Centenario. Todas las miradas caben en esta celebración

Celebramos 100 años de nuestro título escuchando las voces más relevantes del sector

Montserrat Guardia Güell. Directora General de Alastria / Alastria General Manager.

100 años de entusiasmo y pasión

Este transcendental 2020 es un punto de inflexión histórico a nivel mundial. En este contexto celebramos 100 años de nuestra profesión. Una profesión que nos apasiona y nos permite descubrir, crear, impactar, y adoptar el cambio. Como Ingenieros e Ingenieras de Telecomunicación recordamos anécdotas y proyectos apasionantes que han tenido impacto claro en la vida de muchas personas. Nuestra formación nos define como individuos, empujándonos, de forma altamente intuitiva y veloz a resolver retos, a analizar alternativas, a crear posibilidades inexistentes para muchos, a ver ondas en el espacio y unos y ceros, a ser muy pragmáticos y a ver siempre la belleza de las matemáticas.

En 100 años pasamos de los telégrafos a la Telecomunicación con hologramas, en un mundo de redes de comunicación instantánea, permanente y global. En la búsqueda constante de mejoras, hemos provocado grandes transformaciones sociales y económicas, pasando del uso de Internet como soporte empresarial al mundo de la economía digital con modelos de empresa que nacen digitales.

Llegamos a un punto de inflexión, a un gran cambio en el diseño de la globalidad de las nuevas redes, con la descentralización, la mayor velocidad de transmisión y sobre todo con la imperiosa necesidad de proporcionar una visión diversa, holística, sinérgica y sostenible, en un marco legal, social, y de debate ético. Buscamos una sociedad sin brecha digital, con bienestar, más saludable, robusta, y sostenible, y tenemos la oportunidad de entusiasmar, con la maravillosa grandeza del concepto de Telecomunicación y redes, a más jóvenes, niños y, sin lugar a duda, a más niñas. Sigamos el desarrollo de nuestra profesión para mantenernos exponencialmente apasionados por ella, rompiendo barreras para crear puentes a distancias cósmicas y quién sabe si temporales. A por los siguientes 100 años.

 

Jorge Pérez Martínez. Exdecano del COIT y expresidente de la AEIT de 1990 a 1999. Catedrático de la UPM y coordinador del Foro de la Gobernanza de Internet en España.

Honra, oportunidad y compromiso

Debemos sentirnos honrados de haber cursado los estudios y ejercido la profesión en unas Escuelas y junto a unos compañeros que han sabido adaptarse brillantemente a impresionantes cambios en las tecnologías y en los mercados digitales. Han transcurrido casi 50 años desde mi primer contacto con las Telecomunicaciones, viviendo en primera persona y de forma sucesiva los procesos de digitalización de las Telecomunicaciones, la electrónica y el audiovisual impulsado por los desarrollos del software y hardware computacional; la convergencia de los sectores de las Telecomunicaciones, el audiovisual y la informática en el paradigma Internet; y su consolidación en un ecosistema digital facilitador de la trasformación digital de todos los sectores económicos. Una historia que, en España, ha sido protagonizada en gran medida por los ‘telecos’.

Hasta la pandemia, España avanzaba razonablemente bien en la digitalización de su economía utilizando la conectividad (fibra y móviles) y la administración electrónica como sus principales palancas, sin embargo, su participación en la construcción del ecosistema digital global era prácticamente inexistente.

En los últimos meses, las infraestructuras digitales han demostrado ser cruciales para la resiliencia de las actividades económicas esenciales y lo serán en el futuro para la resiliencia del resto de los sectores económicos y la posterior recuperación económica. Mas allá de la adversidad, la anunciada transición digital y verde que guiará la política europea es una enorme oportunidad para iniciar un modelo de digitalización que alumbre empresas y universidades capaces de influir también en el ecosistema digital europeo y global.

El relato de la Comisión Europea y del Gobierno de España es esperanzador. Un buen diagnóstico y unos objetivos ambiciosos para situar a Europa y a España como actores influyentes en del futuro ecosistema digital global. El desafío es enorme, pero estoy seguro del compromiso de los Ingenieros de Telecomunicación para encararlo ¡Larga vida a la titulación!

 

Arantza Ezpeleta. Ingeniera de Telecomunicación. Chief Technology and Innovation Officer de Acciona.

