar’ sobre un futuro cercano donde la Inteligencia Artificial o la robotización cambiarán nuestros sistemas de vida. Y todo, mientras avanza el coche autónomo, la investigación aeroespacial o las tecnologías aplicadas a los sistemas urbanos, de transporte, turísticos, logísticos… En definitiva, estamos preparados para la ‘ola digital’ que se avecina (o quizás en la que ya estamos subidos) y que condicionará el desarrollo humano en las próximas décadas.

De hecho, nuestro sector está más que preparado para afrontar los retos que propone la Comisión Europea en su reciente comunicado del pasado mes de febrero ‘Shaping Europe’s digital futures’, donde se dibuja el futuro que se quiere para Europa y el papel determinante de la transformación digital de la sociedad y la economía, contando además con tres pilares que compartimos plenamente: una tecnología que ‘trabaja’ para las personas, que promueve una economía más competitiva y que impulsa una sociedad más democrática, abierta y sostenible.

Aunque 100 años después el nombre del título profesional sigue siendo el mismo, posiblemente éste sea lo único que no ha cambiado en nuestra profesión

De ahí que se esté trabajando en el desarrollo de una hoja de ruta europea a la que debemos responder en clave nacional, con avances importantes en Inteligencia Artificial, supercomputación, conectividad, 5G, ciberseguridad, educación digital, y administración electrónica, por mencionar solo algunos de los ejes más importantes de las políticas comunitarias para las próximas décadas.

Sin olvidar que a nivel mundial nos hemos puesto unos objetivos más que ambiciosos para reforzar un multilateralismo que garantice el desarrollo humano a nivel global. Son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), donde las tecnologías de la información y las comunicaciones no solo son necesarias para el cumplimiento de las 169 metas que se proponen en los ODS, sino que ayudarán también a encontrar el tan buscado reequilibrio en cuanto al acceso a la igualdad de oportunidades.

El futuro que queremos

Queremos y debemos profundizar en una reflexión compleja sobre el futuro que nos espera por delante, pero también sobre el papel que los Ingenieros de Telecomunicación tenemos que jugar en ese futuro. Celebrar 100 años de profesión es un momento perfecto para ello, porque nuestra historia nos habla del desarrollo de las tecnologías, de hitos claves como el nacimiento de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación (AEIT) en 1932, de la primera Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación en 1957 o del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación en 1967, pero también de sueños cumplidos gracias en parte a nuestro trabajo como la llegada del hombre a la Luna en 1969 o la primera llamada desde un teléfono móvil en 1973.

Ahora, nos toca enfrentarnos a un periodo crucial donde la transformación digital, entre otros muchos campos, va a ir adquiriendo una relevancia mayor en lo económico y en lo social. Esto nos impulsa a visibilizar más nuestro trabajo de cara a la sociedad, de abrir las ‘puertas’ de nuestra profesión para ser conocidos y reconocidos por todos como un colectivo transformador e imprescindible.

Para el futuro que afrontamos, ahora más que nunca, necesitamos potenciar el talento en un escenario complejo donde son escasas las vocaciones tecnológicas entre los más jóvenes. Gracias a las escuelas que imparten el título de Ingeniero de Telecomunicación tenemos una red de formación que potencia estas vocaciones y que ofrece la posibilidad de estudiar y ejercer una profesión que está en el epicentro de las trasformaciones de este siglo.

Los últimos datos disponibles expresan la tendencia positiva de la digitalización en España y, por ende, la profesionalidad de nuestros Ingenieros de Telecomunicación

Por su parte, los nuevos retos hacen que el COIT esté viviendo un proceso de mejora y transformación, ampliando los servicios que ofrece a sus colegiados y proponiendo nuevos escenarios de encuentro con los agentes del sector. Todo para jugar un papel más activo y tener más relevancia tanto para los Ingenieros de Telecomunicación como para el conjunto de la sociedad a la que servimos desde nuestras labores cotidianas. Este año de celebración es el momento más oportuno para seguir trabajando en esta senda y colocar a nuestra profesión en el lugar relevante que se merece.

