La capacidad de Europa para seguir siendo competitiva y resiliente dependerá de si puede moldear —y no simplemente consumir— las tecnologías digitales que impulsan sus economías, permaneciendo al mismo tiempo abierta, innovadora e integrada globalmente. Si seguridad económica y soberanía tecnológica son inseparables, sin una conectividad segura y confiable como columna vertebral del ‘stack’ digital, no puede haber una soberanía efectiva.
La movilidad y los sistemas de transporte inteligentes están sufriendo una revolución fruto de las nuevas tecnologías de telecomunicación y la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), cuyo máximo exponente son los vehículos autónomos. El aumento de la seguridad y la eficiencia, la mejora del servicio ofrecido a usuarios finales y el incremento en la sostenibilidad del transporte, tanto en personas como en mercancías, son algunas de sus ventajas.
Disponer de conexión a internet estable y de alta velocidad en el ferrocarril no es solo una demanda de los viajeros actuales, sino un argumento de peso para que cada vez más personas apuesten por el tren como alternativa de movilidad sostenible. Soluciones como Rail-5G, desarrollada por la empresa evo-rail, ya han demostrado que es posible.
Los servicios de telecomunicación han sido una de las bases del funcionamiento del ferrocarril y sus infraestructuras asociadas, pero actualmente el reto es cubrir no solo las necesidades del propio sistema, sino también de los clientes usuarios. El despliegue de 5G supondrá en breve toda una revolución en este ámbito.