Atraer talento

Durante los próximos años la humanidad afrontará, según el consenso de la comunidad científica, un punto de inflexión en su historia. Probablemente, el mayor salto tecnológico al que se haya enfrentado el ser humano. A diferencia de otras revoluciones del pasado, está será diferencial tanto por la cantidad de tecnologías involucradas como por su avance exponencial en un corto periodo de tiempo.

El presente es, en realidad, solo un prólogo: el futuro, una incógnita.

Cuando decidí convertirme en Ingeniera de Telecomunicación lo hice porque quería vivir en primera persona momentos tan apasionantes como este. De igual modo que viví en primera persona la revolución de las energías renovables, desde sus inciertos primeros pasos hasta su protagonismo en la actualidad, guardo con expectación los cambios por llegar.

He aquí, por consiguiente, una de las singularidades de la Ingeniería de Telecomunicación: la capacidad de entender cambios tecnológicos vertiginosos y la flexibilidad para afrontarlos. Las Telecomunicaciones, al fin y al cabo, son los caminos por los que transita el mañana.

Sin embargo, una profesión que debería convocar a las nuevas generaciones tanto desde un punto de vista aspiracional como práctico siendo una de las carreras más demandadas, ha visto cómo en España sus vocaciones se han contraído por encima del 30% en los últimos 10 años.

Para ello, debemos conseguir transmitir mejor la emoción y las oportunidades asociadas a las Telecomunicaciones; su alta empleabilidad o la amplitud cada vez mayor de nuevos campos de interés (desde la bioingeniería hasta la robótica o la Inteligencia Artificial). Este formidable desafío requiere el concurso de todos, y permítanme esta ocasión para recordar la necesidad y sobre todo la oportunidad de atraer también al talento de las mujeres.

En este sentido, también quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer todas las iniciativas que se desarrollan desde el COIT, en particular publicaciones como BIT que juegan un papel muy relevante interconectando los a veces distantes mundos universitario, científico y empresarial.

 

Carolina Pascual. Consellera de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital de la Generalitat Valenciana.

La ‘magia’ de la Ingeniería de Telecomunicación

Si hay algo que caracteriza a la Ingeniería de Telecomunicación es su versatilidad y su capacidad de adaptación. Su versatilidad por la transversalidad que aplica a todos los ámbitos y sectores relacionados con las comunicaciones y las tecnologías. Su capacidad de adaptación porque a lo largo de estos 100 años de profesión han sido tantas y tan variadas las atribuciones profesionales del teleco, que sin esa ‘magia’ no estaríamos ahora en este punto de la historia.

Pocas profesiones han evolucionado tanto y tan deprisa como lo ha hecho la nuestra. Tanto es así que encontramos auténticas redes de profesionales de las telecomunicaciones inmersos en la economía del país. La presencia del ‘teleco’ en todos los sectores productivos y en la sociedad en general es una realidad. En lo público y lo privado. Y es esa capilaridad la que hace posible que aportemos nuestra visión, nuestro saber hacer, nuestro criterio profesional y en definitiva nuestro granito de arena a la revolución tecnológica sin precedentes que tenemos ante nuestros ojos.

Somos artífices del avance tecnológico a través de la investigación y la aplicación de la ciencia. Comenzando con la ‘magia’ de los primeros sistemas de comunicación (telegrafía, telefonía, radiodifusión, televisión, primeras redes…) continuando con los actuales y futuros que nos transportan a redes 5G, IA, IoT, Big Data, automatización… y tantos otros servicios.

Tanto nuestra historia como nuestra realidad actual, nos hacen estar más presentes que nunca en sanidad, educación, industria, agricultura, transporte, turismo, economía y especialmente en la sociedad. Porque la Ingeniería de Telecomunicación no sólo pone el foco en las tradicionales redes de comunicación sino en algo mucho más importante. Tiene un propósito que va más allá: conseguir que las tecnologías y las comunicaciones mejoren la manera en que vivimos, trabajamos, nos relacionamos… En definitiva, que puedan procurarnos una vida mejor.

 

Pedro Mier Albert. ngeniero de Telecomunicación. Empresario tecnológico. Presidente de AMETIC.