 

Testigos de la evolución

Guillermo Cisneros. Rector de la Universidad Politécnica de Madrid.

Quisiera empezar esta tribuna felicitándonos a todos los Ingenieros de Telecomunicación por este primer centenario de nuestra profesión en España. Una profesión que, a lo largo de estos cien años, ha determinado la evolución del desarrollo tecnológico y social en la Humanidad.

Hemos sido y somos protagonistas presentes en el diseño, la puesta en funcionamiento y el mantenimiento de las infraestructuras que han posibilitado el uso del telégrafo, del teléfono, de las comunicaciones digitales, de los sistemas móviles, del desarrollo de aplicaciones y servicios telemáticos que han facilitado la vida de los ciudadanos, de la innovación en energías fotovoltaicas cada vez más eficientes, de la creación de dispositivos y sistemas que han desarrollado la nueva medicina y el cuidado de la salud, de los sistemas de detección y protección para nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado… de todas esas contribuciones que utilizando la electrónica, el procesamiento de señal y la telemática, y realizadas en gran medida por Ingenieros de Telecomunicación han determinado el funcionamiento y la realidad de la Sociedad del Siglo XXI.

Como casi siempre a lo largo de estos cien años, dado el carácter innovador de nuestra profesión, afrontamos en estos momentos nuevos retos en temas como el 5G y sus servicios asociados, y ya estamos pensando en las generaciones siguientes… Somos una profesión centenaria, innovadora y que ha sabido estar a la altura de las circunstancias en estos duros momentos que asolan al mundo, posibilitando que se puedan mantener esas relaciones personales más allá de los límites de los confinamientos. ¡Felicidades Ingenieros de Telecomunicación!

 

Educación, innovación e inversión. El futuro de una profesión centenaria

Emma Fernández. Ingeniera de Telecomunicación y consejera independiente de Axway, Ezentis y Metrovacesa.

Cuando a comienzos de 2020 nos estábamos planteando las celebraciones del centenario de nuestra profesión, no podíamos ni imaginar un contexto como el actual. En estas situaciones es cuando resulta clave identificar qué es lo relevante para preservarlo y asegurar así el futuro.

Se está demostrado que las telecomunicaciones son esenciales para reducir las consecuencias negativas de esta pandemia al posibilitar la identificación de contagios y apoyar la sostenibilidad de una parte relevante de la actividad económica pero, sobre todo por permitir la interacción social, el entretenimiento y la información de una población que ha tenido que limitar sus movimientos físicos y que ha sabido aprovechar muy rápidamente las ventajas de la tecnología, la virtualización y el ciberespacio.

La magnífica respuesta del sector no se improvisa. Es consecuencia de haber invertido durante años en el despliegue de una infraestructura moderna y distribuida, de disponer de capital humano y de empresas de vanguardia, de mantener unos niveles de investigación e innovación suficientes y de un sistema educativo orientado a la excelencia. Esta es la esencia de nuestra profesión: formación continua, investigación y desarrollo y planes de inversión con visión de medio plazo.

Si queremos estar preparados para el futuro como sociedad y como profesión debemos mantener nuestra esencia y continuar invirtiendo en las redes de nueva generación y en investigación y desarrollo para poder incorporar la tecnología en el tejido productivo más tradicional. Sin olvidar que la inteligencia técnica es un bien clave y también escaso.

No hay mejor inversión que la educación de nuestros jóvenes y la formación continua de los profesionales que ya están en el mercado y que necesitan actualizar sus conocimientos para adaptarse a este nuevo entorno. Una oportunidad para nuestras escuelas y universidades como motor del cambio y de la transformación a la que estamos asistiendo y en la que los Ingenieros de Telecomunicación debemos continuar siendo actores relevantes durante el próximo siglo.