Pasado, presente y futuro de la Ingeniería de Telecomunicación

Pertenezco a la primera promoción de la Escuela de Barcelona, la segunda que se creó en España, después de la de Madrid. Tuve la suerte de formar parte de una promoción creativa y pionera, formada por compañeros que han desarrollado carreras profesionales muy brillantes (con el tiempo he aprendido lo que suele ocurrir con las primeras promociones, que deben acostumbrarse a trabajar con pocos medios y abriendo nuevos caminos) y educada por jóvenes profesores, muchos de ellos recién llegados de hacer su doctorado en USA, dirigidos por el excepcional director Ricardo Valle, gran renovador de la enseñanza de Telecomunicaciones en España y persona muy querida por todos los que le conocimos y tuvimos la suerte de ser sus alumnos.

En aquellos tiempos los Ingenieros de Telecomunicación éramos una ‘rara avis’ y normalmente teníamos que dar una explicación a quienes nos preguntaban qué habíamos estudiado. Explicación que muchas veces no convencía a nuestros interlocutores, pues les sonaba a algo muy extraño, etéreo y complicado. Lo que más les sonaba de lo que estudiábamos era la televisión, lo que tenía el riesgo de que te encargasen la reparación de la tele de casa si no funcionaba…

Con el tiempo nuestra profesión fue adquiriendo un papel destacado en la sociedad, a medida que lo hacían nuestras tecnologías. Ya nadie duda ni discute el papel predominante que los Ingenieros de Telecomunicación (ahora llamados ‘telecos’). Hemos jugado y jugamos en la gran transformación social que las Telecomunicaciones y las tecnologías digitales están propiciando.

Electrónica, TV digital, satélites de Telecomunicaciones, comunicaciones móviles, Internet, redes sociales… han ido irrumpiendo en nuestras vidas de forma sucesiva, imparable y acelerada, transformando nuestra sociedad y la forma en la que nos relacionamos, entretenemos y trabajamos.

Hoy los telecos estamos en el centro y somos actores destacados de la digitalización de la sociedad en todos sus ámbitos.

¿Y en el futuro qué?

El futuro de nuestra profesión es brillante. No sé si nos seguiremos llamando telecos o habrá que adaptar el nombre a la realidad que vivimos los profesionales, mucho más rica y variada que el estricto campo de las Telecomunicaciones…

La Inteligencia Artificial, la realidad virtual y aumentada, la ciberseguridad, la micro y nanoelectrónica, la algorítmica, la ciencia de los datos, las constelaciones de satélites, la industria conectada, Internet de las Cosas, la movilidad sostenible, la robótica avanzada, la conexión ‘bio-info-nano’, etc. y otros muchos por descubrir, serán los campos de actividad de los telecos (¿o ingenieros digitales?) del futuro, a los que auguro un brillante porvenir.

 

Ángel Cabrera. Rector del Georgia Institute of Technology e Ingeniero de Telecomunicación por la ETSIT-UPM.

Technica impendi homini

Construir una gran ciudad es sencillo, ironizaba el senador neoyorquino Pat Moynihan. Solo hay que crear una gran universidad y luego esperar 200 años. Cien promociones de Ingenieros de Telecomunicación en España demuestran que el efecto puede ser aún más rápido. Las decenas de miles de Ingenieros salidos primero de las escuelas de Madrid y Barcelona, y luego de universidades por todo el país han contribuido a modernizar la economía, a impulsar la innovación y la productividad, y a construir un país más próspero para todos.

La Universidad Politécnica de Madrid, heredera y custodia de la primera de esas escuelas, capta esta idea en su lema ‘Technica impendi nationi’, que viene a decir algo así como ‘La tecnología dedicada a la nación’. El concepto es sin duda certero. Y, sin embargo, el propósito de la Ingeniería va aún más allá, como ha quedado claro en los últimos meses.

La pesadilla global del coronavirus ha demostrado que la tecnología es fundamental para nuestro futuro como especie. La biotecnología nos está ayudando a entender y a combatir al letal enemigo. Y las Telecomunicaciones nos están permitiendo mantener viva nuestra actividad humana: aprender, trabajar, comerciar, mantenernos informados y en contacto con nuestros seres queridos, disfrutar del arte y divertirnos, pedir ayuda y darla a otros.

Cuando volví a Georgia Tech en septiembre le hice esa pregunta a nuestra comunidad universitaria: ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Después de semanas de discusiones acordamos que nuestro propósito es desarrollar líderes capaces de avanzar en tecnología y mejorar la condición humana. De eso se trata, de poner la tecnología al servicio de las personas: ‘Technica impendi homini’.

Felicidades a esta ilustre fraternidad de Ingenieros por los primeros cien años. Sigamos hacia adelante. Queda mucho trabajo por hacer.

 

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