 

Ser Ingeniero de Telecomunicación

Francisco Ros. Doctor Ingeniero de Telecomunicación. Entre mayo de 2004 y julio de 2010, fue secretario de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información del Gobierno de España.

Decidí ser Ingeniero de Telecomunicación, allá por el año 1967, porque soñaba con la idea de moverme profesionalmente por los senderos de las vanguardias tecnológicas. La existencia de un ‘Teleco’ en la familia, mi tío Mariano Ros, gran profesional y profesor de matemáticas en nuestra Escuela, tuvo también su influencia en la decisión.

Pasé siete años de mi vida en esa Escuela, cinco como alumno y dos como atrevido y voluntarioso profesor ayudante, y no tengo ninguna duda en afirmar que esos años marcaron decisivamente mi futuro. Parecía indudable que unas tecnologías que se centraban en el almacenamiento, transporte y procesamiento de la información, tendrían que ser capitales en un mundo que giraba, cada vez más, en torno, precisamente, a ese gran valor de nuestro tiempo que es el conocimiento.

Pero nadie hubiera osado pensar, en aquellos años 60 y 70, que esas tecnologías, cuyo estudio iniciábamos, iban a ser las desencadenantes de la más exhaustiva y acelerada revolución industrial y social de la historia de la humanidad. Los que dimos ese paso en aquellos momentos hemos tenido el enorme privilegio de ser testigos directos y, en muchos casos, partícipes del crecimiento de este fascinante sector tecnológico y de su contribución a la modernización de nuestro país. Esperemos que las crisis actuales sirvan para encontrar nuevos bríos, y no estancamiento, en ese camino hacia la necesaria e inacabada modernización.

 

Un siglo con telecos: evolución y revolución

Ángel Luis Gonzalo Pérez. Ex decano del COIT y Ex presidente de la AEIT durante 10 años. Medalla de Honor de ambas Instituciones. Expresidente del Instituto de la Ingeniería de España. Ingeniero del año en 1984.

14.000 millones de años tras el Big Bang esto sigue siendo un sin vivir. No hay descanso. Los átomos evolucionaron hasta formar estrellas, galaxias, planetas, satélites, cometas. En nuestro planeta, fuego, aire, agua, vida, extinciones y ahora globalización, contaminación y pandemias.

Hace 50.000 años la comunicación oral viajaba tres kilómetros a 1.235 km/hora. Hoy viaja a la velocidad de la luz y alcanza a más de 6.000 millones de personas.

En 1793 concedieron a Claude Chappe el primer título mundial de Ingeniero telegrafista y hace 100 años nació en España el primer ‘Homo Telecus’, por evolución provocada del ‘Homo Telegraficus’.

Desde entonces, la evolución se aceleró vertiginosamente. Surfeando la vanguardia estuvimos los Telecos, acuñando con nuestro Gran Sello ‘Tele’ prácticamente todas las actividades humanas, y así ayudamos a provocar la revolución de la información, la comunicación y el conocimiento. La economía del teletrabajo nos exigirá todavía más.

Este centenario es buen motivo para reflexionar si somos conscientes del verdadero peso de nuestra profesión y, sobre todo, si lo son los oráculos que controlan el discurso social: políticos y periodistas; periodistas y políticos. ¿Se lo explicamos?

Mientras tanto, un palíndromo: ¡arriba la birra!

 

Un año de celebraciones

Salir reforzados de esta crisis sanitaria ha hecho que retomemos con más fuerza los eventos para celebrar nuestro centenario. De hecho, ya comenzamos con ellos celebrando dos jornadas online, una el 14 de abril y otra el 20 de mayo, junto a compañeros de profesión y organismos como el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital o la UTI.

Este número de la revista BIT que ahora tienes en tus manos (o en tu pantalla de ordenador si lees su versión digital) forma también parte de la celebración del centenario, porque publica casi 40 páginas dedicadas a la historia de nuestra profesión vista desde diversas perspectivas, con datos, opiniones, artículos… Pronto llegarán la edición de libros conmemorativos, nuevas jornadas y mucho más…

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